HomeBienvenidaActividadesNoticiasReportajeHistoriaRevistaCorporaciónContactos

Liga Mar¡tima de Chile

REVISTA MAR

ARTICULO ANTERIOR

INDICE

SIGUIENTE ARTICULO

Semblanza del Museo Naval y Marítimo de Valparaíso

Raimundo Silva Labbé
Bibliotecólogo
Biblioteca Histórica de la Armada

museo naval

Chile es un país marítimo, esté o no asimilada esta idea en el inconsciente colectivo de la nación. Esto se comprueba fácilmente en el mapa, al ver que nos baña una larguísima costa de más de 4.500 kilómetros de longitud y que contamos con cientos de islas, fiordos, canales, pasos marítimos y una envidiable proyección hacia el océano más grande de la tierra que nos comunica con las zonas geográficas potenciales de mayor volumen demográfico del mundo. Por otra parte, nuestra nación ha logrado un desarrollo histórico, social y económico que la ha llevado a ser hoy la primera nación de América Latina en competitividad y confiabilidad para proyectos de toda índole.

Todas estas consideraciones son un buen preámbulo para referirnos al Museo Naval y Marítimo de Valparaíso, su nacimiento, desarrollo y actuales proyecciones hacia el futuro. En efecto, dicho museo es un buen ejemplo del lento auge que ha tenido en los últimos diez o veinte años el tema marítimo en nuestro país. Desde sus primeros días en 1915 hasta ahora, el Museo Naval y Marítimo ha sufrido una verdadera transformación que lo ha ido consolidando como uno de los museos marítimos más importantes de Sudamérica. Estos 90 años lo sorprenden más vital y emprendedor que nunca, enfrentando el desafío de llegar al bicentenario de nuestra independencia como un museo moderno, atractivo, pedagógico e interactivo, pero sin perder el reconocimiento que se le debe a los grandes héroes de nuestra historia naval y marítima.

A comienzos del siglo XX, ya existía la inquietud entre los marinos por habilitar un lugar donde se guardasen y conservasen todos aquellos objetos que valía la pena conservar, ya fuera porque hubiesen pertenecido a un personaje ilustre de la institución, porque fueran testigos mudos de un acontecimiento histórico, por su belleza o importancia como elemento referente e identificador de una época, de un área o aspecto de la vida naval. Esta inquietud quedó registrada en dos artículos aparecidos en la Revista de Marina, uno en 1903 y el otro en 1909: En ellos se menciona la necesidad de crear un “Museo Naval” en el que se guarden, para la exhibición pública, elementos tales como armamento, banderas, partes de buques, pinturas y otros objetos que tuvieran relación con la historia marítima de Chile. También sugieren la conveniencia de que el recinto contenga “diagramas”, “modelos” y “reproducciones” de “los primeros barcos construidos en el país por los conquistadores”, así como también de “balsas” y “piraguas” de los aborígenes del norte y del sur, “veleros mercantes coloniales” y también de los más importantes buques que pertenecieron a la Escuadra Nacional en distintas épocas. Finalmente en el artículo de 1909, aparecido en vísperas del centenario de nuestra independencia, se manifiesta el propósito de ayudar con la creación de este museo a fomentar la “conciencia marítima” entre los chilenos.

museo naval

Estas inquietudes se materializaron en 1915 con la promulgación del Decreto Supremo N° 779 de fecha 30 de abril, el cual establece la creación del Museo Naval “Arturo Prat” a bordo del monitor “Huáscar” anclado en la bahía de Talcahuano y que dice textualmente:

“He acordado y decreto:

Créase a bordo del monitor Huáscar, actualmente fuera de servicio y fondeado en Talcahuano, un Museo, en el cual se conservarán los objetos navales que tengan algún valor histórico o que se juzguen útiles para la instrucción y educación cívica de la Marina.

Este Museo llevará el nombre de “Museo Naval Arturo Prat”.

Mientras el Monitor Huáscar permanezca en Talcahuano, el Museo dependerá del Jefe del Apostadero Naval de ese puerto.

Tómese razón y comuníquese.

