El Desafío Marítimo del Futuro en la Región del Pacífico.
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Sheila M. McNeill
Presidenta Navy League of the United States
Síntesis de la exposición efectuada por la Presidenta de la Liga Naval de los Estados Unidos de Norteamérica, en el marco de la XXª Asamblea General Ordinaria de la Federación Internacional de Ligas y Asociaciones Marítimas y Navales - FIDALMAR realizada en Viña del Mar entre el 4 y 8 de Octubre de 2004.
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El gran filósofo norteamericano y receptor del equipo de béisbol de los Yankees de Nueva York,
Yoghi Berra, decía sobre el futuro:
"Predecir siempre resulta difícil, especialmente cuando se trata del futuro".
A pesar de las palabras de Yoghi, creo que existen ciertas cosas que, con mucha seguridad,
no cambiarán.
Por ejemplo, podemos estar seguros que la economía global continuará dependiendo de los océanos
del mundo como principal medio para el transporte de bienes y materiales, a un precio muy
razonable.
También podemos estar seguros que el 80% de la población mundial continuará habitando dentro de
las 500 millas, cerca de costa.
Y podemos asegurar que entre nuestros adversarios encontraremos naciones delincuentes
(rogue nations), redes globales de terror o piratas de los tiempos modernos, sin consideración
por la vida o la propiedad. Podemos estar seguros que ellos conocerán la importancia
estratégica y económica del emergente comercio marítimo, concentrando sus ataques en esa
dirección.
Hace sólo unos meses, líderes navales de diversos países representados hoy aquí, se reunieron en
San Diego, California, en la Conferencia Naval Interamericana, para discutir estos mismos temas.
El nexo entre la protección marítima y la amenaza a la economía global estuvo muy presente en la
mente del Secretario Naval de EEUU, Gordon England. "La Marina contribuye a crear un mundo más
seguro y mejor, facilitando, promoviendo y protegiendo el libre comercio". England agregó:
"Cuando se analiza el mundo desde la perspectiva naval (marítima), es fácil apreciar el
intrincado lazo entre protección y desarrollo económico". En esa oportunidad, el Secretario
England se refirió a la economía global.
Nosotros nos concentraremos esta semana en la región del Pacífico, pues resulta evidente que las
naciones del Asia Pacífico serán el motor principal en la interconectada economía global del
siglo XXI.
Más del 50% de la economía mundial proviene de Asia, 3.6 billones o el 60% de la población del
planeta vive en Asia; además, este continente aporta con 4 de las 7 fuerzas armadas más grandes
del mundo (China, India, Corea del Norte y Corea del Sur); medio millón de norteamericanos
viven, trabajan y estudian en Asia y, aproximadamente un tercio del comercio de EEUU es con
Asia, lo que implica millones de puestos de trabajo y miles de millones de dólares en inversión.
Resulta asombroso considerar que más de la mitad del Producto Interno Bruto mundial es aportado
por el noroeste asiático y Estados Unidos y ese porcentaje continúa aumentando.
Para proteger la relación económica-política, Estados Unidos invierte gran esfuerzo en mantener
la región del Pacífico realmente "pacífica".
The United States Pacific Fleet es el comando naval más grande del mundo. Está presente desde la
costa oeste de EEUU hasta la costa este de África y desde el polo Norte al polo Sur. Debe
abarcar dos vastos océanos y seis continentes, es decir, un área poco superior a 100 millones
de millas cuadradas o más de la mitad de la superficie de la tierra. Para cumplir con esta gran
responsabilidad, cuenta con 190 embarcaciones, 1.400 aviones y un contingente de 180.000
personas, entre los cuales, se encuentra gente de mar y oficiales entrenados para enfrentar
cualquier desafío a la seguridad nacional o a la libertad de los mares.
La United States Pacific Fleet no enfrenta sola esta enorme responsabilidad. Su gente trabaja
mano a mano con el Ejército y la Aviación, así como las fuerzas armadas de nuestros aliados
en todo el mundo, muchos de los cuales están representados hoy aquí.
Enfrentémoslo, la región del Pacífico es de por sí un desafío a la protección marítima.
Asia está atado a los océanos. Existen 52 millones de millas cuadradas de mar que lo rodea,
llena de intrincados puntos de navegación y vías de comunicación estratégicas. Estas son las
arterias económicas que contienen la esencia que Asia necesita para comercializar sus recursos
y así sobrevivir.
Más de la mitad del petróleo de la región del Pacífico se importa desde el Medio Oriente
y para llegar a Asia debe atravesar el Estrecho de Málaga. Japón importa el 100% de su petróleo
y China ha aumentado sus importaciones en un 31% en el último año. Para el 2010, Asia importará
el 74% de su petróleo por vía marítima.
Estados Unidos ha reconocido ampliamente sus desafíos en lo que respecta a la protección
marítima del Pacífico y, aunque muchas personas, cuando piensan en la historia de la Armada
norteamericana y la Infantería de Marina, imaginan las batallas de la Segunda Guerra Mundial,
nuestra presencia en la región data de más de un siglo y medio.
US Navy's East-India Squadron, con base en la parte oeste del Pacífico, se formó en 1835,
con el propósito de proteger el comercio de EEUU. Sus embarcaciones recalaban regularmente en
puertos de Hong Kong, la península de China, Filipinas y Singapur.
Uno de los comandantes más notables de este escuadrón fue el Comodoro Matthew Perry, quien
negoció la apertura de Japón al comercio internacional en el año 1854.
Hemos tenido una presencia ininterrumpida en el Pacífico Oeste por más de 170 años y la
presencia naval de EEUU siempre ha cumplido su objetivo.
