los maremotos - terremotos ocurridos en la costa de Chile hasta 1799
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Hernán Ferrer Fougá
Capitán de Navío (R)
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El maremoto de 1570
El primer maremoto - terremoto registrado en nuestro país desde la de los españoles correspondió al que azoló a la ciudad de Concepción, emplazada en la actual Penco en aquella época, una ciudad costera dentro de su espaciosa bahía homónima.
A las 9 de la mañana del 8 de febrero de 1570, luego de un terremoto, se produjeron grandes aberturas y emanaciones de agua obscura con olor a azufre, hasta que se levantó una ola sísmica que, con gran violencia, anegó gran parte de la villa, lo que obligó a la población a dirigirse a las alturas próximas. A pesar que la tierra continuó temblando unos 5 meses más, no hubo víctimas.
El maremoto de 1575
Ese año se había iniciado con un terremoto en Santiago, en el mes de marzo, sin mayores daños; pero, meses más tarde, el 16 de diciembre, se desencadenó en el sur un violento terremoto - maremoto, que más bien pareció un cataclismo.
Según relatos del cronista Mariño de Lobera, corregidor de Valdivia, poco antes del crepúsculo comenzó a temblar cada vez con mayor violencia y por espacio de 15 minutos, hasta convertirse el fenómeno en un violento terremoto.
El río de Valdivia, con su gran caudal, se dividió cortándose, de modo que una parte siguió fluyendo hacia el mar y la otra río arriba, quedando parte del lecho al descubierto. En Corral se salió el mar entrando una enorme ola a una gran velocidad a través del río hacia Valdivia por unas tres leguas (18.9 kms.), arrojando una gran cantidad de peces.
Las casas fueron todas destruidas y se hundieron dos naos, mientras los habitantes no podían sentirse seguros en lugar alguno, ya que se abría la tierra con los temblores que se repetían cada 30 minutos, actividad que reincidió durante cuarenta días.
El gobernador de Chile, Rodrigo de Quiroga, en carta a SMC, del 2 de febrero de 1576, comunicó:
“En un momento derribó las casas y templos de cinco ciudades, que fueron: La Imperial, Villarrica, Osorno, Valdivia y Castro y salió la mar de su curso ordinario de tal manera que en la costa de La Imperial se ahogaron casi 100 ánimas de indios y en el puerto de Valdivia dieron al través dos navíos que ahí estaban surtos y mató el temblor veintitantas personas entre hombres, mujeres y niños”, etc.
Cuatro meses después, a fines de abril de 1576, un cataclismo desplomó un cerro aledaño al desaguadero del lago Riñihue, afluente del río Valdivia, formando una represa que taponeó el lago. Pasado el tiempo, esta última se rompió y la avalancha destruyó con gran violencia todo lo que encontró a su paso, anegando campos de pastoreo y poblados vecinos, descuajando árboles y arrastrando casas. Esta catástrofe duró tres días y dejó 1.200 aborígenes muertos, al igual que gran cantidad de ganado, más las destrucciones materiales ya indicadas.
Los maremotos - terremotos de Arica de los años 1604, 1681, 1687 y 1715.
El primero fue un cataclismo, ya que junto con destruir la ciudad, el día 24 de noviembre de 1604, debido a su intensidad en la escala de Richter de 8.4, hizo que las olas sísmicas penetraran hacia el interior en forma muy similar al maremoto del año 1868.
Su violencia fue tal que sus efectos se dejaron sentir en el litoral por casi 2.000 kms.
A fines del citado siglo, el 10 de mar-zo de 1681 y el 12 de julio de 1687, se repitió el maremoto anterior, pero con menor impetuosidad, no existiendo registros sobre el particular, al igual que aquel que ocurriría a continuación y a los pocos años, el 22 de agosto de 1715 y con una fuerza de 7.5 grados de la misma escala.
El terremoto - maremoto de 1657 destruye Concepcion.
El día 15 de marzo de aquel año se desató un violento terremoto a la hora del crepúsculo, el que destruyó la casi totalidad de las construcciones. Luego fue inundada la villa por tres olas sísmicas, las cuales completaron su devastación, perdiendo la vida y todos sus enseres de hogar unas cuarenta personas.
La repetición del maremoto, por dos veces en aquella noche con fuertes movimientos de tierra, no mató a toda la población gracias a que ésta, ante las salidas anormales del mar, había huido a las alturas vecinas.
