Escasez de agua dulce: De frente a una crisis
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Valeria Hidalgo Ruz
Pamela Palacios Fuentes
Carolina Ulloa Chueca
Alumnas de Biología Marina
Universidad de Valparaíso
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Agua dulce, ¿por qué tan fundamental?
Desde el principio de los tiempos se ha hablado acerca del agua como la fuente de la vida; es la composición de toda la materia viva y en definitiva como el elemento esencial para todo tipo de existencia. Sin embargo, ¿por qué esta molécula es tan especial frente a todos los compuestos que existen? Más aún, ¿cuán dependientes somos como planeta y comunidad global ante el agua dulce? ¿tendremos en cuenta a su vez qué tan trivial es nuestro contacto con el recurso hídrico?
Conflictos derivados del agua en la actualidad
Actualmente, los problemas y anomalías que se observan en las reservas de agua dulce reflejan el mal uso que se ha hecho de ellas, como también la trascendencia que pueden alcanzar. Por ejemplo:
Mar de Aral: Lago que fue considerado el cuarto más grande del mundo, hoy se ha reportado un descenso de 16 metros del nivel del agua.
Río Ganges: Fuente de disputas territoriales durante la historia. Hoy se han registrado grandes niveles de arsénico en él, deforestación a lo largo de su ribera y derretimiento de los glaciares que lo alimentan.
Usos del agua dulce:
Agricultura: Casi el 70% del agua dulce disponible se utiliza para la agricultura y es destinada principalmente al riego. La sobreexplotación del agua subterránea por parte de los agricultores excede los niveles de alimentación natural de los acuíferos. La agricultura desmedida es en gran parte responsable del agotamiento del agua subterránea disponible y del de su contaminación.
Industria: Un 22% del consumo total es destinado a uso industrial.
Doméstico: Este uso es fundamental para las personas. Todas las cosas que realizamos con agua, como tomarla, preparar los alimentos, bañarse, lavar la ropa y la loza, cepillarse los dientes, regar el jardín, entre otros, son los distintos usos domésticos que le damos al agua en nuestros hogares.
Energía: La energía hidroeléctrica es la fuente de energía renovable más importante y la más extensamente utilizada; representa el 19% de la producción total de electricidad.
De la superficie de la tierra, aproximadamente un 74% es agua, razón por la cual nuestro planeta también es denominado el “planeta azul”. El 97% de ella corresponde a agua salada proveniente de los océanos, por ende, sólo 3% de toda el agua de la Tierra, es agua dulce. De este 3%, un 0,5% corresponde a humedad superficial y vapor de agua, un 2,15% a casquetes de hielo y glaciares. De lo anterior se concluye que sólo una cifra alrededor del 0,7% es agua dulce superficial de fácil acceso.
A lo anterior, cabe agregar que el agua dulce disponible a nivel mundial, no está equilibradamente distribuida en el mundo, ni en todas las estaciones del año, ni de año en año; en algunos casos el agua ni siquiera se encuentra en cantidad suficiente.
Sin embargo, en numerosos lugares, los habitantes están extrayendo de manera insostenible este “recurso renovable”, es decir, están extrayendo agua de ríos, lagos y fuentes subterráneas más rápidamente de lo que tardan estas fuentes en recuperarse. En el último decenio, la extracción de agua dulce en los países desarrollados, ha aumentado aproximadamente entre 4 y 8% anualmente.
Además, por causa del aumento de la contaminación, ha disminuido el suministro de agua dulce del que dispone la humanidad. En algunos países los recursos hídricos, como lagos y ríos se han transformado en receptáculos de una inmensa variedad de desechos. Por ejemplo existe gran cantidad de aguas negras municipales que son tratadas sólo parcialmente, efluentes industriales tóxicos y sustancias químicas provenientes de las actividades agrícolas que son disipadas en las superficies de las fuentes de agua dulce.