Pueden estar igualmente convencidos que nuestra "presencia con una finalidad", como le gustaba
decir al Almirante Clark, Jefe de Operaciones Navales, continuará en la región por muchos años
más. Sin embargo, esto no será nada fácil.
Muchos de ustedes están familiarizados con los revolucionarios e innovadores programas que la
Armada de los Estados Unidos ha llevado a cabo en su intento por hacer más efectivo el tiempo
de descanso o tiempo muerto en los puestos de servicio de su flota.
Para desplegar rápidamente la fuerza de combate cuando se ha necesitado, la Armada adoptó un
nuevo operativo llamado Plan de Respuesta de Flota (Fleet Response Plan), que ajustó los
períodos programados tanto para el mantenimiento como para el entrenamiento, logrando una mayor
flexibilidad y receptividad en tiempos de crisis. Bajo este nuevo plan, seis de doce
portaaviones se encuentran listos para el despliegue dentro de los 30 primeros días de tareas,
con dos grupos más aptos para continuar dentro de un plazo de 90 días.
En resumen, la Armada ha institucionalizado la habilidad de entregarle a la nación el tipo de
poder de combate naval que tan brillantemente ha actuado en la persecución de Al Qaeda y los
Talibanes en Afganistán y del régimen de Saddam Hussein en Irak.
La Armada puso en práctica este operativo hace sólo un par de meses atrás, durante un ejercicio
llamado "Summer Pulse" (Pulso de Verano), durante el cual desplegó siete portaaviones alrededor
del mundo sin previo aviso.
¡Funcionó! Y la enseñanza de que EEUU pudiera desplegar fuerzas de combate con tal rapidez no
fue obviado por nuestros adversarios potenciales.
La Armada también tuvo éxito con su programa "Sea Swap" en el que intercambia la tripulación de
sus buques de guerra en pleno despliegue, para reducir el impacto de la tan conocida "tiranía
de la distancia" en el Pacífico o la cantidad de tiempo que le toma a nuestros barcos el sólo
transitar desde sus puertos locales hasta su puerto de destino o centro de operación.
Estas iniciativas navales son efectivas, apropiadas y oportunas. Sin embargo, esto no es
suficiente.
Las fuerzas navales de los Estados Unidos y con esto incluyo a todos los servicios navales tales
como la Armada, la Guardia Costera, Infantería de Marina y la Marina Mercante, están siendo
exigidos al máximo para cumplir con sus responsabilidades a nivel global.
Los buques de guerra modernos tienen una mayor capacidad de combate que aquellas embarcaciones a
las que están reemplazando y los nuevos conceptos operacionales como Plan de Respuesta de Flota
y Sea Swap, le permitirán a los EEUU conseguir más disparos por sus dólares (bang for its buck),
en términos de la presencia naval en los centros neurálgicos de operación.
Sin embargo, como el almirante Clark solía decir: "la cantidad tiene una ventaja propia".
Sin importar cuan eficaces lleguen a ser los buques de guerra de EEUU, aún no pueden estar en
dos lugares al mismo tiempo. Esa es la naturaleza del desafío en la protección marítima global y
resulta, particularmente evidente, en el vasto espacio marítimo de la región del Pacífico.
La flota de guerra americana hoy se ha reducido a menos de la mitad de las 600 unidades que
tenía hace más de una década y la creciente presión que existe respecto al presupuesto general
de defensa hace poco probable que esta tendencia se revierta pronto.
Por eso es tan importante que organizaciones como la nuestra, convenzan a los ciudadanos de
nuestros respectivos países, para que se mantengan alerta y creen conciencia en nuestros
votantes respecto a la necesidad de no bajar la vigilancia y permanecer atentos frente a las
diversas amenazas que enfrentamos.
El General Hug Shelton, dijo en una oportunidad que la principal amenaza es la apatía.
Shelton señaló esto antes de los ataques ocurridos el 11 de Septiembre y de los muchos actos
de violencia que hemos presenciado desde entonces.
Muchos han asumido que el 11 de Septiembre lo cambió todo y que nunca más surgirá la necesidad
de otro "grito de alerta" para que la gente reconozca los peligros que enfrentamos.
Estoy segura que muchos de ustedes saben que los recuerdos van desvaneciendo en la mente de la
gente la creencia de estar en "pie de guerra" y que otros, simplemente, desean borrar la
amenaza de terroristas internacionales, tiranos despiadados y elementos criminales globales.
Nunca antes había sido tan importante para organizaciones como las Ligas Marítimas, el ser tan
enérgicos en transmitir este mensaje a nuestra gente.
No será fácil. A las personas no les gusta oír verdades, especialmente si esto significa
sacrificios adicionales para mantener a nuestras naciones libres y a salvo.
Estas no son batallas ganables por EEUU únicamente; combatir cada una de las amenazas a la
libertad y a la democracia requiere de la cooperación y apoyo de toda la comunidad
internacional de naciones. Tal como el Almirante Clark señaló ante los delegados del Consejo
Naval Interamericano en el mes de Mayo, "Cada Armada es diferente, pero aporta capacidades
decisivas a la lucha. Tenemos la oportunidad histórica para poner en movimiento una fuerza
nunca antes vista para proteger a nuestras naciones, familias y sustento".
Nosotros podemos ser parte de esa fuerza. Las Ligas Marítimas y organizaciones similares de
países libres deben continuar respondiendo al llamado a servir y mantener a nuestra gente
informada de los peligros que enfrentamos y de la necesidad de contar con una fuerza marítima
militar más poderosa que enfrente y venza toda amenaza a nuestro estilo de vida.