Cabotaje
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Presentación realizada por el Sr.
Arturo Sierra Merino, Gerente General de la Asociación Nacional de Armadores
A.G., en el marco del seminario “Los desafíos del cabotaje en Chile”,
organizado por Liga Marítima de Chile, efectuado el 8 de septiembre de 2005 en
el auditorio de la Armada, Valparaíso.
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Reseña Histórica
A partir de
los primeros actos legislativos de la Independencia aparece la preocupación del
Gobierno por crear y desarrollar la Marina Mercante Nacional. Las disposiciones
de 1811 donde se decretó la apertura de determinados puertos al comercio y,
posteriormente, el Decreto de Libertad de Comercio de 1813, concedieron sin
excepción la reserva del cabotaje a las naves mercantes de bandera chilena.
A contar de
1820 se permitió, en determinados casos, la participación de extranjeros en el
tráfico de cabotaje, restituyendo la reserva en 1835 con cierta flexibilidad,
por circunstancias que afectaron la oferta de transporte, como fue el
descubrimiento de oro en California a mediados del siglo XIX.
En
1922 se promulgó la Ley de Cabotaje, la que reservó nuevamente el cabotaje a
las naves chilenas, manteniéndose la reserva en disposiciones posteriores como
la de 1956 y la actual Ley de Fomento a la Marina Mercante D.L. Nº 3.059 de
1979.
Reserva del Cabotaje
La reserva del
cabotaje marítimo constituye la regla general aplicada por los países que son
socios comerciales de Chile y rige también en la mayoría de los países a nivel
global. Dicho principio está consagrado en numerosos e importantes tratados
suscritos por nuestro país (Alemania, Brasil, Canadá, China, México, EEUU,
etc.).
No obstante lo
señalado, la Ley de Fomento aMarina Mercante (D.L. Nº3.059/79) autoriza el
cabotaje en buques de bandera extranjera en dos situaciones:
1. Cuando se trata de transporte de carga igual
o inferior a 900 toneladas métricas y no exista disponibilidad de naves bajo
pabellón chileno.
2. En caso de cargas superiores a 900
toneladas, cuyos embarques parciales no sean inferiores a este tonelaje, previa
licitación pública convocada por el usuario con la debida anticipación y en la
forma estipulada en el reglamento.
En el caso de
los países de América Latina, la mayoría reserva el cabotaje y tienen
establecidas distintas medidas de fomento a sus Marinas Mercantes. En este
contexto Chile es el que menos protege a esta industria y es uno de los pocos
que permite la participación de naves extranjeras en el cabotaje.
Recientemente
se ha promulgado en Perú una nueva Ley de Cabotaje, en donde se incrementan los
beneficios a las Empresas Navieras Nacionales que presten servicios de
cabotaje, como también a los astilleros que se dedican a la construcción de
naves destinadas al cabotaje nacional.
En el caso de
Europa, existe un acuerdo regional basado en la reciprocidad. Sin embargo, el
incremento del transporte de carga carretero proyectado para el año 2010 (38%),
ha motivado que algunos países incorporen o incrementen los peajes terrestres,
como también otras medidas, para desviar parte de las cargas al modo marítimo,
el cual ofrece grandes oportunidades, considerando que los centros industriales
de estos países se encuentran cercanos a la costa.
Una situación
similar se produce en los Estados Unidos, país que mantiene una reserva
estricta al cabotaje y está realizando esfuerzos para incrementar su flota de
cabotaje, para reducir el tráfico terrestre de carga que congestiona el sistema
vial.
Movimiento de carga de cabotaje
Considerando
la configuración geográfica del país con su gran extensión, con los centros de
producción y consumo cercanos a la costa y, además, por razones operativas y
económicas, el cabotaje debiera ser el modo de transporte preferente en
distancias relevantes.
Este modo de
transporte, por otra parte, no genera las externalidades negativas del
transporte terrestre y constituye un sistema complementario.
El transporte
marítimo de cabotaje de graneles sólidos y líquidos se encuentra bien
establecido, como también los sistemas logísticos de las empresas que lo
demandan (terminales privados, estanques, etc), en donde, por los volúmenes
involucrados, existen claras ventajas y menores costos en relación al
transporte terrestre. El incremento sostenido de los volúmenes transportados
guarda relación con la mayor actividad industrial y crecimiento de la economía
nacional.
