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El Pacífico en el Siglo XXI: Perspectiva de Nueva Zelanda

John Pallot
President Navy League of New Zealand

Son dos los problemas principales que el mundo enfrenta en el siglo XXI. El primero es el rápido aumento en la población mundial y el segundo, el cambio climático, consecuencia en parte de lo primero.

No existe una respuesta sencilla para ninguno de los dos problemas, pero un razonamiento claro puede ayudarnos a hacer una contribución. Aquellas personas que han dedicado sus vidas a la profesión marítima o a apoyarla, conforman un grupo con un entendimiento muy especial. En primer lugar, los mares se agrupan para formar lo que algunos de nosotros denominamos "El Océano del Mundo", y esto corresponde al 71% de la superficie de nuestro planeta. Un planeta que bien podríamos denominar "Planeta Acuático" ya que, precisamente, el agua ha hecho posible la evolución de la vida desde simples células hasta las criaturas que somos los seres humanos hoy en día. Además, cuando consideramos el cambio climático, tendemos a pensar en la atmósfera, pero esto está realmente comandado por la acción del agua, ya sea el mar, hielo o pequeñas cantidades de agua fresca, potable.

Para comenzar a lidiar con los problemas que nos confrontan, debemos adoptar un enfoque internacional liderado por "Naciones Marítimas", más que por aquellos países que forman las "Naciones Unidas". Además, tenemos que reconocer que una gran proporción del Océano Mundial descansa en el hemisferio Sur junto a la Antártica. Una de las mayores ventajas de esta visión "invertida" es que, a diferencia del gran número de naciones ubicadas en el norte (dos tercios del globo); en el sur, sólo siete países y tres colonias conforman el tercio faltante. De esta manera, con la ayuda y cooperación de unos pocos amigos del norte, seríamos capaces de comenzar a trabajar, y el sur del Pacífico surge como el sector evidente por el cual empezar.

Volviendo al problema del crecimiento de la población mundial, es cierto que podemos hacer bastante más para alimentar a gente necesitada, pero, al hacerlo, existe un límite con respecto al número de inmigrantes que podemos aceptar desde el norte, sin que invadan la tierra que va quedando disponible. Ante la imposibilidad de cerrar nuestras puertas a la inmigración de forma abrupta, se vuelve urgente adoptar políticas de población responsables. Estas deben dar señales claras a los potenciales inmigrantes para evitar así confusiones. Hay tanto alimento que puede ser producido por la tierra antes de fijar la vista en el mar.

Por motivos ambientales, existen restricciones en la producción de carne roja debido a que los animales generan gas metano, el que ocasiona un impacto perjudicial al aire que respiramos. Además, el uso de la tierra para el pastoreo o forraje compite con las siembras y la forestación, las cuales son beneficiosas para el medio ambiente. Los mariscos son, en general, muchísimo más beneficiosos para la salud humana, además de los beneficios económicos que esta actividad reporta.

A pesar que los productos del mar (Fish stocks) se han visto reducidos a nivel mundial, la pesca aún es viable en las aguas del sur, pero debemos considerar que el tiempo avanza rápido si queremos hacer lo mejor posible con lo que va quedando y asegurar así la producción sostenida. La acuicultura y los cultivos marinos están claramente avanzando a la etapa donde, gran parte de éste, necesitará desarrollarse mar afuera. Parte del alimento requerido para la acuicultura saldrá de los cultivos de la tierra, lo que se considera inapropiado para la producción de alimento para los seres humanos. Por ejemplo, el lupino alberga una gran promesa.

Primero que todo, necesitamos políticas que nos permitan manejar los recursos del mar sobre una base sustentable para el beneficio de las futuras generaciones. No hay forma de volver al pasado porque los seres humanos ya somos parte integral del ecosistema. Estamos, por ejemplo, compitiendo con los mamíferos marinos en el exterminio de cierto número de especies porque dañan o perjudican el ecosistema u otras especies (culling). Esto, puede no ser popular hoy, sin embargo, es parte esencial del manejo responsable. Los investigadores creen que es importante mantener saludable las distintas especies; también existe competencia entre ellas por el alimento y sólo por esto, podría requerirse "culling".

Si vamos a administrar responsablemente los recursos marinos, debemos saber mucho más al respecto. Se dice que ahora sabemos más de la superficie de la Luna que del océano, y la prioridad debe ser la investigación. Sin embargo, como debemos informarnos más sobre las aguas que rodean la Antártica, tal vez debamos concentrarnos en el Continente de Hielo en sí. La cooperación internacional ha sido satisfactoria hasta ahora, pero existe un peligro real que el crecimiento de la población esté generando una rivalidad también en aumento y, para contrarrestar esto, se requiere una colaboración mayor entre las naciones contiguas a la Antártica.

Finalmente, la investigación y el desarrollo de los recursos de las aguas del sur no valen de nada si no podemos asegurar su protección. La pesca pirata ya se desarrolla en los hielos antárticos. Terroristas, ladrones y otros criminales internacionales son otro problema. Y por supuesto nuestros mercados más importantes permanecen en el norte y la protección de nuestras líneas marítimas de comunicación sigue siendo tan importante como siempre. Este fue el propósito original de las Armadas que antaño fueron las pioneras de la ciencia marina y continúan bien posicionadas para liderar nuestras capacidades.

El propósito sobre el cual se fundaron las Ligas Marítimas fue generar apoyo público, lo que es esencial si los contribuyentes y electores van a apoyar con entusiasmo a las Armadas y flotas de investigación necesarias para que seamos "Naciones Marítimas". Aquellos que fundaron FIDALMAR (Federación Internacional de Ligas y Asociaciones Marítimas y Navales), fueron claramente muy visionarios y, aunque sea algo tardío, ha llegado el tiempo para que otros lo reconozcan y se unan. Nueva Zelanda lo hará, confiamos, pronto.

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