El Incidente del Crucero Baltimore en Valparaíso
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Sebastiano Milesi Sebástian
Ingeniero Comercial - Economista
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El USS Baltimore de la
Armada de los Estados
Unidos de N.A. estaba
clasificado como crucero protegido
(C-3), tenía un desplazamiento
de 4.413 toneladas, con una eslora
de 102 metros, con aparejo
constituido por dos mástiles militares
y cuyo armamento principal
estaba compuesto de cuatro cañones
de ocho pulgadas, seis cañones
de seis pulgadas cada uno,
ocho cañones menores de fuego
rápido, un cañón giratorio de 37
milímetros, cinco tubos lanzatorpedos
de catorce pulgadas. Tenía
una cubierta protectora de acero
de cuatro pulgadas. Su tripulación
se componía de 36 oficiales y
350 marineros alistados. Su andar
máximo era de 21,5 nudos propulsado
por motores horizontales
de triple extensión de 10.064 HP,
con dos hélices, alimentados con
cuatro calderas cilíndricas a carbón.
Había sido lanzado al mar
en Octubre de 1888. Se convirtió
en buque insignia de la escuadrilla
del Atlántico Norte en Mayo
de 1890.
USS Baltimore (fotografía de la época).
El día 7 de Abril, el USS Baltimore,
al mando de su comandante Winfield Scout Schley fondeó en el
puerto de Valparaíso con el fin de
brindar seguridad a los ciudadanos
norteamericanos que residían
en Chile, país que se encontraba
en una lucha interna entre partidarios
del presidente Balmaceda y
los congresistas. Los Estados Unidos
apoyaban la causa del presidente
Balmaceda, mientras que
Gran Bretaña se había inclinado
por la causa de los congresistas.
El gobierno norteamericano respondió
a una solicitud del gobierno
de Balmaceda en Mayo
de 1891, de apresar y retener al
vapor “Itata” que había embarcado
armas para las fuerzas contrarias
al régimen de Balmaceda.
Al finalizar la revolución, el presidente
de los Estados Unidos,
Benjamín Harrison reconoció el
nuevo gobierno y liberó al vapor
apresado en el puerto de San Diego,
California. Sin embargo, las
fricciones recién comenzaban a
desarrollarse dado que, el nuevo
gobierno chileno había ordenado
rodear y espiar a la embajada de
U.S.A. en Santiago, con el fin de
impedir la fuga de asilados políticos
balmacedistas, hostilizando
a los funcionarios de dicha representación
diplomática.
El 16 de Octubre del año 1891,
el comandante Schley autorizó
el desembarco de ciento diecisiete
tripulantes del crucero norteamericano,
con el fin de que
recorrieran la ciudad y se divirtieran
en la misma. Algunos de
ellos se dirigieron al bar “True
Love” ubicado a los pies del cerro
El Arrayán, al Oriente de la
actual subida Carampangue. Hacia
las seis de la tarde se inició
una gresca entre un civil chileno
y dos tripulantes del crucero
visitante. Estos dos tripulantes, al
dejar herido al chileno, tomaron
un carro con el fin de huir de la
escena de la lucha y así evitar la
acción policial y judicial; sin embargo,
ambos fueron alcanzados
por un grupo de boteros y obreros
que salieron desde las viviendas
cercanas, quienes bajaron
a la fuerza a los dos marineros
y uno de ellos, el contramaestre
Charles W. Riggin cayó herido.
Llegó la policía del puerto y
cuando trasladaban al lesionado
a una botica (farmacia) para recibir
auxilio, éste recibió un disparo
en el cuello, matándolo. La
gresca se generalizó y se detuvo
a todos los marineros norteamericanos
y civiles que se encontraban
en la vía pública. Cinco
marineros resultaron gravemente
heridos, otros tantos contusos y
dos muertos: el contramaestre
Riggin y el armero J.J. Johnson.
La noticia provocó una delicada
situación que casi culminó
en una guerra entre Chile y los
Estados Unidos de Norte América,
con el apoyo de Argentina en
contra de Chile.
El embajador norteamericano en
Chile, Patrick Egan, envió una
carta de protesta al Ministro de
Relaciones Exteriores chileno,
don Manuel Antonio Matta Goyenechea,
en términos de que la
actitud mostrada contra los tripulantes
del USS Baltimore constituía
una expresión de enemistad
de Chile contra el gobierno de los
EE.UU. El Secretario de Marina
de los EE.UU., Benjamín F. Tracy
aprovechó esta situación para
justificar una pronta hostilización
bélica a los puertos del Norte y
centro de Chile, con el apoyo táctico
del gobierno de la República
Argentina, que ofreció su territorio
para el tránsito de fuerzas
militares norteamericanas con el
propósito de invadir Chile.
El 9 de Diciembre de 1891, el
presidente Harrison informó al
Congreso norteamericano respecto
de los sucesos ocurridos
en el puerto de Valparaíso durante
el mes de Octubre, en los
términos de que se trataba de una
actitud sangrienta contra marinos
uniformados de su país y que las
explicaciones del ministro Matta
no le parecían adecuadas y que,
por el contrario, estaban redactadas en tono ofensivo. El mensaje
del presidente Harrison fue oficialmente objetado y replicado
por el Ministro Plenipotenciario
chileno en Washington, don Pedro
Montt.
Después de las elecciones presidenciales
del 18 de Octubre de
1891, asumió la presidencia de
Chile don Jorge Montt Álvarez
(del curso de los héroes que había
ingresado de la Escuela Naval
en 1858).
El presidente Montt nombró en
la cartera de Relaciones Exteriores
a don Luis Pereira que recibió
un ultimátum del presidente
Harrison, quien - previamente
- había citado a su Secretario de
Marina, Tracy, para conferenciar
una posible invasión a Chile.
Todo el carbón disponible en las
costas norteamericanas del océano
Pacífico fue comprado por el
gobierno de U.S.A. y enviado al
puerto de Montevideo. El gobierno
norteamericano adquirió cuatro
transportes y arrendó un vapor
para acondicionarlo como buque
maestranza.
La primera orden de Tracy sería
la de concentrar la flota norteamericana
que forzaría a la Armada
chilena a buscar refugio
en el puerto de Valparaíso y así
poder apoderarse de toda la costa
norte y central de Chile.
El presidente Montt se reunió
con su gabinete y respondió el
ultimátum de Harrison con una
nota conciliadora, en el sentido
que se esperaría el resultado de
los juicios en Valparaíso y someter
el caso a la Corte Suprema
de Washington, además de
pagar reparaciones pecuniarias
a los familiares de los marineros
muertos ($75.000 en oro o su
equivalente en libras esterlinas).
Bastó este gesto para que el gobierno
norteamericano calmara
sus hostilidades y la situación
volviera a su normalidad.
El USS Baltimore regresó a los Estados
Unidos y fondeó en el puerto
de San Francisco el 5 de Enero
de 1892 y después de varias comisiones
navales ordenadas por
su país, fue destinado, en 1918,
a colocar minas profundas en las
costas de Irlanda con el fin de
proteger su litoral durante la Gran
Guerra del 14. Posteriormente,
tuvo algunas participaciones en la
Segunda Guerra Mundial y tras su
venta en 1942, fue desguazado.