El Piloto José de Moraleda (1747- 1810)
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Sebastiano Milesi Sebástian
Socio Liga Marítima de Chile
Colaborador Revista de Marina CSAV
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El siglo XVIII se caracterizó por
el espíritu científico que llevó a
los gobiernos europeos a enviar
expediciones marítimas. Chile fue visitado por
los más notables navegantes y exploradores
de aquella época, tales como Malaspina y
Humboldt.
Actual Pasai San Pedro.
Don José Manuel Nicolás de Moraleda y
Montero Espinosa nació el 6 de diciembre de
1747. Era natural de Pasai San Pedro (puerto
de San Sebastián), provincia de Guipuzcoa
(actual país Vasco), hijo del piloto de la Real
Armada, don Manuel Francisco de Moraleda
y de doña María Josefa Antonia de Montero
Espinosa. Se aclara que, el historiador don
Diego Barros Arana cometió el error al indicar
que don José de Moraleda habría nacido en la
provincia de Andalucía, lo que se repite en la
enciclopedia virtual de wikipedia.
A mediados del siglo XVIII, se creó el CUerpo
de Pilotos de la Armada del Reino de España.
Para su formación, se fundaron tres academias
en los departamentos marítimos de Cádiz, el
Ferrol y Cartagena. Los títulos que los marinos
obtenían eran: piloto de altura de primera
y segunda, pilotines o ayudantes y pilotos
prácticos de costas y puertos. Los pilotos de
altura hacían estudios más completos, uniendo
a la formación práctica en navegación, estudios
de hidrografía y cartografía.
En la Academia de Cádiz, en la que ingresó
José de Moraleda en 1760, se instruía a
los aspirantes en aritmética, trigonometría
náutica, las dos esferas (celeste y terráquea),
en navegación, dibujo y cartografía. Luego,
los estudiantes se embarcaban para levantar
planos de puertos y costas. Se trataba de
adecuar la formación de los pilotos a las
necesidades que la navegación de la época
imponía, transformándolos en un oficial
de marina instruido. La carrera del futuro
piloto José de Moraleda comenzó a acumular
experiencia práctica. Habiendo egresado de la
Escuela Náutica de Cádiz en 1764, ese mismo
año se embarcó por primera vez en una
nave que se dirigió desde Cádiz a Veracruz y
La Habana como parte de un convoy anual,
cumpliendo así con el bautismo práctico que
implicaba una travesía transatlántica en esa
época. El año 1765 fue promovido a pilotín.
En 1766 zarpó nuevamente, embarcado en la
escuadra hacia América, recalando en Puerto
Rico, Veracruz y La Habana. En 1768, se
embarcó en el “Buen Consejo”, para navegar
a Achem, Málaca, Batavia, Manila y Faval en
Asia. En 1772, se hizo a la mar en el navío
“Nuestra Señora de Montserrat”, que formaba
parte de una escuadra destinada al Pacífico,
llegando a el Callao en 1773. fue ascendido
a segundo piloto luego de más de tres años
de pilotín en esa condición se embarcó en
1770 en la urca “Santa Ana”, con rumbo a la
Guaira, Cartagena de Indias y La Habana para
regresar a Cádiz en 1771. Fue en esta ocasión
que desempeñó por primera vez la condición
de piloto.
Urca: especie de fragata de carga. Las de la Armada
tenían algo de artillería; ostentaban un palo al
centro, cruzado y otro a popa, con cangreja y gavia.
En 1772 fue destinado a los mares del
sur y, desde entonces, navegó por toda la
costa occidental de América del Sur y Central,
entre Guatemala y los canales australes,
familiarizándose con sitios como Guayaquil, El
Callao, Juan Fernández, Valdivia, Concepción,
Chiloé, Valparaíso, Arica, Ilo y, en general,
con toda la costa del virreinato peruano. En
1786 el virrey del Perú, Teodoro de Croix,
lo comisionó a Chiloé para asistir al nuevo
gobernador de la isla, Francisco Hurtado,
en la tarea de levantar un plano grande y
general de la isla principal y de las adyacentes.
Moraleda llegó a la región de Chiloé a
comienzos de 1787. Su cometido alrededor de
este legendario lugar se hizo extremadamente
difícil. Varias de las navegaciones que realizó
hacia los canales y ríos interiores del sur de
Chile fueron ordenadas por el gobernador a
solicitud del virrey peruano para descubrir
la mítica “ciudad de los césares” el rastreo
se centró en los accesos del río Palena. Este
cauce que conduce a canales que penetran
hacia el este y por las fuertes corrientes era
muy difícil de navegar.
La comisión científica de Moraleda
tuvo dos etapas: la primera, dedicada al
reconocimiento de Chiloé, que se desarrolló
entre 1787 y 1790 y la segunda, destinada
al reconocimiento de la costa occidental
patagónica, entre los 41 y 46 grados de latitud
sur, que realizó entre 1792 y 1795. En el lapso
intermedio de dos años, estuvo encargado de
la instrucción y examen de todos los pilotos
mercantes y militares de los mares del sur.
Un cargo de gran responsabilidad, pues se
esperaba que su experiencia permitiera
corregir los diarios y auxiliarles con cartas e
informaciones, evitando así los naufragios
habituales en el litoral sur de América.
Es así que, en 1787, embarcado en la barca
“El Socorro”, Moraleda comenzó los estudios
geográficos y cartográficos en la zona sur y
austral del reino de Chile.
