Hudson y el bergantín Pizarro
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Jorge Sepúlveda Ortíz
Vicealmirante
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El 20 de enero
de 1858, el Capitán de Corbeta don Francisco Hudson fue nombrado Ayudante de la
Comandancia General de Marina, y en abril del mismo año, asumió el mando de la
corbeta “Constitución” e hizo un viaje a Talcahuano con el objeto de
transportar tropa.
En junio del
mismo año, fué nombrado Comandante del bergantín transporte “Pizarro”. Este
buque pertenecía al Ministerio del Interior, que lo había adquirido para el
servicio de la colonia de Punta Arenas.
El bergantín
“Pizarro” era de construcción española, y había llegado a Valparaíso en 1858,
donde su capitán por cuenta de sus armadores lo vendió. Por entonces se dijo
que no se encontraba en buen estado y que su capitán, no creía prudente
regresar a Europa con él; pero el bajo precio a que se enajenaba, entusiasmó al
Ministro del Interior de la época, quién no se hizo asesorar antes de
adquirirlo.
La zona austral de nuestro país es una de las regiones más difíciles de navegar no sólo
por ser una de las regiones más tormentosas del planeta.
Uno de los propósitos del Ministerio del Interior era que el bergantín "Pizarro" hiciese el
servicio de correo entre Magallanes y Chiloé, pretendiendo por este medio mantener una comunicación
más o menos permanente entre ambas localidades. Sin embargo, tiempo después se apreció de que
con un buque de vela no era posible ese servicio, en una región tan procelosa como la comarca austral del país.
En vista de
este análisis, hecho algo tarde, se inició el estudio de reemplazar al
“Pizarro” por un buque a vapor, a fin de regularizar el servicio de la colonia.
Desgraciadamente,
poco antes tuvo lugar la pérdida total de este buque en las circunstancias que
se narran a continuación.
El “Pizarro”,
al mando del Capitán de Corbeta don Francisco Hudson, había salido de
Valparaíso con destino a la bahía de Ancud y posteriormente a la colonia de
Punta Arenas, conduciendo al Gobernador de Magallanes y víveres para ese
establecimiento. Por toda oficialidad contaba con un joven piloto y por
tripulación 16 hombres.
En Ancud,
embarcó algunos materiales, transportando además víveres para Punta Arenas y
ropa para la guarnición.
Una vez
cumplida esta comisión, el Gobernador de aquella colonia le ordenó que fuese a
Chiloé con el objeto de tomar un cargamento de maderas destinado a Magallanes.
Terminada esta
nueva comisión y ya en Magallanes, se le ordenó regresar a Valparaíso.
Habiendo
llegado a la colonia el bergantín “Meteoro”, al mando del Capitán de Corbeta
don Martín Aguayo, íntimo amigo y cuñado del capitán Hudson, convinieron ambos
en hacer el viaje de regreso, en conserva.
En efecto, en
el mes de enero de 1859 dieron la vela para el Pacífico; pero profundamente
contrariados por los vientos reinantes, y hallándose ambos buques en puerto Del
Hambre (Port Famine), acordaron sus comandantes en que si continuaban los
vientos contrarios, volverían atrás para salir por cabo Vírgenes al Atlántico,
doblar por el Cabo de Hornos y continuar a su destino.
Así lo
realizaron.
Recalaron en
Punta Arenas para embarcar algunos víveres, que escaseaban sobre todo en el
“Meteoro” y zarparon. Ingresaron al Atlántico los dos buques, con un día de
diferencia, el 23 de febrero, yendo más adelantado el “Pizarro”.
Ambos se
dirigieron al estrecho de Le Maire, sin volverse a ver jamás, ignorándose la
suerte del “Pizarro”, y suponiéndose que zozobró en un gran temporal ocurrido
en el área del Cabo de Hornos, durante los días del 7 al 9 de marzo de 1859.
El “Meteoro”,
buque más sólido que el “Pizarro”, mejor dotado de oficiales y marineros, salvó
con dificultad el temporal, cuya presión barométrica varió entre 746.5
milímetros, que es la presión media de esa región y 714.7 que señala el vórtice
de una depresión ciclónica.
El buque tuvo
que retornar a Punta Arenas, para reparar varias averías sufridas con el
temporal y embarcar nuevos víveres.