Ramón Barros Luco.”

Como señala el decreto, el principal propósito para crear este museo era que los propios funcionarios de la institución conocieran su historia naval y marítima. En 1917, el Director General de la Armada, vicealmirante Joaquín Muñoz Hurtado, propone al Ministro de Guerra y Marina, don Pedro N. Montenegro, el traslado de los objetos desde el “Huáscar” a la Escuela Naval en Valparaíso. Ello, con el propósito de destinar dicho buque al alojamiento de las tripulaciones de los submarinos y, asimismo, almacenar en un solo lugar los elementos históricos conservados, ya que en esa escuela se mantenía a la sazón una galería con diversos objetos seleccionados para su exhibición a los cadetes, todo lo cual ayudaría a la “enseñanza objetiva de nuestra historia naval, contribuyendo a la vez a la educación cívica de la juventud que allí se forma”, según las propias palabras del almirante Muñoz Hurtado.

El ministro acogió rápidamente la idea y la presentó al Presidente Juan Luis Sanfuentes, de manera que el 14 de agosto del mismo año se decretó la creación de un museo en la misma Escuela Naval en los términos siguientes:

“Santiago, 14 de agosto de 1917.

Visto el oficio de la Dirección General de la Armada, N° 1614 de 23 de junio último,

decreto:

1° Derógase el Decreto Supremo N° 779 de 30 de abril de 1915.

2° Créase un Museo Naval en Valparaíso, anexo a la Escuela Naval, debiéndose trasladar allí los objetos históricos que se encuentran a bordo del monitor “Huáscar” anclado en Talcahuano.

Tómese razón y comuníquese,

Juan Luis Sanfuentes Andonaegui.”

En 1926, debido al aumento del número de cadetes que requerían mayor disponibilidad de espacio en la Escuela Naval, se dispuso el traslado del Museo Naval al cuartel Silva Palma, repartición contigua a la actual Academia de Guerra Naval en la subida Taqueadero. A comienzos de la década del cuarenta, el museo es trasladado a una casa en las inmediaciones del parque Italia, en el barrio del Almendral. Esta ubicación era mucho más apropiada y accesible para la comunidad.

Un artículo de la Revista de Marina de diciembre del 1951, señala que el Museo Naval se debatía entonces entre la pobreza y el precario estado del inmueble donde se encontraba.

En 1960 fue nuevamente trasladado, pero esta vez a la vecina ciudad de Viña del Mar, al famoso castillo Wülf en el que permanecería hasta 1986, año en que, por decisión del almirante José Toribio Merino Castro, se cierra temporalmente para reinaugurarlo en Mayo de 1988 en el ala Norte de la antigua Escuela Naval, lugar que lo había visto nacer setenta años antes. Ahora volvía a su primer hogar pero notablemente más grande, mejor implementado y diseñado, con grandes y hermosas salas que presentaban todo el desarrollo de la Armada Nacional desde sus orígenes y hasta el fin de la Guerra del Pacífico de una manera solemne y a la vez emotiva, de modo que nadie pudiera quedar indiferente a su glorioso pasado histórico. Hoy se apronta a sufrir grandes cambios en su museología y su museografía, es decir en su concepto o idea de museo y en sus salas y exhibición de las colecciones. Y esto porque, aunque su disposición actual fue bella e innovadoramente concebida en su momento, su proyección hacia el siglo XXI lo obliga a renovarse y actualizarse acorde con los avances tecnológicos.

museo naval

El proyecto Bicentenario implica renovar el museo actual y completar la historia naval hasta fines del siglo XX, incluyendo la presencia humana desde sus inicios, haciendo énfasis en el poderío marítimo chileno y nuestros intereses marítimos, presentando a la comunidad nacional e internacional una exhibición moderna, atractiva y amigable, pero sobre todo pedagógica e interactiva que atraiga a los escolares (ya que ellos son el público más numeroso) enseñándoles a conocer y entender al hombre en el mar y al mar como vía de comunicación y como fuente de recursos.

