El Cabotaje Regional
Su Historia, Presente y futuro
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Presentación realizada por el Gerente
General de la Asociación Nacional de Armadores del Sur A.G., CA, Sr. Fernando
Lazcano Jiménez en el marco del seminario “Los desafíos del cabotaje en Chile”,
organizado por Liga Marítima de Chile, efectuado el 8 de septiembre de 2005 en
el auditorio de la Armada, Valparaíso.
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Introducción
La actividad
naviera mercantil nace en Chile junto con su vida independiente y republicana.
La libertad mercantil fue reconocida en febrero de 1811 y en marzo de 1813 el
Senado aprobó la Apertura y Fomento del Comercio y la Navegación. El 26 de
junio de 1818, el Director Supremo Don Bernardo O´Higgins otorga la Patente de
Navegación al Armador Francisco Ramírez para su buque “Gertrudis de la Fortuna”
que se convierte en la primera nave mercante en enarbolar el pabellón chileno.
Este modelo de
transporte es de una vital importancia en el desarrollo de nuestro país, por
las características intrínsecas en relación a la geografía y ubicación en el
globo terráqueo que tiene nuestra nación con respecto a los principales centros
de abastecimiento y consumo.
Chile, por
configuración geográfica, constituye un gigantesco archipiélago conformado por
cuatro grandes islas: la zona continental desde la Línea de la Concordia hasta
el canal Chacao, la región de los canales, desde el Chacao a la isla Diego
Ramírez, la Antártica Chilena y el territorio insular oceánico.
La primera de
estas islas, donde vive la masa de la población, es la única que cuenta con una
prolongada y frágil vía terrestre que la une a lo largo de su gran extensión,
mientras que el mar las vincula a todas sin excepción. Por lo tanto, es el gran
camino de que disponen para enlazarse mutuamente y satisfacer sus necesidades
de transporte masivo en forma económica y segura.
Por
consiguiente, el cabotaje se considera imprescindible para satisfacer las
necesidades de vida del país entero. La fisonomía del cabotaje muestra dos
rutas bien definidas de dirección general Norte – Sur y viceversa teniendo su
origen en las regiones extremas y convergiendo hacia los terminales marítimos
de la zona central y, desde ésta, se genera un tráfico de retorno hacia el
Norte y Sur del país.
A lo anterior
debe agregarse un activo Cabotaje Regional interno en la décima, décima primera
y décima segunda Regiones.
Orígenes del Cabotaje Regional
Desde sus
comienzos, en Puerto Montt, la actividad marítima le otorgó su fisonomía
propia, pues era el único medio de comunicación con el resto del país.
A la
participación de los bergantines “Janequeo” y “Meteoro”, de la Marina de Chile,
en la fundación misma de la ciudad, hay que sumar el arribo del buque británico
“Nueva Granada”, en diciembre de 1853, siendo el primer barco a vapor en
recalar en nuestro puerto.
En el primer
decenio proliferaron las embarcaciones intermedias – balandras y lanchas – que
hacían el tráfico de mercaderías y pasajeros hacia y desde Calbuco y Ancud y
veleros que lo hacían a Valparaíso y el extranjero.
El vapor “Bío
Bío”, con sus ruedas al costado, condujo la primera mercadería desde Valparaíso
y el bergantín “Eclipse” fue el primero que llevó maderas a ese puerto. Después
lo harían la “Paulina Catalina” de la firma Lüdemann - Jüchner y las barcas
“Chacao”, “Rimaquito”, “Melcón”, “Calbuco” y “Tinto” de Federico Oelckers.
Esporádicamente
llegaron barcos de mayor tonelaje como el “Polinesia”, “Alfred”, “Wandrahm”,
“August”, “Susanne”, “San Francisco” y “Dendera”, este último ya en 1875. La
principal actividad de estas naves fue el transporte de colonos desde Alemania
a nuestra zona.