Una vez listo
el “Meteoro”, zarpó vía Estrecho de Magallanes recalando en Chiloé el 21 de
junio. Zarpó con destino a Valparaíso el 11 de julio para recalar el 15 del
mismo mes.
No cabe dudas,
entonces, que el bergantín “Pizarro” fué víctima de este violento temporal y
que, quizás por la falta de oficiales que secundasen al capitán Hudson en las
maniobras después de los prolongados días de temporal, no logró sortear con
éxito el cruce del Cabo de Hornos.
Sólo tenía a
bordo un joven piloto, talvez con poca experiencia por su juventud.
Años después
el comandante Vidal Gormaz, dijo:
“Hasta hoy, no
se ha vuelto a tener noticias del Pizarro, i desde que se sospechó su pérdida,
no se hizo diligencia alguna para buscar a los náufragos, diligencias que
habrían sido vanas, dado el campo incierto en que se le suponía perdido, el
tiempo que había mediado entre su salida de la Colonia de Magallanes i en que
se daba por perdido.”
Por otra parte
debe haber sido muy doloroso para el capitán Aguayo, la desaparición de su
amigo y cuñado, pues juntos emprendieron el retorno al Norte.
Subjetivamente
creo y seguramente Aguayo debe haber tenido en cuenta en sus íntimos
pensamientos, lo expresado por Vidal
Gormaz e indicado en un párrafo anterior.
Volviendo
atrás en el tiempo, hacia el año 1854 y, recordando la época en que Aguayo tomó
el mando de la barca transporte “Infatigable”, estimo necesario relatar un
hecho vivido por él:
De regreso de
una comisión al Callao recaló en las islas de Juan Fernández. Al pasar por Más
Afuera, avistó unos fuegos que le hicieron juzgar que podría tratarse de algunos náufragos, por cuya razón mandó dos
embarcaciones en su auxilio. Desgraciadamente no pudieron atracar en la parte donde se avistaba el fuego. Estando muy
escaso de víveres, al haber hecho una larga navegación y en razón a que en la
isla de Más a Tierra no pudieron proporcionárselos, se dirigió al continente.
A su recalada
a Valparaíso dio parte a la Comandancia General de Marina, la que con
aprobación del Supremo Gobierno, comisionó al “Janequeo” para ir en auxilio de
los citados náufragos.
Desgraciadamente
este buque no encontró tales náufragos.
El capitán
Aguayo, zarpó el 28 de septiembre, nuevamente con la barca “Infatigable” con
destino a la isla de Más Afuera, donde al día siguiente de su arribo encontró
13 hombres, pertenecientes a la barca nacional “Emilia Luisa” que viniendo de
Sidney, había naufragado una noche, tres meses atrás.
En diciembre
de ese mismo año, 1854, el teniente Hudson se embarcó como Oficial del Detall
en la barca “Infatigable” donde seguía como Comandante, Aguayo, su futuro
cuñado..
No me cabe
dudas que Aguayo debe haber tenido en su mente este episodio, cuando él, más
que nadie, pudo apreciar lo que le había sucedido a Hudson y que en este caso
no se haya hecho una rebusca de los posibles náufragos del bergantín “Pizarro”,
comparando esta situación con su actuación casi cinco años atrás, donde gracias
a su persistencia se salvaron trece vidas humanas...
Según el
comandante Vidal Gormaz, en su obra “Algunos naufrajios ocurridos en las costas
chilenas “... dice que “al capitán Hudson se le negaron los oficiales que había
solicitado para completar la dotación!”
Mas adelante
agrega: “Cosas de los tiempos embrionarios de la marina nacional, puestas en
manos inespertas, que presumían de suficiencia! “.
No cabe dudas
que Vidal Gormaz debe haber estado bien informado sobre este naufragio, no sólo
por su destacado espíritu de investigación sino que por haber servido, en 1856,
al inicio de su carrera, a las órdenes de este gran marino que fué Francisco
Hudson Cárdenas y ser poseedor del diario de navegación del bergantín
“Meteoro”.