Aún cuando la disposición y exhibición de objetos es muy importante, lo que le da mayor valor y relevancia a este museo (y a todos los museos en general) son las colecciones de material histórico y patrimonial que custodia. Estos objetos son el fundamento que da vida al museo. Pero, ¿qué es lo que tiene tanto valor como para invertir tanto tiempo, recursos e infraestructura en ellos? Pues, ni más ni menos que la memoria histórica de la Nación. Son todas aquellas cosas que por uno u otro motivo nos hacen rememorar lo que alguna vez fuimos, dijimos, hicimos o dejamos de hacer. Son aquellos objetos que fueron partícipes de un momento único en el espacio y el tiempo que no volverá a repetirse jamás y fue un testigo único que muestra, enseña cómo fue ese momento y, mediante él podemos saber y entender nuestro pasado, nuestra historia, nuestras raíces, lo que fuimos y por ende lo que somos. Algunos de los más importantes testigos que conserva y custodia nuestro museo son:

Espada del general Bernardo O’Higgins,

Tazas del general José Miguel Carrera,

Objetos personales de Thomas Cochrane tales como: pistolas, catalejo, caña de pescar, taza y pañuelo,

Mesa de la cámara de oficiales de la fragata “Reina María Isabel”,

Sable del almirante Manuel Blanco Encalada (el que ha servido de modelo para los sables de los almirantes de la Armada Nacional),

Medalla conferida a un oficial participante en la batalla de Yungay,

Medallas del contraalmirante Carlos Condell de la Haza,

Uniforme de guardiamarina examinado de Arturo Prat,

Objetos personales de Prat: billetera, monedero,

Bandera usada por la “Esmeralda” en el combate de Papudo,

Objetos rescatados de la “Esmeralda”: un reloj marcando la hora en que se hundió, botellas de la enfermería, vajilla,

Objetos de buques y hombres que participaron en la Guerra del Pacífico,

Espada del almirante Patricio Lynch otorgada por el Club de la Unión,

Elementos de la guerra civil de 1891, entre ellos un tambor usado por uno de los bandos en la batalla de Concón y Placilla y la espada del teniente Alfredo Christie muerto en el combate de Huara.

El Archivo y Biblioteca Histórica, que funciona junto al Museo como un todo, contiene elementos documentales y bibliográficos, entre los que destacan:

Sección Archivo:

Correspondencia oficial de la Comandancia en Jefe de la Armada,

Cartas escritas por Arturo Prat a su esposa Carmela Carvajal,

Bitácoras e historiales de gran parte de los buques de nuestra Armada,

Hojas de servicio del personal naval durante la segunda mitad del siglo XIX y primera mitad del XX,

Ejemplares del desaparecido Diario “La Unión” de Valparaíso,

Fotografías originales de buques y hombres que pasaron por la Armada de Chile,

Películas y videos de diversas actividades institucionales.

Sección Biblioteca:

Memorias de Marina,

Anuario Hidrográfico,

Manual del Marino,

Revista de Marina,

Boletín Oficial de la Armada,

Ediciones sobre historia de Chile, historia naval nacional y universal,

Obras sobre navegación a vela y a vapor, ingeniería y construcción naval,

Textos sobre Derecho, Filosofía, Literatura y Arte.

En este conciso resumen hemos descrito cómo nació, se gestó y desarrolló el Museo Naval y Marítimo de Valparaíso y las colecciones más importantes que contiene y custodia, así como también cuáles son sus proyecciones futuras. Ha sido un largo camino, lento y dificultoso a veces, pero seguro y constante. El Museo Naval tiene actualmente noventa años de existencia y experiencia suficiente para declararse decano de los museos navales en Chile. El desafío es que, para el año 2010, éste sea el mejor y más moderno Museo Naval y Marítimo de Chile y Sudamérica y cumplir con lo que hemos definido como nuestra misión:

“Preservar las colecciones en custodia y difundir el patrimonio naval y marítimo, con el propósito de contribuir al incremento de la conciencia marítima nacional”.

ARTICULO ANTERIOR

INDICE

SIGUIENTE ARTICULO


HomeBienvenidaActividadesNoticiasReportajeHistoriaRevistaCorporaciónContactos