HomeBienvenidaActividadesNoticiasReportajeHistoriaRevistaCorporaciónContactos

Liga Mar¡tima de Chile

REVISTA MAR

ARTICULO ANTERIOR

INDICE

SIGUIENTE ARTICULO

El naufragio de la barca chilena "Carelmapu" en aguas del Canadá

Vicealmirante Jorge Sepúlveda Ortíz

“Last of the Windjammers Goes Down”
“Se hunde el último de los veleros”
“Cementerio del Pacífico clama otra víctima”

Estos eran los titulares de la prensa canadiense de fecha 30 de Noviembre de 1915.

La barca de tres palos “Caremalpu” pertenecía a la flota de veleros de los Armadores “Oelckers Hermanos”, basada en Puerto Montt. Su nombre anterior era “Kinross”, construida en Inglaterra, con un tonelaje de 1.302 TRG.

Ya desde la década de 1880, un intenso tráfico de veleros chilenos transportaban maderas de Canadá y puertos de EEUU, en el Estado de Washington, con destino, primeramente a Australia, al puerto de Newcastle y transportando carbón a Chile. Posteriormente, transportó maderas desde los puertos de América del Norte, directamente a Chile.

El capitán Fernando Desolmes al mando de la barca “Carelmapu”, en lastre, después de una larga travesía desde Chile, se aproximaba el 24 de noviembre de 1915, a la costa occidental del Canadá a recibir un cargamento de maderas con destino a Valparaíso y puertos del norte de nuestro país.

Para llegar a su puerto de destino, debía navegar por el estrecho de Juan de Fuca.

Debido al persistente mal tiempo que había soportado la “Carelmapu” y navegando con permanentes cielos cubiertos, el capitán no contaba con una buena situación del buque al aproximarse a la costa del Canadá en la oscuridad y con fuerte lluvia.

Se habían adoptado las medidas de seguridad requeridas ante esta situación, con sondas continuas y cubriendo los puesto reforzados de vigías.

De pronto, el vigía de proa gritó que la costa se encontraba cerca!

El temporal, que ya estaba desatado, arrastraba a la barca “Carelmapu” hacia las rompientes.

El capitán Desolmes vio que las únicas herramientas a su disposición eran las velas; pero éstas gualdrapeaban inútiles, rifadas por el violento ventarrón. Pero aún tenía sus anclas.

Ordenó fondear las dos anclas, las que agarrándose en el fondo, permitieron al buque mantenerse alejado de los roqueríos cercanos a costa.

La barca “Carelmapu” con 24 almas a bordo, izó las señales reglamentarias de peligro y lanzó cohetes, para avisar de su situación.

El 25 de Noviembre de 1915 despiadadas olas golpearon al Carelmapu.

El viento azotaba la arboladura y junto con la marejada, hacía “garrear” al buque hacia la costa.

La barca de tres mástiles soportaba noblemente, hasta que su estructura se quebró a la cuadra de Gowlands Rock, caleta Schooner, en la costa Weste de la isla Vancouver.

Por si mismo, el buque ya no podía salvarse; sin embargo, el “Princess Maquinna”, vapor de la CPR (Canadian Paci.c Railways), al mando del capitán Edward Gillam, apareció dirigiéndose hacia el buque en peligro.

El vapor canadiense maniobró a una distancia de unas doscientas yardas del “Carelmapu”, lanzando una línea salvavidas, que desgraciadamente no alcanzó su objetivo.

Luego lanzó al mar una espía con el propósito de llegar al costado de la “Carelmapu”, pero este intento también falló.

Gillam le gritó por megáfono al capitán Desolmes: “Lance un bote y estaremos listos para rescatarlos.”

Dos botes de la “Carelmapu”, colgaban de sus pescantes, con parte de la tripulación embarcada.

Rápidamente fue arriado el primero; pero el fuerte oleaje hizo que el marinero que maniobraba con el aparejo, perdiera el equilibrio, arriando en banda la embarcación y lanzando al agua a sus tripulantes, siendo éstos tragados por las voraces olas.

El otro bote fue arriado no sin dificultad y navegaba en dirección al “Princess Maquinna”, cuando las inmensas olas terminaron por hundirlo con todos sus tripulantes. La “Carelmapu” convulsionada con la implacable mar y un temporal del Sureste, desaparecía sobre los roqueríos.

No se veían signos de vida entre los restos del naufragio y el vapor “Princess Maquinna” se dirigió a buscar refugio.

El gobierno canadiense recibió un telegrama de una estación costera informando de la pérdida de la barca chilena “Carelmapu” con todos sus tripulantes.

Este temporal había sido la muerte del buque y de toda su tripulación, era el sentir de todos los que pudieron observar el naufragio.

Pero, el capitán Desolmes, todavía amarrado a su “Carelmapu”, dirigiendo el abandono de la tripulación en las embarcaciones, cortó las amarras que lo sujetaban para evitar que las olas lo lanzaran por la borda al mar.

¡Fue el último en abandonar su buque!

Todo el tiempo creyó que su fin estaba cerca, pero luchó contra las olas que jugaban con su helado y cansado cuerpo, hundiéndolo a veces hasta el fondo y otras, sacudiéndolo en la superficie.

Finalmente, alcanzó la playa donde descubrió otros sobrevivientes, el hijo del dueño del buque y dos marineros.

Mientras se calentaban al lado de una fogata, otro miembro de la tripulación, tiritando, se les reunía. Era el perro mascota de a bordo que llegaba a juntarse con sus amos.

Habían recuperado sus vidas al mar.

La barca chilena “Carelmapu” fue el último de los veleros de velas cuadras (full riggs), sin propulsión auxiliar, que naufragó en la costa occidental de Canadá.

Fuentes consultadas:

Shipwreck Times, 30 de Noviembre, 1915.

ARTICULO ANTERIOR

INDICE

SIGUIENTE ARTICULO


HomeBienvenidaActividadesNoticiasReportajeHistoriaRevistaCorporaciónContactos