Es oportuno
recordar también, parte de la descripción hecha por un oficial de la Armada, el
guardiamarina Luis Pomar, sobre la situación que le correspondió vivir siendo
oficial del bergantín “Meteoro”, en la oportunidad que comentamos:
Los intentos
de ambos comandantes de salir al Pacífico por la boca occidental del estrecho
no dieron resultados debido a la frecuencia e intensidad de los vientos del
NW. Debido a lo anterior, los
comandantes decidieron salir al Atlántico y volver al Pacífico por la ruta del
Cabo de Hornos.
Ya en el
Atlántico y, como consecuencia de los malos tiempos, ambos buques se separaron
perdiendo el contacto. Después de
increíbles penurias el “Meteoro” logró cruzar el meridiano del Cabo de Hornos
pasando a 250 millas al Sur, siendo sorprendido allí por un violento temporal.
Continúa el
guardiamarina Pomar describiendo parte de lo sucedido, cuando el barómetro
había bajado a 715 milímetros:
“Entretanto el
huracán no parecía dar tregua. El mar era un campo inmenso de agitadas
espumas. La ola del Cabo de Hornos, que
es larga y tendida, se había convertido en longitudinales hondonadas, en forma
de cañadones, entre grandes montañas de agua, desde cuyas alturas descendía un
segundo mar de embravecidas olas que bajaban al abismo y al morir estallaban en inmensos penachos con grande
estruendo...”
“En tan
furiosa tormenta, el “Meteoro” era una cáscara de nuez... Las olas no tenían
dirección fija y las que recibía el
buque por su amura de estribor se encontraban con otras que pasaban por la
popa, las que, al chocar a sotavento, volvían atrás y se precipitaban dentro
del buque...”
“Diez o quince
minutos habían transcurrido desde que la campana de abordo picó los cuatro
dobles de las 4 P.M., cuando el buque se detuvo en su balance, estremeciéndose
por un segundo, crujiendo todas sus cuadernas y armazón, y una inmensa ola lo cubrió y lo arrolló por
completo perdiéndose bajo la inmensa masa de agua que inundó la nave de proa a
popa...El golpe de mar había llevado
los botes de los pescantes, destruido parte del combés, las batayolas habían
desaparecido, el lastre de piedra de la bodega se había corrido levantando los
cuarteles volantes de que estaba formado el entrepuente, y con la presión de aire se habían apagado
las luces de los faroles que alumbraban ese departamento”.
Hasta aquí los
relatos de oficiales que estuvieron en el gran temporal y lo que aparece en el
“diario del “Meteoro”, que era de propiedad del Comandante don Francisco Vidal Gormaz.
Quisiera transcribir el último párrafo de la Hoja de Servicios del Capitán de Corbeta don Francisco
Hudson Cárdenas, documento existente en el archivo de la Dirección General del Personal de la Armada:
"...Concluída esta comisión se le ordenó regresar al Departamento de Valparaíso, y hasta la fecha no
ha aparecido, considerándole el Gobierno, como muerto, según Decreto Supremo del 1o de Julio de 1860."
MAYORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO
Valparaíso Julio 6 de 1860.
(Fdo)Jorge Bynon.
VºBº Saavedra.
Obras consultadas
- Memorias de
Marina 1849, 1857, 1858 Y 1860.
- Anuario Hidrografico Marina de Chile 1884.
- Francisco
Vidal Gormaz.
- Algunos
Naufragios Ocurridos en las Costas Chilenas Desde Su Descubrimiento Hasta
Nuestros Dias. Francisco Vidal Gormaz. Imprenta Elzeviriana. Santiago de Chile
1901.
- Capitan de
Fragata Don Enrique Cordovez. Nuestros Hidrografos, 1937
- Mateo Martinic
Beros. Cronicas de las Tierras del Sur del Canal Beagle, 1973
- Hoja de Vida
del Capitan de Corbeta don Francisco Hudson Cardenas, del Capitan de Corbeta
don Santiago Hudson Cardenas, y del Capitan de Fragata don Martin Aguayo Tapia.
- Archivos
Direccion General del Personal de la Armada.
- Rodrigo
Fuenzalida Bade. Marinos Ilustres y
Destacados del Pasado. Síntesis Biográfica, 1985.
- Sepulveda
Ortiz, Jorge. Francisco Hudson, Un Destacado Marino Poco Conocido En Nuestra
Historia. Boletin de la Academia de Historia Naval y Marìtima de Chile. No 2.
1997.