Cabotaje Regional
Por las
particularidades de la zona Sur-Austral, el cabotaje que se realiza al interior
de ella resulta fundamental en la integración geopolítica del país, siendo en
muchos casos el único medio de transporte que, además, une esta zona con la
zona central del país.
Sólo una parte
de las cargas de cabotaje de origen y destino regional se encuentra registrada
en las estadísticas nacionales. Este movimiento se estima en 3.000.000 de
toneladas anuales.
En cuanto a
transporte de pasajeros, las cantidades anuales se aproximan a los tres
millones de personas.
La tasa de
crecimiento de la carga se aproxima al 15% y la de pasajeros al 8% anual.
En cabotaje
regional de carga y pasajeros participan aproximadamente 100 naves mayores,
generando empleo directo a 3.000 personas e indirecto a 10.000 personas.
En esta zona,
la actividad marítima se entraba y dificulta por las deficiencias de
infraestructura portuaria, interpretación de las normas tributarias
establecidas por el Servicio de Impuestos Internos, competencia desleal de
parte de operadores extranjeros de naves de pasajeros y elevados costos
portuarios. Estos últimos se incrementaron en forma importante después de la
promulgación de la Ley Nº19.542 que moderniza el sector portuario estatal.
Distorsiones que afectan al cabotaje de carga general
En política de
transporte, lo que debe primar es la “eficiencia”, lo cual significa que hay
que proveer los servicios de transporte al mínimo costo para la sociedad, lo
cual supone generar un mercado en que exista competencia real entre modos y al
interior de cada modalidad bajo condiciones equitativas.
Para que este
mercado exista, es requisito que los precios en todos los modos de transporte
reflejen el valor de los recursos que utilizan. Se reconoce entonces que el mejor
mecanismo asignador de recursos es el funcionamiento del mercado y de la
competencia y, por lo tanto, para que haya eficiencia, los precios de cada uno
de los modos de transporte deben reflejar los costos reales.
Los otros
principios son el de equidad o mejor distribución del ingreso, el de seguridad
y el de protección del medio ambiente.
En el caso del
transporte de carga carretero, el Estado reconoce la existencia de un subsidio
indirecto, por cuanto no cancela los costos reales por los medios que utiliza,
empleando recursos muy superiores en el mantenimiento de infraestructura vial,
que los que recibe de parte del transporte carretero por concepto de impuesto
específico al diesel, permisos de circulación y recaudación de peajes cuando
son administrados por el Estado.
Estudios
encargados por el Ministerio de Transportes a empresas consultoras indican que
el transporte carretero cuenta con un subsidio de aproximadamente un 20%.
En el caso de
las rutas concesionadas, existen estudios de CEPAL (1) que indican que el peaje
que están pagando los camiones corresponde a la mitad del costo de desgaste, lo
que significa que si el camión tuviese que pagar verdaderamente por el daño que
está causando a la carretera concesionada, el concesionario le cobraría un
peaje mayor.
Lo anterior no
sucede, por cuanto los concesionarios están obligados a mantener una
determinada relación entre los peajes cobrados a los camiones pesados frente a
los vehículos livianos.
Este subsidio
indirecto al que nos referimos, es el fundamento utilizado por el Estado para
entregar una compensación directa anual a ferrocarriles por tonelada-kilómetro
y por pasajero-kilómetro transportado, la cual es determinada trienalmente por
el Ministerio de Transportes (Compensación por Inequidad). Se estableció a
contar del año 1994, en que se entregaron 10 millones de dólares. Actualmente
la compensación es de 1,26 pesos por tonelada-kilómetro con un tope de
aproximadamente 3 millones de dólares anuales. Existen otros aportes a Empresa
de Ferrocarriles del Estado (EFE), como la indemnización compensatoria para
desvincular e indemnizar a personal de la empresa. El año 2003 se aportaron
11.600 millones de pesos a esta partida.
Derivado del
concesionamiento de carreteras y el mayor costo al transporte por estas vías,
el gremio de los camioneros logró, para compensar esta situación, que el
Gobierno aprobara la Ley Nº19.764 (D.O. 19/10/2001), que permite la
recuperación de un porcentaje de las sumas pagadas por camiones por concepto de
impuesto específico al petróleo, el que alcanzará a un máximo de 25% a partir
del 1 de enero de 2004 (20% el año 2003). Esta ley que favorece al transporte
carretero evitará que se vayan corrigiendo las distorsiones existentes a medida
que se concesionan las carreteras, y posiblemente agravará la situación
existente. (Transporte marítimo regional y de cabotaje en América Latina y el
Caribe: el caso de Chile, Jan Hoffmann, Unidad de Transporte de CEPAL,
Septiembre de 2001).
