Ceasarea Marítima
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Erwin Conn Tesche
Contraalmirante
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Uno de los puertos más antiguos del Mediterráneo oriental es Cesarea, ubicado un poco al sur de la bahía de Haifa, en Israel.
Fundado originalmente por los fenicios, fue incorporado posteriormente al Reino Hasmoneo. En el año 22 antes de Cristo, Herodes el Grande montó los rompeolas de defensa del puerto y construyó los molos y una lujosa ciudad que bautizó con el nombre de Cesarea, para honrar a César Augusto, su amigo y protector. En las ruinas del antiguo puerto hay una columna en la cual está grabado en caracteres romanos el nombre de "PILATUS", único testimonio de la existencia del Procurador que enjuició a Nuestro Señor Jesucristo.
Cesarea controlaba estratégicamente el camino hacia el fértil valle de Jesrael en la Galilea, camino obligado de todas las invasiones que pasaban desde Europa y Asia en dirección al África y viceversa. Durante los últimos 4000 años se produjeron dos conflictos bélicos en cada siglo. La ruta cruza la Galilea, el lago de Tiberíades y puede llegar por Siria a la Mesopotamia y el golfo Pérsico, por valles que comprenden "la fértil media luna". El rey Salomón construyó en esa ruta el fuerte de Megiddo, defensa que tenía 500 carros de guerra con establos y corceles. Por su misma ubicación, el puerto era también un excelente punto de intercambio comercial y cultural.
La ciudad construida por Herodes tenía edificios administrativos impresionantes, muchos de ellos de mármol. Existía un templo de Augusto, estatuas de bronce y mármol y un anfiteatro al estilo griego. Tenía agua y alcantarillado. El agua se traía por un acueducto de 17 kilómetros de largo desde la vertiente sur del Monte Carmelo. Como las ruinas del acueducto todavía muestran los dos canales por donde llegaba el agua, en una ocasión que visitábamos las ruinas le comenté a mis hijos que un canal era para el agua caliente y el otro para el agua fría, chiste que no le gustó a un embajador cuando en otra ocasión posterior mi hijo trató de contarle esa historia.
Lo más curioso es que el procedimiento que usaron los ingenieros de Herodes para instalar los rompeolas es el mismo que usaron los ingenieros franceses para construir los molos de Valparaíso y Talcahuano.
Los romanos ya habían descubierto la fórmula para fabricar el "cementum", usando una mezcla de arena volcánica, cal, arcilla y tierras de colores. Para armar el rompeolas se construyeron cajones de cemento, que se remolcaban flotando hasta la posición deseada, donde buzos a pulmón los ubicaban para anclarlos al fondo inundándolos. Hay que considerar que como las galeras romanas tenían un calado moderado, el puerto protegido no necesitaba mucha profundidad. Después de 21 siglos, todavía se pueden apreciar las ruinas de esa obra de ingeniería y las murallas de entrada a la ciudad.
En el año 66 d. de C., los ciudadanos de Cesarea apoyaron vigorosamente la revuelta judía contra los romanos. El control del puerto retardó en cuatro años el refuerzo de las tropas romanas en Palestina. Pero la mayor parte de los judíos fueron masacrados cuando el general Vespasiano restableció el dominio de la ciudad, eligiéndola como cuartel general para las luchas posteriores. En Julio del 69, Vespasiano fue elegido emperador por sus tropas mientras se encontraba en Cesarea.
Después de la caída de Jerusalén y la destrucción del segundo Templo en el 70 d. de C., Cesarea se convirtió en la capital romana de Palestina. La ciudad tuvo gran importancia para el desarrollo de la Iglesia Cristiana, especialmente durante el Imperio Bizantino. Después de las Cruzadas, en el año 638, Cesarea cayó en manos musulmanas y fue abandonada, comenzando a ser cubierta por la arena del "Hamsim", tormentas calientes que soplan desde el desierto de Arabia y que al chocar con el aire frío del Mediterráneo, se deposita formando las colinas artificiales llamadas "TEL".
Llama la atención en las ruinas de Cesarea, las murallas de un fuerte medieval, con su correspondiente foso y puente de entrada. El fuerte fue construido sobre la ciudad cubierta por la arena, por la Cruzada de San Luis (IX), Rey de Francia en 1250. Los franceses encontraron el mármol romano explorando la entrada de la playa y lo usaron para pavimentar la calle principal. Como los caballos se resbalaban, los cruzados estimaron conveniente estriar con cincel el pavimento. El segundo desastre fue la construcción de una iglesia, ya que el terreno arenoso se hundió al colapsar las construcciones romanas inferiores, quedando como muestra algunos arcos góticos dentro de las murallas fortificadas. En 1265, Cesarea fue arrasada por el sultán mameluco Baybars I de Egipto. Las expediciones arqueológicas durante la segunda mitad del siglo XX han permitido redescubrir partes de este histórico lugar.
Las ruinas del magnífico puerto construido por Herodes el Grande yacen sepultadas en la arena. En el murallón arenisco que la cubre, todavía se encuentran, hinchadas por el sulfato de cobre, algunas monedas romanas con las que se pagaba el tributo al César y unas pocas monedas acuñadas durante la revuelta judía. El Imperio Otomano cerró la ruta desde el Mediterráneo hacia el Oriente y obligó a los europeos a buscar las rutas marítimas oceánicas para llegar a las Indias.