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El Almirante Juan Bautista Pastene,
un Genovés en el Descubrimiento de los Mares del Sur (1507 - 1582)

Teniente Gerardo Severino
Director del Museo de la Guardia de Finanza de Roma, Italia

Traducción y revisión, gentileza Andrea Montecinos y Michelina Tota

En la ultra milenaria historia de la marina italiana, el nombre de Juan Bautista Pastene está escrito con letras destacadas ya que fue uno de los más grandes navegantes que, al surcar los mares del mundo, fue artífice de descubrimientos geográficos y científicos que, aún hoy, son considerados como un orgullo para Italia. El nombre de Pastene, sin embargo, no está tan ligado a su Patria como a la nación de Chile, donde su obra, inicialmente, integrando el séquito de los conquistadores españoles, se centró en el descubrimiento de nuevas tierras, en la fundación de ciudades y puertos sobre el Pacífico y, sobre todo, en la realización de importantes estudios cartográficos. Es, precisamente en relación a cuanto realizó para el estado sudamericano, que trata este artículo sobre su biografía.

Almirante Pastene Juan Bautista Pastene, un Genovés en el Descubrimiento de los Mares del Sur (1507 – 1582) Traducción y revisión, gentileza Andrea Montecinos y Michelina Tota Juan Bautista Pastene nació en Pagli, Génova en el año 1507. Era el menor de una célebre familia de larga tradición marinera. Muy joven fue atraído por las fantasiosas noticias que llegaban de las Américas y decidió dirigirse con su propia nave a la vecina España, a Sevilla, que en aquella época era el punto de partida de las más importantes expediciones.

En Octubre de 1534, logró integrarse a la expedición que el navegante Jerónimo de Ortal había organizado con el propósito de alcanzar las costas del Mar de las Antillas. Con el expedicionario Ortal, el joven Pastene realizó numerosas y exitosas exploraciones, gracias a las cuales atrajo sobre sí la atención del famoso Francisco Pizarro. El conquistador le solicitó a Pastene que se uniera a él en las distintas expediciones que, a partir del año 1535, fueron organizadas para la definitiva conquista y pacificación del Perú. A éstas, le siguieron muy pronto, alrededor del año 1538, algunos reconocimientos a lo largo de las costas chilenas, indispensables para las futuras expediciones explorativas que el Conquistador tenía planificado hacer. El Gobernador Cristóbal Vaca de Castro, observador del Rey de España y luego sucesor de Pizarro (asesinado el 26 de Junio de 1541), habiéndolo nombrado Primer General del Mar del Sur, envió a Juan Bautista Pastene a Chile, en ayuda de Pedro de Valdivia, quien había sido nombrado Capitán General en el año 1538 por el mismo Pizarro, el que estaba a cargo de la segunda expedición de la conquista. La primera había sido conducida desde 1535 a 1537 por Diego de Almagro, a quien se le había perdido la pista después de las duras luchas sostenidas con las aguerridas tribus de los araucanos. Después de una larga navegación a bordo del barco San Pablo, Juan Bautista Pastene, en Julio de 1541, alcanzó el puerto del Callao, Perú y de allí, se desplazó hacia el Sur, anclando en Valparaíso, puerto que en 1536 había sido asediado por Juan de Saavedra. Fueron precisamente los soldados de Pastene quienes definieron aquellos lugares encantadores como “Valli del Paradiso”, “Valle del Paraíso”, apelativo que dio origen a su nombre actual. Fue allí que, en 1542, el Almirante genovés encontró finalmente a Pedro de Valdivia (de regreso de la fundación de Santiago).

A Juan Bautista Pastene se le debe también la construcción del primer emplazamiento urbano de la ciudad, cuyos trabajos se iniciaron en 1544. Pedro de Valdivia, después de haberlo nombrado en Septiembre del mismo año Lugarteniente del Mar de Chile, pensó encargarle la tarea de defender las costas chilenas de las frecuentes incursiones de los franceses y de los ingleses, pero, habiéndole solicitado su regreso después de algunas breves misiones de vigilancia, debió regresar a Valparaíso en Septiembre del mismo año para partir, con destino a las costas del Callao, donde debía desempeñar la misma misión de vigilancia costera. Para acompañar al navegante genovés, fue destinado un hábil hombre de armas, Alonso de Monroy a quien se le asignó el mando de una numerosa fuerza militar. Monroy no logró llegar al Callao, muriendo durante el viaje. En Diciembre de 1547, Juan Bautista Pastene regresó a Valparaíso. En Perú se había declarado la guerra civil después de la revuelta de Gonzalo Pizarro (hermano de Francisco) y de los otros colonos en contra de la corona de España. Valdivia y Pastene, partieron hacia Perú, poniéndose al servicio de Pedro de la Gasca, representante del rey de España. Los dos navegantes tomaron parte en duros combates. Después de haber ganado la batalla de Jaquijaguana en Abril de 1548, que le costó a Pizarro una dura y definitiva derrota, Valdivia obtuvo en premio el título de Gobernador de Chile y su amigo italiano, el de Gobernador de Santiago. No obstante, Pedro de Valdivia dio órdenes a Pastene de hacerse a la mar. Lo esperaba una dura misión, reconocer toda la costa en nombre de España, desde Valparaíso hasta el Estrecho de Magallanes. A bordo de los barcos San Pablo y Santiaguillo, Pastene descubrió y catalogó numerosas desembocaduras de ríos y un puerto natural, al que llamó Valdivia (1552), la isla Mocha, la bahía de San Pedro y la de Penco.

Sus descubrimientos y anotaciones fueron la base de la hidrografía marítima chilena. Juan Bautista Pastene regresó en varias oportunidades al Perú, solicitando recursos para las posteriores conquistas y aún con ocasión de los turbios sucesos y de las furiosas disputas entre los conquistadores, él fue constante en su fidelidad a su jefe y amigo Pedro de Valdivia y, después de la muerte de éste, a su sucesor don García Hurtado de Mendoza.

Desde el año 1557 a 1571, Pastene se prodigó activamente para asegurar la conquista definitiva de gran parte del actual Chile, que era la futura colonia española. Después de haber trabajado en la fundación de varias otras ciudades chilenas, el ya anciano Pastene se radicó en Santiago, donde transcurrió sus últimos años de vida, ocupándose de la administración de las vastas posesiones logradas en compensación por sus meritorias acciones.

Juan Bautista Pastene murió en Santiago el año 1582, rodeado por sus hijos Francisco, Pedro y Tomás, quienes, desempeñando cargos de gobierno de gran responsabilidad, continuaron la obra del padre a favor de la naciente nación chilena.

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