Bucentauro La Galera de Oro
En el
esplendor de la República de Venecia en el siglo XII en el que los venecianos
alcanzaron una de sus mayores victorias sobre Barbarroja en la batalla naval
del Cabo Salvadore, el Papa Alejandro III, Pontífice Reinante, dio al Dux
Sebastián Zianin un anillo de oro para que este lo arrojara al mar Adriático,
simbolizando que este mar estaba a merced de la República de Venecia, igual que
la mujer a su marido.
Para esto se
construyó un gran galera, ricamente decorada donde todos los años en el día de
la ascensión se celebraba sus desposorios con el mar.
En años
sucesivos asistieron el Nuncio de su Santidad, embajadores y personajes
importantes acreditados en esta república del mar Adriático.
Esta magnífica
galera tuvo el nombre de “Bucentauro” y se originó en un centauro montado sobre
un buey, que la nave llevaba en la proa.
Era esta una galera mucho mayor que las construidas en su tiempo. Permaneció amarrada del arsenal y salía
únicamente en fechas solemnes. Cuando
esta galera estuvo a punto de irse a pique, fue sustituida por otra.
La riqueza de
esta otra fue superlativa; decorada profusamente y ornamentada con esculturas y
alegorías esplendorosas, era una nave maravillosa. En la popa estaba el trono del Dux labrado en
oro macizo.
En el año 1795
la República de Venecia fue entregada a Austria por los franceses y con ello se
acabó la historia de esta galera llama Bucentauro.
Se mandó
arrancar todo el oro de abordo. Sólo quedó el casco desnudo de esta hermosísima
nave que pasó a ser una batería flotante en el que flameó antaño la bandera
roja con León dorado de San Marco.