Por la misma
época se implementaron pequeños astilleros, actividad que progresó hasta poder
construir una goleta de 17 toneladas destinada a la navegación hacia las
provincias vecinas, bautizada como “Teresa de Llanquihue”
Paralelamente,
la necesidad de comunicación periódica con el resto del país, impulsó al
gobierno a la contratación de barcos que hicieren viajes mensuales desde
Valparaíso, lo que se concretó en enero de 1858 fecha en que comenzaron a
llegar el vapor “Cloda”, la barca “Elisa” y la fragata “Liguria”, siendo los
más asiduos, los vapores “Chiloé” y “Amazonas” de la Pacific Steam Navigation
Company y de la Compañía Sud Americana de Vapores que comunicaban
periódicamente Melipulli con Valparaíso y de allí con el resto del mundo.
Hacia fines de
siglo la actividad marítima alcanzó niveles insospechados, liderada por la
firma Oelckers Hermanos, que siguiendo la tradición de don Federico llegaba con
sus veleros a todos los mares del mundo con una flota impresionante formada por
el “Tenglo”, “Maillen”, “Llanquihue”, “Reloncaví”, “Calbuco II” y “Quemchi”.
Posteriormente a partir de 1901, los Oelckers armarían el “Emblen”, “Temuco”,
“Llanquihue II” y “Carelmapu” y adquirían los remolcadores “El León” y “La
Foca”. Estas barcas hacían la navegación de cabotaje en la carrera de la
madera, llevando desde puertos y caletas de Chiloé y Guaitecas, ciprés y otras
maderas resistentes, a los puertos del Norte, donde se utilizaban como
durmientes o en faenas de la gran minería.
Solo los
buques más grandes fueron destinados al tráfico transoceánico, desde donde
retornaban con carga de madera de pino o hacia Australia para la importación de
carbón de piedra. Esta empresa subsistió hasta 1942.
El Cabotaje dentro de la Región
El Cabotaje
Regional, fue iniciado por Don Jorge Ditzel con un pequeño barco de madera “el
Mirita” transportando carga y pasajeros entre Puerto Montt, Castro, Quellón,
Melinka y puertos intermedios. A poco andar adquiere, a la firma Grace, el
“Caupolicán” y “Corcovado”, el “Calbucano” a los Oelckers y después compra el
“Yates”, “Chacao”, “Armando”, “Atlas”, y “Lobo”, flota con la que cubre Chiloé
insular y continental. Adquiere la agencia de naves Carlos Braemer de Puerto
Montt y un muelle y bodegas convirtiéndose en Agente de la Compañía Sud
Americana de Vapores, Menéndez Behety, Carlos Haverbeck y Cía. y de las
alemanas “Cosmos”, “Hapag” y “Roland”, cuyas naves recalaban en Puerto Montt.
En 1933 la
“Empresa Naviera Jorge 2º Ditzel” se fusiona con otras formando la “Compañía
Naviera Comercial de Chiloé” y adquiere los vapores “Colo – Colo”, Mercedes” y
“Santa Elena”, extendiendo sus servicios hasta Puerto Aysén; es pionera en
viajes de turismo a la laguna San Rafael e istmo de Ofqui. En 1938 la empresa
fue traspasada a la Sección Marítima de los Ferrocarriles del Estado, más
conocida como Ferronave.
La empresa
Ferronave, nació prácticamente al desecharse, por parte de la Dirección General
de Obras Públicas, el proyecto del trazado del ferrocarril que pretendía unir
Osorno – Cochamó – Aysén – lago Buenos Aires ( hoy General Carrera), el cual
debía hacerse por terrenos muy abruptos, totalmente inexplorados, necesitando
muchos túneles y que aumentaría al doble la distancia entre ambas puntas de
rieles debido a la gran cantidad de curvas del trazado.
A raíz de la
imposibilidad de concretar el proyecto, la Dirección General de Obras Públicas
decidió crear el Departamento Marítimo de FF.CC. del Estado para dar
continuidad por mar, a su servicio de trenes, hasta Puerto Aysén. Ferronave,
inició sus actividades en Puerto Montt el 31 de diciembre de 1938 con el viaje
inaugural del vapor “Tenglo”, de 442 toneladas, hacia Aysén.