Se debe
agregar que el transporte terrestre no internaliza las externalidades de
congestión, accidentes y contaminación que causa, los cuales representan
importantes costos sociales para el país.
La situación
descrita indica que, en el caso del cabotaje, no se cumple la condición
fundamental de la eficiencia económica o sea, se produce efectivamente una
distorsión del mercado que no permite este libre juego de los precios, en que
éstos puedan reflejar el grado de escasez de los recursos y haga que el sistema
opere eficientemente. Estas distorsiones hacen que, modos de transportes como
el terrestre, estén hoy satisfaciendo ciertas demandas que en caso contrario no
lo harían, ya que están en condiciones de ofrecer servicios a precios menores
que los reales, distorsión que significa que se están gastando más recursos de
los necesarios, los cuales son cubiertos con recursos de toda la nación.
Desprotección del Cabotaje
En el Diario
Oficial del 23 de octubre de 1995, se publicó la Ley Nº19.420, que “Establece
incentivos para el desarrollo económico de las Provincias de Arica y
Parinacota”. En su Artículo 34 indica que “lo dispuesto en el Artículo 3º del
D.L. Nº3.059/79, no será aplicable en el caso de cargas que provengan o tengan
por destino los puertos de la provincia de Arica”.
Esta apertura
atentó contra el principio básico de la Ley de Fomento a la Marina Mercante,
que indica que la política naviera de Chile es fomentar el desarrollo y
favorecer la mantención de su Marina Mercante.
De igual forma
se atentó contra el principio de igualdad produciendo una discriminación frente
a los demás medios de transporte que tienen reservada la carga que movilizan
dentro del país.
Se atentó,
además, contra el principio de reciprocidad consagrado en la Ley de Fomento a
la Marina Mercante. La apertura quebranta este principio, concediendo a las
empresas operadoras extranjeras la posibilidad de realizar transporte de
cabotaje en Chile, en circunstancias que las empresas chilenas no pueden llevar
a cabo transportes similares en los países a los cuales pertenecen las
operadoras extranjeras.
Además de lo
anterior, esta apertura alteró el sistema de reserva de carga nacional, afectó
el establecimiento de servicios regulares, significó aplicar una discriminación
tributaria y creó un injustificado precedente.
En agosto de
1998, se tuvo conocimiento de indicaciones del Ejecutivo para introducir en el
proyecto de la “Ley Austral”, la
apertura del cabotaje. La redacción propuesta indicaba que “El cabotaje queda
reservado a las naves chilenas y aquellas que sean de propiedad de empresas
extranjeras que constituyan agencias en Chile, de conformidad al título XI de
la Ley Nº18.046” (Ley sobre Sociedades Anónimas).
Esta norma
establecía, en el hecho, una protección a las naves extranjeras por sobre las
chilenas, en todo lo que constituye el cabotaje.
La
intervención de la Asociación Nacional de Armadores y de la totalidad de los
gremios marítimos permitió convencer a la autoridad sobre la inconveniencia de
esta modificación. El Ministro de Transporte informó a la ANA con fecha 21 de
agosto de 1998, que “Esta Secretaría de Estado no está de acuerdo con terminar
con la reserva al cabotaje para la Marina Mercante Nacional, por lo que no
propiciará ninguna iniciativa legal sobre la materia”.
En el segundo
párrafo de su comunicación indica: “Le reitero nuestro criterio en cuanto a que
las materias de transporte marítimo nacional que interesan a esa Asociación
sean tratadas en un marco global y sectorial. En nuestra opinión no resulta
conveniente que se introduzcan modificaciones o innovaciones al marco
regulatorio o reglamentario a través de iniciativas parciales o de carácter
misceláneo”.
De las
propuestas de trabajo conjunto entre el Ministerio de Obras Públicas,
Transporte y Telecomunicaciones de Chile y el Ministerio de Infraestructura y
Vivienda de la República Argentina, fechadas en mayo de 2002, se expresa la
voluntad de apoyar la apertura del cabotaje en el Mercosur y Chile permitiendo
el ingreso de navieras extranjeras.
