El Incremento de la Conectividad Marítimo Terrestre Austral
El transbordador es una clase de
nave especial para transportar,
tanto pasajeros como vehículos
entre dos puntos de tierra firme, separados
por una extensión de agua (río, lago, canal,
etc.) y donde, para ello, también se puede
utilizar además barcos comunes, aerodeslizadores
o avionetas. Existen transbordadores
especiales que pueden transportar incluso
trenes, entre lugares donde la construcción
de un puente resultaría casi impracticable.
Este medio de transporte marítimo se utiliza
normalmente para distancias cortas, para
cruzar un río o bahía o para unir dos puntos
de un puerto. Cuando el recorrido es corto y
los viajes muy frecuentes, se usa un tipo especial
de transbordador con la proa y la popa
abatibles de manera que se pueda cargar y
descargar por ambos extremos sin necesidad
de girar en cada terminal marítimo. Por
lo general, la mayoría de estas naves tienen
una cubierta plana que facilita el embarque y
desembarque de vehículos.
Los transbordadores pueden tener una o
más cubiertas para estibar vehículos y también
acomodaciones para transportar pasajeros,
tanto en asientos como en camarotes.
La propulsión más comúnmente usada por
estas naves es en base a motores diesel.
Es cierto que la vía aérea entrega una
solución rápida y efectiva a las necesidades
de conectividad entre puntos geográficos
distantes, sin embargo, la posibilidad de hacer
uso de las líneas de comunicaciones marítimas,
constituye en sí, una solución más
aceptable en términos económicos, debido
a la mejor relación costo/beneficio que ésta
presenta en comparación a los gastos de
operación de ambos sistemas.
En nuestro país se comenzó a emplear
este tipo de naves a comienzos de los años
sesenta. Este sistema de transporte era distinto
al convencional y demandaba una mayor
infraestructura portuaria.
De esta forma y con naves de diferente diseño
- como por ejemplo, barcazas - se pudo
operar directamente en rampas construidas
en el borde costero, cuyos costos eran mucho
menores que la habilitación del tipo de
infraestructura portuaria convencional, como
muelles y dársenas con sitios de atraque.
En Chile, el éxito del uso de barcazas y
transbordadores con sistema Roll on - Roll off
se fue incrementando poco a poco, iniciándose
con las barcazas “Melinka” y “Río Cisnes”,
de la Empresa Marítima del Estado - EMPREMAR;
y más tarde, con naves adquiridas en el
extranjero o construidas en astilleros nacionales,
como es ASENAV en Valdivia y que actualmente
es el mayor astillero privado del
país. Este sistema llegó a convertirse en un
factor fundamental para el transporte marítimo
dentro o entre las décima, undécima
y duodécima regiones, como sucede hasta
el día de hoy cuando esta modalidad absorbe
una gran cantidad del flujo de personas
que optan por ella, especialmente para fines
turísticos en temporadas estivales o para el
traslado de vehículos y carga durante todo
el año.
En los registros de matrícula de armadores
y naves con bandera chilena que operan
en nuestras aguas, la Dirección General del
Territorio Marítimo y Marina Mercante señala
que, en la actualidad hay veintinueve armadores
nacionales, incluido el Fisco y también
algunas entidades bancarias como son los
bancos de Chile, Sudamericano, el Security
y CORPBANCA. En relación al tipo y cantidad
de naves registradas hay 22 barcazas y otros
tantos transbordadores, los que efectúan
cabotaje entre distintas zonas del país pero,
muy en particular, en aquellos lugares en que
no hay redes viales que permitan el transporte
terrestre, como sucede en parte de Chiloé
y también de Aysén y de Magallanes.
La longitud de las barcazas fluctúa entre
los 23 y 50 metros, en cambio los transbordadores
tienen entre 30 y 122 metros de eslora.
Respecto al lugar y origen de su construcción
o de su adquisición, solamente cinco de
ellas han sido adquiridas en el extranjero y el
resto, construidas en Chile, lo que habla muy
bien de la capacidad y calidad de los astilleros
nacionales, los que han estado en condiciones
de satisfacer la demanda de los distintos
armadores y para los diferentes usos
o zonas en que deberán operar. Aquí cabe
considerar que nuestra construcción naval
está pasando por un muy buen momento y
con vastas perspectivas a futuro como ya se
puede apreciar.