Esta empresa,
con las naves “Tenglo”, “Taitao” y “Chacao” cubrió con viajes semanales y
quincenales las rutas hacia Aysén vía continente y vía archipiélagos hacia
Castro, Ancud y Ralún.
Hasta ese
entonces el Cabotaje había sido atendido por los barcos “Colo – Colo”, “Atlas”,
“Mercedes” y “Santa Elena” de la Empresa Naviera y Comercial de Chiloé.
Poco tiempo
después Ferronave implementó dos líneas, una “grande” desde Valparaíso a Puerto
Montt y Punta Arenas con los barcos “Viña del Mar”, “Alondra”, “Villarrica”,
“Puyehue”, “Navarino” y “Osorno”, además de la línea regional ya mencionada, a
la que se agregaron los vapores “Trinidad”, “Dalcahue” y “Lemuy”, los cuales
continuaron transportando pasajeros y mercaderías hacia el Sur, trayendo de
regreso gran cantidad de animales vacunos y lanares desde Aysén y la región de
Palena.
Siguiendo el
ejemplo de la naviera Jorge Ditzel, la empresa Ferronave con el “Trinidad”,
explotó también el servicio turístico a la laguna San Rafael.
El Cabotaje en Chile, Situación Actual
La política
marítima nacional promulgada por la Oficina de Planificación Nacional (ODEPLAN)
en 1976 establece la condición de que Chile en esencia es un país marítimo y
desarrolla el slogan “Chile, País Marítimo”.
Sin embargo,
la realidad de los hechos ha sido otra. El transporte marítimo, desde el punto
de vista de costos en puerto, es uno de los más competitivos del mundo. Sin
embargo, en Chile la tasa de transferencia de carga es baja, existe alta
congestión, malos accesos, baja eficiencia de los organismos reguladores,
regulaciones que sólo impactan al transporte marítimo y otras que afectan las
economías de escala tan necesarias para tener elementos de competitividad,
altos costos de externalidades, subsidios que favorecen a otros modos de
transporte y en general una suma de burocracias que hacen que sea poco
competitivo. Lo anterior, sumado a que el transporte marítimo de cabotaje es
una actividad sobre regulada frente a otras, hace que el cabotaje no alcance al
7% de la carga movilizada. Como país tenemos un tema pendiente ya que no se
están usando los recursos de la manera más eficiente. Un análisis válido mundialmente,
señala que la competitividad y uso de los modos debiera quedar representada por
el siguiente cuadro:
Sin embargo,
la realidad es otra y dice que
internamente cerca del 90% de la carga es transportada por medio de camiones.
Chile, por sus
características geográficas debiera incentivar el transporte marítimo en el uso
interno y los desafíos para masificarlo pasan, a nuestro juicio, por los
siguientes aspectos:
Inversión en modos alternativos al
camión.
Lograr mayor eficiencia en puntos de
conexión.
Desregular el cabotaje.
Terminar con los subsidios.
Utilizar tecnología en selección modal.
Crear asociaciones que se complementen
entre involucrados en el transporte.
Crear y fomentar una política
de incentivo a la bandera y dotaciones nacionales.
Cabotaje Regional, Estado Actual
Hoy, la Marina
Mercante Regional se encuentra representada por una flota con un número de
naves que es histórico y que día a día enfrenta los nuevos desafíos que generan
las diferentes actividades productivas de la Región.
El crecimiento
y desarrollo de nuestra flota se debe al trabajo sacrificado y silencioso de
las distintas empresas navieras regionales guiadas por la tenacidad y
perseverancia de sus armadores.
Cabotaje de Carga y Pasajeros
El Sur Austral
de nuestro país es, por su particular geografía, una zona propicia para el
desarrollo del cabotaje, de carga y de pasajeros. El cabotaje de pasajeros está
vinculado a necesidades de transporte con fines de conectividad y con fines
turísticos, dadas las extraordinarias bellezas naturales de nuestra región,
mientras que el de carga es vital para el desarrollo de actividades
industriales como la acuicultura, pesca, forestal y transporte propiamente tal.