En 1792, llevó a cabo el levantamiento
de la carta occidental de la Patagonia,
comprendida entre los 41 y 46 grados de
latitud, al sudeste de Chiloé y del archipiélago
de los Chonos. el piloto Moraleda aprovechó
de realizar numerosos planos de bahías,
esteros, ríos, etc., anotando con sumo detalle
aspectos climáticos, vientos, corrientes,
relieves, flora y fauna. Para Moraleda eran los
“vientos la causa más poderosa de cuantas
concurren a hacer incierto en el mar el punto
de longitud estimada”. Explicó los problemas
que se enfrentaban en la época para situar
el rumbo. La experiencia adquirida, gracias a
sus numerosas travesías por el mar del sur, le
permitió sacar algunas conclusiones sobre las
condiciones de la navegación en el Pacífico que
incluyó entre sus diarios. Incluso en calidad de
marino debió cabalgar con bastante sacrificio
entre Castro y Cucao.
Mapa del siglo XVIII que ubica a Chile con
territorios en el Atlántico Sur.
Terminada esta tarea, Moraleda tomó el
mando de dos goletas: “Carmen” y “Rosario”.
en 1795 ubicó la situación de la laguna
Nahuelhuapi y fue durante esta misión donde
perdió la visión de un ojo.
En 1798, se embarcó en la fragata “Betsi”
para llevar adelante actividades de corso en
las costas del virreinato del Perú. Ese mismo
año, obtuvo del virrey Ambrosio O’Higgins
(Marqués de Osorno), su primer mando,
el de la fragata “Castor”, viajando desde El
Callao a Chiloé, Valdivia y Valparaíso, donde
quedó a las órdenes del Capitán General de
Chile, el Marqués don Gabriel de Avilés y del
Fierro. A propósito de una disputa entre el
virrey y el gobernador de chile, el rey Carlos
III de España declaró que el Reino de Chile era
independiente del virreinato.
Al mando de la corbeta de guerra “Castor”,
en diciembre de 1802, le tocó transportar al
geógrafo, naturalista y explorador prusiano
Friedrich Heinrich Alexander Barón de
Humboldt y al naturalista, médico y botánico
francés Aimé Jacques Alexandre Goujaud
Blonpland, desde Lima a Guayaquil, en el
viaje de éstos hacia Acapulco. Moraleda no
sólo pudo conocer al naturalista prusiano,
sino que también aprovechar el reloj que el
científico transportaba para hacer mediciones
de longitud durante el viaje. En su diario, el
piloto español describió los trabajos del barón
prusiano, opinando sobre ellos y aludiendo
al uso del termómetro en la travesía; citó
autores estadounidenses de la época, a
propósito de los riesgos de la navegación y
aportó los indicios que llevaron a Humboldt a
caracterizar la corriente marina que hoy lleva
su nombre.
Durante su trayectoria y, como sus
comisiones y cargos lo muestran, Moraleda
llegó a forjarse una merecida fama como
piloto, reconocido por el navegante
Alessandro Malaspina en su visita a chile.
El 24 de diciembre de 1804 ascendió a
Teniente de Navío, grado que fue la cúspide
de su carrera naval. además, participó en
acciones navales - militares, como ocurrió en
1805, frente a la corsaria inglesa “Enrique”,
cuando desalojó a los ingleses desde las islas
Juan Fernández y en el combate contra el
bergantín inglés “Antílope” en 1807, frente
a las costas de Papudo. en 1808 navegó dos
veces al archipiélago de Juan Fernández y una
vez a Concepción y Valdivia, haciendo escala
en Coquimbo. Regresó a El Callao en 1809,
ciudad donde falleció al año siguiente.
Carta canal de Moraleda.
Los trabajos de Moraleda sobre Chiloé
conservan su valor y pueden considerarse la
descripción más completa de este archipiélago.
hoy, uno de los canales chilenos, lleva
su nombre, canal de Moraleda, en recuerdo
del hombre que empeñó su vida en reconocer
y describir tan intrincada geografía. El
canal Moraleda es un cuerpo de agua que
separa el archipiélago de los Chonos de la
isla Magdalena y el resto de Chile continental,
en la provincia de Aysén. se ubica en las
coordenadas 44.4147222° s y 73.4205556°
w., al sur del fiordo de Aysén, frente a la isla
Traiguén. El canal Moraleda se separa en
dos brazos: el principal es el canal Errázuriz
(o costa), que avanza por el Poniente hasta
la península de Taitao; el brazo oriental se
convierte en el estero Elefantes, que luego
se convierte en el golfo del mismo nombre,
hasta alcanzar la laguna San Rafael y el istmo
de Ofqui. El canal Moraleda se encuentra
justo por debajo de la falla geológica
Liquiñe - Ofqui.
Bibliografía
- Barros Arana, Diego, Exploraciones jeográficas e hidrográficas de José de Moraleda i Montero,
Santiago, Imprenta Nacional, 1888.
- Milesi Sebàstian, Sebastiano. Alessandro Malaspina Meli Puli. en revista Mar, nro. 191,
Valparaíso, Liga Marítima de Chile, 2005.
- O’Donnell y Duque de La Estrada, Hugo, El viaje a Chiloé de José de Moraleda (1787-1790),
Madrid, Editorial Naval, 1990.
- Sagredo Baeza, Rafael y José Ignacio González Leiva, La expedición Malaspina en la frontera
austral del imperio español, Santiago, Editorial Universitaria y Centro de Investigaciones Diego
Barros Arana, 2004.
- Vázquez de Acuña García del Postigo, Isidoro, Historia Naval del reino de Chile, Compañía
Sudamericana de Vapores S.A., Santiago, 2004.