Muchos países en desarrollo enfrentan decisiones problemáticas al enfrentarse ante suministros de agua limitados y contaminados, el rápido aumento de la demanda dado por el crecimiento demográfico y el desarrollo industrial por otro. De esta manera la escasez de agua dulce es una crisis que se presenta frente a nuestros ojos, ya que un mundo con escasez de agua dulce es un mundo intrínsecamente inestable.
¿Qué se puede hacer?
Conservación de los recursos hídricos:
1. Uso racional del agua.
Debemos cambiar nuestra mentalidad y dejar de utilizar el agua dulce como si tuviésemos un suministro infinito de este recurso, dejando de desperdiciarla. Por lo tanto, debemos pensar en las restricciones en cuanto a su uso y de esta manera aprovechar mejor el agua que el planeta posee, es decir, en vez de encontrar nuevos suministros, debemos buscar métodos para regular mejor la demanda de este recurso.
2. Colecta de agua en los techos.
En las zonas áridas y semiáridas, desde hace muchísimo tiempo se realiza esta práctica.
3. Protección y recarga de acuíferos.
Los acuíferos son áreas bajo la superficie de la tierra donde el agua de la superficie circula por sus poros y/o grietas, y es almacenada. Cavar pozos o fosas para acumular agua en la temporada de lluvias o inyectar agua limpia bajo presión en las fisuras o fracturas de la roca circundante, son posibles medidas para recargar acuíferos.
4. Atrapanieblas.
Son mallas finas de polipropileno, utilizadas para atrapar las gotas de agua que contiene la neblina y/o la humedad del viento. Las gotas de agua caen a la parte inferior donde hay una canaleta y un estanque colector, consiguiendo pequeños volúmenes de agua. Éstos se usaron en Chile por primera vez en 1992, para complementar el agua en Chungungo, un pueblo costero de la IV región. Este es un sistema sustentable y barato de provisión de agua.
5. Tratamiento y reutilización de aguas oceánicas y residuales.
A partir de la contaminación del agua dulce, nace una efectiva solución a su escasez: reciclar el agua servida una vez que ha sido utilizada. Por ejemplo, la reutilización de las “aguas grises” (aguas residuales de las duchas, lavado de ropas y menesteres de cocina).
5.1. Descontaminación con energía solar.
Proceso de “Fotocatálisis Solar” o “Detoxifi.cación Solar”, se utilizaría para la degradación de contaminantes y bacterias, aprovechando la energía solar, obteniendo como resultado agua tratada apta para beber.
El agua, pasa a un estanque de almacenamiento y mediante tamices se eliminan los sólidos de gran tamaño. Luego, se le aplica un tratamiento físico-químico mediante el cual se le añaden catalizadores para llevar a cabo la reacción fotocatalítica. De esta manera, cuando la luz excita el catalizador, se producen reacciones químicas que liberan radicales libres, los que a su vez oxidan y degradan los contaminantes. Tras la reacción queda dióxido de carbono, sales inorgánicas y residuos no contaminantes.
5.2. Desalinización o desalación.
Es la obtención de agua pura mediante la separación de las sales disueltas en la misma.
Las técnicas de desalación se basan en que el agua de mar o salobre, pasa por una planta desalinizadora y se convierte en un caudal de agua dulce apta para el abastecimiento urbano y de regadío. No obstante como subproducto se forma salmuera (residuo remanente que no fue capaz de eliminarse).
Destilación: Utilizada especialmente en la desalinización del agua de mar. Existen diferentes métodos de destilación que pueden agruparse según dos sistemas fundamentales: procesos térmicos (la energía necesaria se suministra en forma de calor) y procesos por compresión (la energía se suministra en forma de trabajo).