El terremoto - maremoto del 8 de julio de 1730.
Este terremoto, por su violencia, fue también un cataclismo ya que alcanzó, junto con el de Penco de 1570, la más alta intensidad durante la Colonia, (8.75 de la escala de Richter), siendo comparable con el que azoló Valdivia en el año 1960.
En Santiago se sintió cerca de las dos de la madrugada de aquel día un fuertísimo temblor de advertencia que duró casi 15 minutos, hasta que, luego de continuar moviéndose la tierra levemente vino, a las 04.45 horas siguientes, un sacudimiento que fue un cataclismo que arrojaba a tierra las personas, para proseguir temblando en forma intermitente hasta el día siguiente a mediodía, en que se produjo un nuevo terremoto, sólo algo más leve que el anterior.
En la capital los destrozos habían sido graves, en particular en las grandes edificaciones como las iglesias, pero las víctimas habían sido pocas, dado la alerta producida. No obstante, al recibirse las noticias desde Valparaíso se pudo conocer que se trataba de un cataclismo mayor que había producido un fuerte maremoto, cuyos efectos se sintieron desde el Callao a Valdivia, pero que su epicentro se encontraba en el mar frente a Valparaíso, lugar en el cual se experimentaron tres sismos, acompañados de olas sísmicas, habiendo llegado la primera entre una a dos horas después y en circunstancias que la ola mayor (producida por el terremoto - cataclismo de las 04.45 horas) llegó alrededor de las 08.00 horas, afectando directamente a todo el litoral comprendido entre Coquimbo y Corral.
En Valparaíso, el mar arrasó las bodegas más cercanas a la playa, destruyendo 80.000 fanegas de trigo que se preparaban para su embarque al Perú y anegando todo el Almendral.
En Concepción (Penco) se sintieron también los efectos de las tres olas sísmicas y a las 04.45 horas ante el terremoto mayor el mar se volvió a recoger y volver con una fortísima ola, mayor que las anteriores, provocando la ruina total de la ciudad.
El terremoto - maremoto del 25 de mayo de 1751.
En Valparaíso había temblado ya el día 23 de mayo, motivo por el cual la población dormía vestida, lista para abandonar sus domicilios durante la noche y así fue como a las 01:30 horas vino el terremoto, saliéndose el mar, en tres oportunidades, siendo la última ola sísmica, la más fuerte.
El terremoto duró 6 minutos y fue tan violento que no permitía mantenerse en pie.
En la bahía de San Juan Bautista (Cumberland), del archipiélago de Juan Fernández, también se dejó sentir con una fuerte intensidad, cobertura geográfica que indica de por sí el hecho de que se trató de una catástrofe geológica mayor (cataclismo), toda vez que se recogió el mar secando la bahía, para ingresar una ola sísmica llenante, la que vino en provocar la muerte del gobernador de la isla, de su esposa e hijos y de 25 soldados y marineros, los que fueron sorprendidos durmiendo y en condiciones ya relatadas.
En Concepción (Penco) a las 01:30 de la mañana y por igual, vino un fuerte terremoto con una duración de unos seis minutos que destruyó todo, aunque continuó temblando y demorándose la salida de mar una media hora, dando tiempo a la población para refugiarse en las colinas vecinas. Desde las alturas se pudo ver que el mar se retiraba dejando en seco más de tres leguas de fondo marino (18.9 kms.) para, a continuación formarse una gran ola, la que volvió con tanta fuerza y altura que envolvió a toda la ciudad, para luego retirarse con la misma violencia, pereciendo aquellos que no habían podido evacuarla (30 ancianos). Un buque que estaba al ancla entró a la urbe con la primera ola y salió con la tercera, habiendo vuelto a flotar y una vez que aclaró se dirigió a la isla Quiriquina para traer parte del mobiliario y ropas que habían sido arrojados por el mar en dicha isla. Este navío era el “Sacra Familia”.
Ante la catástrofe ocurrida, se decidió finalmente erradicar Concepción para fundarlo nuevamente entre los ríos Andalién y Bío Bío y por lo tanto lejos del mar. Al comienzo, hubo fuertes divergencias entre sus pobladores, en cuanto a su asiento preciso, ya que, unos optaban por la localidad de Landa, otros por Mocha y unos terceros por Parra. Finalmente el obispo declaró a Talcahuano como puerto de Concepción, con lo cual desaparecieron las diferencias iniciándose su construcción en su actual emplazamiento.