En este último tiempo la Dirección General
de Obras Portuarias del Ministerio de Obras
Públicas y de Transporte está preocupada de
mejorar y modernizar la conectividad marítimo
terrestre en la Décimo Segunda Región de
Magallanes y Antártica Chilena. De allí que se
ha llamado a licitación para presentar y ejecutar
proyectos de construcción y habilitación
de nuevas infraestructuras portuarias que sirvan
para facilitar la operación, especialmente
de transbordadores, cuyos proyectos finales
cuentan desde ya con financiamiento proveniente
del presupuesto fiscal.
Las líneas de conectividad que serán mejoradas
son dos. Una, desde Punta Arenas a
Puerto Williams y la otra desde Puerto Edén
a Puerto Natales y Punta Arenas.
La primera conectividad marítimo terrestre
se basa en un desplazamiento vehicular
que, saliendo de Punta Arenas, llegue
a los terminales de Bahía Azul o Punta Delgada,
se embarque en un transbordador
que lo lleve hasta bahía chilota y de allí a la
ciudad de Porvenir. De este lugar hay un camino
en construcción de 93 kilómetros que,
atravesando la parte chilena de la isla Tierra
del Fuego, lo unirá con bahía Yendegaia en
el área del Canal Beagle. Dentro de las obras
terminadas, se sabe que en bahía Yendegaia
ya está construida una rampa para que
puedan operar transbordadores. Entonces,
existiendo la nave adecuada para continuar
el viaje hasta Puerto Navarino y de allí por
carretera a Puerto Williams, se embarcarían
nuevamente los vehículos que llegan por
tierra y de allí, serían transportados hasta
su destino. En esta nueva modalidad de conexión
entre Punta Arenas y Puerto Williams
se producirá una economía de tiempo ya
que, en la actualidad, si se hace navegando,
éste es de más o menos veinticuatro horas
por mar, dependiendo del andar de la nave.
En cambio si se hace mixta, vale decir, por
vías terrestres y marítimas, el tiempo puede
llegar a disminuir a menos de quince horas.
Al ponerse en servicio la operación de
transbordadores desde bahía Yendegaia a
Puerto Navarino, es válido aseverar que la
primera de ellas puede entrar en mejor forma
a una etapa de desarrollo y en donde se
vea favorecida con el turismo, que tanto está
creciendo en la zona austral por sus diferentes
ventajas naturales.
Este año, en el que Chile se ha visto afectado
otra vez por una catástrofe natural
como fue la erupción del volcán Chaitén,
que afectó principalmente a varios poblados
de la provincia de Palena y que, dada
la gravedad de la situación, las autoridades
dispusieron la evacuación total de los poblados
de la zona, como Chaitén, Futaleufú
y otras localidades, se debió recurrir a la vía
marítima para hacerlo, empleando los medios
existentes como las rampas en el borde
costero y las naves que podían operar
con facilidad como los transbordadores y
las barcazas. Esto permitió un traslado de
personas muy expedito y la movilización
de vehículos que tanto ingresaban como
salían de dichos lugares, debido a la inexistencia
de una vía terrestre de conectividad
hacia Puerto Montt y a través de la carretera
Austral, ante los conocidos problemas
gestados por Douglas Tompkins para que
la carretera programada por el Ministerio
de Obras Públicas y Transportes fuera
trazada y ejecutada pasando por el denominado
parque Pumalín, de propiedad de
este extranjero que todavía está en nuestro
país con visa de turista desde 1991.
Sin perjuicio de lo anterior, cabe señalar
que, fuera del apoyo aéreo del Ejército, la Fuerza
Aérea de Chile y de Carabineros, la Armada
contribuyó en gran medida a la movilización y
erradicación de los pobladores de los sectores
afectados por la erupción, disponiendo que
unidades adecuadas para ello operaran entre
Chaitén, Puerto Montt y Chiloé.
También participaron naves de empresas
privadas y muy en especial, barcazas y transbordadores
que lo hicieron con plena eficiencia,
logrando de esa forma embarcar tanto
a los pobladores que iban a ser erradicados,
como a parte de sus enseres más livianos.
Después de conocidos los detalles de la
tragedia sísmica mencionada y cuyos efectos
aún se siguen percibiendo en esa aislada
zona patagónica, cabe señalar que es absolutamente
necesario mantener e incrementar
la conectividad marítimo terrestre, toda
vez que aún no se espera la existencia de
una vía terrestre continua, debido a que la
misma carretera Austral General Pinochet,
que llega hasta Puerto Yungay en la desembocadura
del río Baker (XIª Región de Aysén),
se encuentra interrumpida por el conocido
parque Pumalín en la parte continental de la
Xª Región de Los Lagos.