El cabotaje también, en términos de desarrollo económico y de importancia
geopolítica, tiene un rol fundamental para las regiones más australes de Chile,
ya que es el único medio por el cual pueden conectarse las regiones XI y XII al
resto del territorio continental, incorporándolas así al proceso de desarrollo
nacional. Es así como, derivada de las necesidades regionales, ha sido
necesario crear una industria de transporte marítimo cuyo deber ineludible es
preservarla y desarrollarla.
Amenazas del Cabotaje
Hay más
competencia desigual en transporte de pasajeros con fines turísticos.
En este
aspecto existen situaciones que deben ser resueltas en forma urgente, como es
poder igualar los términos de competitividad entre los Mega Cruceros
Internacionales y los Cruceros Nacionales. Mientras los primeros gozan de
beneficios tributarios destinados a las exportaciones, consagrado en el Decreto
Ley Nº 825 de 1974 – Ley sobre Impuestos a las Ventas y Servicios, como
exención de IVA por las compras de alimentos y bebidas destinadas al consumo de
pasajeros, recuperación del impuesto IVA e impuesto específico y reintegro de
derechos de Aduana denominado “rancho exportador” por suministro de
combustible, ventas a bordo libres de impuesto y la operación de casinos dentro
del territorio nacional; los Cruceros Nacionales no pueden acceder a estos
beneficios.
Hoy, en un
mundo globalizado, los pasajeros, a los que acceden los Mega Cruceros y los
armadores nacionales son los mismos. Se llega a ellos a través de sus
importantes campañas promocionales difundiendo nuestras bellezas naturales, su
flora, su fauna, sus glaciares y su valor agregado como son la no saturación y
la no contaminación de sus tres estados: agua, aire y tierra; sin embargo, la
balanza cada vez se inclina más para preferir ocupar los servicios de los mega
cruceros en perjuicio de los Cruceros Nacionales.
Nuestro
criterio, como armadores nacionales, no apunta a que a los cruceros
internacionales se les quiten los beneficios antes mencionados sino que,
estamos intentando centrar la atención en que nuestra industria tiende a desaparecer
si no hacemos algo por igualar estos beneficios. Si lo que hace un Skorpios, un
Catamarán del Sur, un Mare Australis al invertir en promocionar nuestro país en
el exterior, traer al turista y que éste se “lleve” dentro de su acervo
cultural parte de nuestra belleza, conocimiento de nuestra flora, fauna, etc,
fuese considerado una exportación, parte importante de esta desigualdad sería
solucionada. Entendemos que lo que hacen nuestros Cruceros “debe ser
considerado una exportación” y para ello nos valemos de la definición empleada
por Prochile sobre las etapas que deben cumplirse para que un servicio sea
considerado una exportación:
Exportar servicios es un proceso complejo.
Generación de confianza y credibilidad,
son dos variables claves para exportar servicios con éxito.
Período de maduración hasta obtener
resultados, es significativamente mayor a la exportación de bienes.
La definición de un mercado no
corresponde generalmente a una zona geográfica determinada, sino a un proyecto.
Traspaso de experiencias e información
técnica (seminarios, mesas técnicas, charlas y similares).
Contacto directo con el cliente,
(realización de ruedas de negocios, reuniones bilaterales, etc.), la venta
radica en el diálogo.
Establecimiento de alianzas estratégicas
(implica la búsqueda de socios locales adecuados y visita a organismos que
otorgan financiamiento y/o son mandantes de proyectos).
Participación en ferias y festivales.
Creemos que el
servicio que presta el transporte marítimo de pasajeros extranjeros con fines
turísticos cumple a cabalidad todas las condiciones para ser considerada una
actividad exportadora con particularidades propias, que requiere orientaciones
estratégicas y estímulos apropiados a sus características.