Esta
iniciativa que nace de la CEPAL dio origen a un estudio encargado por el BID a
consultores de Brasil, Argentina y Chile. Con fecha 22 de abril de 2003, se
efectuó una presentación en el Ministerio de Transportes, a los integrantes de
la Comisión Técnica de Facilitación y Simplificación del Transporte Marítimo,
del contenido del estudio sobre Cabotaje Regional entregado recientemente por
los consultores al BID.
En este caso
se propone una apertura a nivel Mercosur, en donde las naves de un país pueden
además efectuar cabotaje en los otros.
En septiembre
de 2004, el Senador Jaime Orpis presentó un proyecto de ley que consagra el
libre cabotaje para los puertos de la provincia de Iquique, con una redacción
similar a la actualmente vigente para los puertos de la provincia de Arica.
Posición de expertos de CEPAL
Se han
publicado varios trabajos elaborados por especialistas de CEPAL, en donde se
analiza la situación del cabotaje en Chile y se proponen alternativas para
aumentar la oferta de servicios a la carga general de cabotaje.
En el estudio
titulado “Transporte marítimo regional y de cabotaje en América Latina y el Caribe:
el caso de Chile”, Jan Hoffmann, Unidad de Transporte de CEPAL, Septiembre de
2001, se formulan las siguientes propuestas para promover los servicios
marítimos de cabotaje:
Reducir las
desventajas fiscales del cabotaje marítimo frente al transporte camionero.
Reducir los
requerimientos administrativos exigidos al cabotaje.
Discontinuar
acuerdos bilaterales que en la actualidad protegen determinados flujos
internacionales.
En foros
latinoamericanos, buscar acuerdos regionales de cabotaje en base a la reciprocidad.
Permitir a los
servicios regulares internacionales de aprovechar su capacidad ociosa para
transportar carga general también dentro de Chile.
Los estudios
hacen referencia a la existencia de servicios de línea regular extranjeras que
atienden el comercio exterior chileno, los que recalan en algunos casos en más
de un puerto nacional, y que se ven impedidos de realizar cabotaje. Lo anterior es aplicable en particular a
puertos del Norte del país.
En efecto,
existen varios operadores que recalan en puertos del Norte antes de hacerlo en
los de la zona Central y, que, en sus rutas de salida contemplan algunas
recaladas en dichos puertos.
En la ruta de
entrada a Chile (Southbound), los operadores extranjeros tienen 8 recaladas
mensuales en Arica, 32 en Iquique y 16 en Antofagasta. En la ruta de salida
(Northbound), 12 recaladas mensuales en Antofagasta y ninguna en Iquique y
Arica.
Pese a existir
esta oferta de servicios y a las facilidades para obtener un “waiver” (dispensa
para utilizar un buque extranjero en actividades de cabotaje, cuando no hay
disponibilidad de buques nacionales), a lo que se suma la apertura que opera
desde el año 1995 para el puerto de Arica, no se utilizan estas naves, por cuanto el costo de este transporte es
superior al carretero, por las distorsiones que se comentaron anteriormente.
Los waiver son usados esporádicamente, pese a ser fáciles de obtener y no tener
un costo asociado como ocurre en otros países.
A lo anterior, se
debe agregar que la tendencia actual en los servicios de línea regular, que se
evidencia también en el caso chileno, es a utilizar naves de mayor capacidad,
disminuir las recaladas a puertos secundarios concentrándose en los puertos
pivotes, para distribuir posteriormente estas cargas con sistemas “feeder”
(sistema de distribución de carga mediante el cual ésta llega a un puerto en un
buque grande y es distribuida a otros en buques de menor tamaño). Lo anterior
se puede graficar en las recaladas que hace un año efectuaba uno de estos
servicios en puertos del Norte chileno y los que efectúan actualmente.
Potencialidad del cabotaje de carga general
El objetivo de
las empresas navieras nacionales es seguir creciendo al menos a tasas como las
logradas en la década pasada.
Pese a no
existir estudios actualizados, se dispone de cifras que indican que el
transporte de carga por carretera, que se desplaza anualmente a distancias
superiores a los 500 kilómetros en el sentido longitudinal del país, es
considerable, estimándose en aproximadamente 20 millones de toneladas anuales.
Estas cifras
indican que la participación del cabotaje de carga general alcanza sólo al 5%
del total, existiendo un amplio margen de crecimiento si se presentan
condiciones de una competencia sana.