Electrodiálisis: Consiste en el paso de iones a través de membranas permeables selectivas (catiónicas y aniónicas) colocadas de manera alternada, de manera que, al aplicar la diferencia de potencial, los iones migran desde la solución salina hacia los electrodos correspondientes. Las membranas (permeables sólo a los cationes o los aniones) limitan la migración de los iones entre los dos electrodos, recogiéndose así, separadamente, una corriente de agua desmineralizada o exenta de sal en un compartimiento y otra enriquecida en iones (solución concentrada en iones) en otro.
Osmosis inversa: Este método se fundamenta en el empleo de membranas semipermeables que permiten el paso del agua, pero no el de las sales disueltas, basándose en el proceso de osmosis directa. De esta manera, aplicando a la solución una presión suficientemente elevada, se consigue un paso de agua prácticamente pura, desde la solución que se irá empobreciendo en agua, hacia el otro lado de la membrana, obteniéndose así, agua pura a partir de agua de mar, filtrada de sales e impurezas.
Como en todo orden de cosas, se presentan desventajas significativas en este proceso de extracción de la sal del agua de mar. Por ejemplo, se producen residuos salinos al desalar el agua que, una vez que las empresas las vierten al mar, perjudican la flora marina al aumentar su salinidad. Además, las complejas instalaciones de osmosis inversa, requieren un gran consumo de electricidad.
6. Lluvia artificial.
Un proceso para producir lluvia artificial consiste en localizar nubes de un cierto tipo y bombardearlas con hielo seco o cápsulas de yoduro de plata desde avionetas o cañones desde tierra. Esta sustancia se transforma en el núcleo de formación de las gotas de agua y genera en el proceso cantidades suficientes de calor. Con ello, se produce el aumento de tamaño y peso de las gotas de agua hasta el punto que les permite caer en forma de lluvia.
Sin embargo, este método es bastante complicado de realizar porque requiere que se presenten en conjunto muchas circunstancias ambientales, como son el tipo de formación nubosa, la temperatura adecuada, la hora del día, la altura de las nubes, entre otros.
Un sistema más novedoso proveniente de la NASA, es el “Greshem Project” (Proyecto Lluvia), que propone aumentar la cantidad de precipitaciones en las zonas áridas del planeta mediante “islas de calor” (regiones de una determinada superficie con una temperatura significativamente superior a la de sus alrededores). Se intentará simular el fenómeno de la isla de calor mediante la colocación de un material térmico negro, que absorbe la luz del sol e irradia en baja cantidad el calor a la atmósfera. Como efecto, la superficie negra elevará aire caliente con aproximadamente 40 grados Celsius sobre la temperatura reinante, generándose así, la diferencia entre las corrientes de aire, provocando por convección, que el aire cálido se eleve y, a medida que lo haga, la temperatura bajará y la humedad se condensará, formando vapor de agua y nubes. Este sistema tiene ciertas desventajas, como el tener que sacrificar una superficie de tierra. Es muy difícil de medir el impacto ambiental que tendría este proceso.
¿Qué haremos entonces?
Ya la situación está planteada, ahora queda preguntarse: ¿qué debemos hacer?
En cuanto al consumo doméstico, se deben adoptar políticas de consumo y ahorro de agua y energía desde cada núcleo familiar, cada hogar. A partir de este simple hecho, la demanda energética se vería notablemente disminuida, así como también el gran número de centrales hidroeléctricas construidas para satisfacer tal necesidad.
En términos colectivos, se deben seguir intensificando los trabajos de saneamiento ecológico, es decir, como y en qué ocupar mejor el agua; se deben implantar programas de subsidios para agricultores y ganaderos para un uso eficiente del agua en regadíos; se deben crear proyectos a nivel nacional de consumo racional de energía y, por sobre todo, potenciar el trabajo en cada comunidad, enseñando cuán importante es el agua y cuán necesaria es para todo lo que realizamos.
¿Mucho aún por hacer?
En efecto, más, la buena noticia es que aún se puede remediar todo lo que como humanidad hemos ocasionado. Aún es tiempo y está en cada uno de nosotros acoger el papel fundamental que esta tarea tiene.