En términos de
valor, el aporte de Cruceros Internacionales y Nacionales es necesario para la
economía nacional en general y regional en particular. Mientras los primeros
aportan alrededor de U.S. $ 300 por pasajero por servicios contratados y el
pasaje de crucero pagado, los nuestros aportan diez veces más. En efecto,
mientras en los Mega Cruceros lo que queda en el país es sólo una parte de la cadena de valor que genera un
turista, ya que los ingresos por pasajes y otros quedan en las compañías armadoras
internacionales (provienen específicamente de servicios contratados por los
pasajeros a través de los operadores turísticos cuando bajan a tierra en los
puertos en que recalan estas naves, más servicios de transporte, de operadores,
de agenciamiento naviero y proveeduría en general), nuestros Cruceros dejan
toda la cadena de valor en Chile, comenzando por el pasaje y continuando con
los servicios antes citados. También en términos de empleo estable y
permanente, las diferencias son importantes.
Agrava la
condición anterior el hecho de que el Servicio de Impuestos Internos intente
cambiar una interpretación histórica respecto de las exenciones de IVA y
pretenda que el transporte marítimo de
pasajeros no esté incorporado dentro de dichas exenciones y pretenda gravarla
con el impuesto de valor agregado, aumentando aún más la brecha de
competitividad frente a los Mega Cruceros internacionales. Lo anterior
significa ir en sentido exactamente inverso al que persigue la Asociación de
Armadores del Sur Austral, agrupación que convoca a 10 empresas con más de 100
naves en operación, movilizando más 3 millones de pasajeros y 3 millones de
toneladas de carga, generando empleo directo para más de 3 mil personas e
indirecto para alrededor de 10.000 y que
se encuentra en estado de alerta para defender y ampliar los derechos y
beneficios de sus asociados.
Participación de Empresas Extranjeras en Cabotaje
El desarrollo
futuro de la actividad naviera regional se ve amenazado y se requiere con
extrema urgencia aclarar situaciones que hoy están ocurriendo, pues tenemos actualmente navieras operando en
nuestro territorio que no poseen su domicilio principal en Chile, que sus
dueños no son de nacionalidad chilena y que incluso sus ejecutivos también son
extranjeros, vulnerando claramente el artículo 11 de la Ley de Navegación que
exige como resguardo de la actividad del cabotaje que las empresas sean
chilenas y no sólo que parezcan serlo.
La Dirección
General del Territorio Marítimo y Marina Mercante (DIRECTEMAR) es el organismo
normativo fiscalizador y sancionador que tiene el rol de estudiar y hacer
cumplir los requisitos exigidos por la ley a quienes sean armadores.
Sin tener
claridad de lo que existe detrás, podemos señalar que el Estado chileno, por
medio de una Intendencia, ya otorgó un
subsidio a una de estas empresas amparándose en que la DIRECTEMAR validaba la
condición de armador nacional, situación que es justificada por una figura de
papel que viola el espíritu de la Ley de Fomento de la Marina Mercante
Nacional. Efectivamente, usando vacíos legales, se matriculan naves como
chilenas ya que la empresa que las inscribe es aparentemente chilena, al ser
socio accionista mayoritario un chileno. La Ley de sociedades anónimas cerradas
permite el cambio de composición de capital, lo que implica que puede existir
un cambio de propiedad y pasar a ser el extranjero el socio mayoritario. Si
bien esto puede no ser importante para otras actividades, sí lo es para el
cabotaje.
Este escenario
coarta la libre competencia toda vez que estas empresas extranjeras y sus
matrices se regulan por leyes, condiciones y beneficios que les otorgan sus
países de origen en perjuicio de quienes no percibimos tales facilidades.
Apertura del Cabotaje
El Senador,
Sr. Jaime Orpis, con fecha 14 de septiembre del 2004, presentó un Proyecto de
Ley que “Consagra Libre Cabotaje para los Puertos de la Provincia de Iquique”,
el cual está radicado en la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones del
Senado.
La
presentación de este Proyecto de Ley, puede traer graves efectos originados por
la apertura del cabotaje a las empresas navieras extranjeras por lo cual es
necesario, en primer término, tener presente la normativa vigente en nuestro
país en materia de cabotaje, para luego identificar en que forma afecta esta
apertura del cabotaje, que problemas originará y cómo incidirá en aspectos tales como la reciprocidad y la
igualdad.