Obviamente, jamás
se podrá esperar que la mayoría de esta carga se traslade del camión al buque,
pero si se lograra que un porcentaje de un 10% lo hiciera, en particular las
cargas que se desplazan a distancias considerables, se triplicaría el
transporte de cabotaje de carga general, con múltiples beneficios para el país,
en economía de combustibles, reducción de la congestión y accidentes,
mantenimiento de rutas no concesionadas, etc.
Razones de mantener la reserva del cabotaje
- El cabotaje,
satisface una necesidad imprescindible para el desarrollo del país, desde el
punto de vista geográfico, económico y de seguridad.
- Las naves y
dotaciones de la Marina Mercante Nacional forman parte de la Reserva Naval de
la República. Las naves que estarán siempre e inmediatamente disponibles son
las que se destinan al cabotaje. Cabe
señalar además, que las naves de bandera nacional dedicadas al comercio
exterior, son pocas, por lo que la reserva descansa principalmente en las
dedicadas al cabotaje.
- Fragilidad
del sistema terrestre que se ve interrumpido por temporales y otros desastres
naturales que frecuentemente cortan puentes y parte de la carretera
Panamericana. En estos casos, las autoridades recurren al cabotaje para
solucionar los problemas de aislamiento y transporte del país.
- Empleo
directo e indirecto a más de 20.000 personas empleadas a bordo, administración,
mantenimiento, construcción naval, servicios, escuelas de formación y centros
de entrenamiento de dotaciones nacionales, etc.
- Know-How que
se adquiere a bordo de vital importancia para la administración de los negocios
marítimos, agenciamiento de naves, practicaje y pilotaje, negocios portuarios,
etc.
- Respeto al
principio de reciprocidad consagrado en la ley chilena.
- Disposición
de cierta capacidad propia de transporte para las necesidades del país, en caso
de crisis externa que afecte o disminuya la oferta de transporte marítimo
internacional.
- Respeto a la
directiva que, en este sentido, Chile ha pactado en numerosos tratados
internacionales.
Beneficios derivados de fomentar el cabotaje
- Economía de
combustible importado y de divisas para el país.
- Menor gasto
público en mantenimiento de la infraestructura vial no concesionada,
permitiendo una adecuada asignación de los recursos públicos y privados.
- Genera
actividad portuaria en origen y destino.
- Demanda de
transporte terrestre en origen y destino.
- Reducción de
costos sociales para el país, derivados de las externalidades negativas del
transporte de carga rodoviario.
- Disponer de
alternativas en caso de problemas derivados de paralizaciones, huelgas, u otras
emergencias derivadas de desastres naturales.
- Mejora
competitividad de cargas de exportación e importación que requieren trasbordo.
- Apertura de nuevas
rutas y cobertura de necesidades de zonas aisladas afectas a subsidio.
Conclusiones
- La reserva
del cabotaje es una práctica internacional. Los casos de apertura se han
efectuado respetando el principio de reciprocidad en el ámbito regional.
- La reserva
del cabotaje en Chile es parcial e incorpora menos beneficios que otros países
de la región.
-La reserva se
encuentra incorporada en diversos tratados suscritos por el país.
El transporte
de cargas a granel satisface plenamente la demanda de los usuarios.
- Existen
distorsiones y mayores costos que afectan la competitividad del cabotaje de
carga general frente a los modos terrestres.
- La apertura
unilateral del cabotaje hacia y desde Arica no ha generado los resultados
esperados. Por lo tanto una apertura unilateral, por si sola, no es una
solución.
- Las
propuestas de CEPAL deben ser consideradas en su conjunto.
Existe un
potencial de crecimiento del cabotaje de carga general con beneficios directos
para el país y reducción de costos sociales.
- Los países
desarrollados están implementando medidas para desviar cargas terrestres al
cabotaje.
- Existen
razones de seguridad, Reserva Naval, laborales, know how y otras que justifican
la mantención de la reserva.
Los armadores
nacionales han estado siempre dispuestos a desarrollar inversiones y servir el
cabotaje.
Recomendaciones
- Desarrollar
una política para el fomento del cabotaje.
- Crear
instancia de Estado para atender los temas vinculados con el transporte
marítimo y el cabotaje.
- Implementar
modificaciones legales y reglamentarias para hacer competitivo el cabotaje y el
registro nacional.
- Mantener la
reserva al cabotaje establecida en la Ley de Fomento a la Marina Mercante.
- Corregir distorsiones
actuales, para que cada modo de transporte refleje los costos reales, como
también sus externalidades.