¿Se dilata la Cabeza?
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Hugo Alsina Calderón
Capitán de Navío (R) |
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Esta anécdota pudo haber ocurrido. O tal vez no. Como es un relato divertido vale su incorporación en esta revista.
Debe haber sido alrededor del año 1942, cuando la pobreza de la II Guerra Mundial hacía indispensable que los antiguos petroleros “Maipo” y “Rancagua” viajaran al trópico para traer petróleo para la Escuadra. En esos años ingresó al servicio médico de la Armada, un joven cirujano muy estudioso y de mente científica, que se esmeraba por dominar todos los tópicos de su profesión. Para prepararlo como marino, fue embarcado en uno de estos petroleros, que necesariamente debían cruzar el trópico dos veces en cada viaje.
A bordo, es frecuente que a los miembros de la cámara de Oficiales, que no son profesionales del mar, se les hagan bromas, a veces pesadas, y otras, las más, ingeniosas y simpáticas, como esta que relatamos a continuación:
La navegación de Valparaíso al Norte se inició sin contratiempos. El doctor era un buen compañero de cámara. Pronto empezó a hacer calor. Un día llegó el 2º Comandante a almorzar y dijo: “Ya empezaron los calores, lo noto en mi gorra que me está quedando chica al dilatarse la cabeza...
Varios Oficiales concuerdan y comentan que les está pasando lo mismo. El doctor escucha incrédulo, pero calla pues no conoce explicación científica para tal fenómeno, sin embargo, al cabo de dos días nota que su gorra también le está quedando chica, lo que continúa haciéndose más evidente cada día que pasa.
La mente investigadora del doctor lo lleva a estudiar y escudriñar entre sus textos de medicina, hasta encontrar una posible explicación a la dilatación del cráneo humano por efecto del calor. Tan interesante le parece el tema, que habla con el 2º Comandante y Jefe de Cámara, para dar una conferencia a los Oficiales y explicarles que es lo que ocurre desde un punto de vista estrictamente profesional. Con asistencia del Comandante, el galeno se explaya en fundados argumentos y latas explicaciones para justificar la dilatación del cráneo, las venas cerebrales y el cuero cabelludo. Terminó su disertación con una salva de aplausos.
Pero.... el malvado autor de la broma se acerca al doctor con su propia gorra en la mano y le dice: “Mire doctor, la verdadera causa de que la gorra le quedara chica, se debe a todos estos papeles doblados que, día a día, le íbamos poniendo dentro del tafilete, es decir, no es que la cabeza se dilate, sino era su gorra la que se achicaba”.
La risotada de Comandante a Guardiamarina fue general y el doctor debió pagar una corrida de aperitivos a todos los miembros de la cámara, por su ingenuidad.