Con respecto a
esto, ya se ha producido anteriormente una vulneración a la normativa vigente
en la Ley de Fomento de la Marina Mercante, a raíz de la promulgación de la Ley
Nº 19420 ( D.O. del 23-Octubre-1995 ) que “Establece incentivos para el
desarrollo económico de las Provincias de Arica y Parinacota”, en la cual se
introdujo una disposición que deja sin efecto lo dispuesto en el Artículo 3º
del DL Nº 3059/79 “Ley de Fomento de la Marina Mercante” y, en esa forma, se
mantiene abierto el cabotaje para el caso de las cargas que provengan o tengan
por destino los puertos de la provincia de Arica.
Otro aspecto
negativo de la apertura del cabotaje, es alterar el actual sistema de “reserva
de carga” contemplado en el Artículo 3º de la Ley de Fomento, ya que éste no
prohíbe el cabotaje a los extranjeros sino que pretende promoverlo en
condiciones de libre competencia, con lo cual favorece la posibilidad de una
“competencia desleal” `por parte de los extranjeros.
El proyecto
presentado para Iquique, se refiere exclusivamente a aspectos contenidos en la
Ley de Fomento de la Marina Mercante pero no se refiere al aspecto tributario
por lo cual, no considera los efectos negativos que pueden producirse en este
campo en caso que navieras chilenas hagan cabotaje con naves extranjeras
fletadas (salvo los casos de reputación a casco desnudo) por lo cual les
corresponde cancelar el impuesto al cabotaje del fletamento establecido en la
Ley de Impuesto a la Renta. Lo anterior rige para naves ya sean éstas reputadas
o no, para cualquier carga y sin importar el estado aduanero de las mercancías.
Si el proyecto
de apertura del cabotaje para los puertos de la provincia de Iquique
prosperara, se estaría creando un precedente negativo, ya que se correría el
riesgo de que otras zonas del país pudiesen reclamar un tratamiento similar
para ellos, con lo cual el actual sistema contemplado en la Ley de Fomento de la
Marina Mercante estaría en grave peligro de colapsar, acarreando con ello
consecuencias económicas negativas para los armadores nacionales y el perjuicio
consiguiente para los usuarios de este medio de transporte.
Otro aspecto
que debe ser considerado es el “principio de la igualdad” ya que, si se altera
el sistema de transporte marítimo y se mantiene sin cambio el régimen del
transporte terrestre y aéreo, se produce una forma de discriminación. Además la
apertura del cabotaje, en este caso para Iquique, vendría a aumentar el
desnivel actual existente entre el transporte marítimo y el terrestre, al
contar este último con un fuerte subsidio indirecto, al no ser afectado por los
costos reales de infraestructura y otros que gravan fuertemente al transporte marítimo
en general.
Futuro del Cabotaje
Las empresas
navieras nacionales han realizado un importante esfuerzo para avanzar en la
simplificación de la normativa del cabotaje permitiendo un mayor desarrollo en
el transporte de graneles líquidos y sólidos y en menor medida en la carga
general debido a las dificultades para competir con el transporte terrestre
fuertemente subsidiado, con la excepción del cabotaje en nuestra zona Sur
Austral, donde ha tenido un fuerte desarrollo por las características insulares
de esta zona y por el crecimiento de la actividad acuícola entre otras.
Coincidiendo
con la declaración de ODEPLAN de 1976, Chile es un país marítimo en esencia y
esta verdad se impondrá aún cuando se haga todo lo imposible por que así no
ocurra.
Obviamente,
avanzaremos si logramos despejar el conjunto de amenazas que hemos señalado en
este documento.
La zona Sur
Austral continuará con su desarrollo especialmente con actividades vinculadas
al turismo y acuicultura. Ambas requieren de un transporte marítimo que esté en
armonía con su proceso de desarrollo y para que ello ocurra necesitamos de
medidas desregulatorias, reserva del cabotaje a navieras de verdad chilenas,
igualdad de condiciones y conciencia marítima.