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Liga Mar¡tima de Chile

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El Edificio de la Liga Marítima y su entorno

Vicente Mesina Hurtado, Profesor de Historia, dibujante, porteñista
Al porteño Eduardo Cavieres

Breve guía ilustrada para caminantes

El característico edificio de la Liga Marítima de Chile es un interesante ejemplo contemporáneo de la instauración de los movimientos de la arquitectura moderna en esta parte del mundo. Hasta donde sabemos, su construcción se inició en 1936 y ya dos años después, en 1938, el Directorio de la época sesionaba en el edificio que suponemos, flamante y recién terminado.

El edificio albergó desde sus inicios el Hogar del Marino “Almirante Arturo E. Wilson”. Su objeto era “proporcionar alojamiento, comida y entretenimiento honesto al personal de la Marina Mercante, asimismo atender en su policlínico a este personal, haciendo extensivo estos servicios a sus familiares”. El hogar estuvo en funcionamiento hasta Julio de 1963. Para financiar esta actividad se arrendaron locales del primer piso a la sociedad marítima Italmar.

Asimismo, durante algunos años operó exitosamente un restaurante popular que tuvo gran aceptación por sus bajos precios; tenía una asistencia diaria promedio de 90 comensales.

En la actualidad, el edificio es ocupado por las oficinas administrativas de la Liga Marítima de Chile: Salón de Asambleas de Socios, Sala del Directorio, oficinas del Presidente, Director Ejecutivo, Secretaría, Biblioteca y dependencias de servicios y también hay locales y oficinas en arriendo para así, financiar las actividades que desarrolla la corporación.

edificio ligamar
Edificio sede la la Liga Marítima de Chile en Valparaíso (Fig.1)

Entre esos años, se construían en Valparaíso varios otros edificios con influencias estilísticas semejantes, la estación Puerto (1937), el nuevo edificio de los Tribunales de Justicia (1937), el Correo, hoy Ministerio de la Cultura (1942), entre otros. Todos hoy, valiosas muestras del patrimonio que las primeras décadas del siglo XX legaron a esta ciudad.

El edificio de la Liga Marítima se situó, durante su construcción, en el borde interior de los últimos terrenos consolidados por la ciudad sobre el mar, concluidos apenas unos pocos años antes entre 1922 y 1930. Ésta fue la última etapa del proceso de avance del borde costero de esta ciudad hacia el mar iniciado casi un siglo antes.

Esa transformación de una envergadura e importancia tremenda para la historia urbana local, se inició el año 1822 y se convirtió en el signo del siglo XIX industrial y también en la edad de oro de Valparaíso. Hizo cambiar tanto la faz de la antigua ciudad que conocemos, que se requiere siempre de un ejercicio de ubicación para representarlo. Empero, ese cambio, que intentaremos explicar, dejó tras de sí permanencias estructurales de lo previo. Es legible aún la ciudad antigua dentro de la ciudad actual. Y por ciudad antigua, hablamos de la ciudad virreynal, colonial o imperial, es el Valparaíso desconocido de antes de la independencia.

En este caso, nada mejor que el entrañable edificio de la Liga Marítima como un hito urbano de ayuda para esta explicación. Así entonces, comencemos por ubicarnos en el espacio y en los planos.

Para comenzar, el edificio de la Liga Marítima se ubica en el costado Norte de la avenida Errázuriz de nuestros días y en el segundo dibujo que mostramos, una panorámica del área1 entorno a él, lo hemos encerrado con un círculo.

En el mismo dibujo podemos distinguir espacios y calles familiares. A la izquierda el espacio trapezoidal de la plaza Sotomayor, el centro ceremonial más trascendente de esta ciudad y un poco más hacia arriba, el espacio de la actual plazuela de la Justicia, antigua San Agustín, hoy Tomás Ramos. En seguida, hacia la izquierda encontramos el doble espacio de la actual plaza Echaurren, la vieja plaza Mayor y, tras un desdoblamiento funcional curioso para una ciudad de la época, debido a la difícil condición geográfica del lugar, un poco más hacia arriba encontramos la plazuela de la Iglesia Mayor ubicada exactamente en el mismo sitio donde hoy se encuentra la iglesia Matriz.

edificio ligamar
Figura Nº 2

A lo ancho del plan de la ciudad actual, corren de Poniente a Oriente, las cuatro calles históricas: Serrano, Cochrane, Blanco y Errázuriz, la más ancha de ellas. Cada una de ellas representa un jalón en el proceso que mencionábamos más atrás. De Norte a Sur, es decir, desde el mar a cerro, el borde actual (espigón y molo de abrigo incluidos) fue entregado en 1933. Sesenta años antes, en 1875, la avenida Errázuriz se consolidó (entre el actual edificio Cousiño-DUOC y la plaza de la Aduana). La calle Blanco delineada casi en todo su largo por el Sur, ya desde 1851, sólo comenzó a consolidarse en su costado Norte entre 1861 y 1868. El nacimiento de la calle Cochrane, más al rincón aún, había abarcado a su vez otro lapso prolongado de al menos veinte años para conformarse, desde 1822 hasta 1847, también en todo su largo.

edificio ligamar figura 3 El volumen de este proceso puede apreciarse al observar por el angosto callejón Almirante Muñoz Hurtado, desde la actual calle Serrano hacia la avenida Errázuriz, donde vemos al fondo parte del edificio de la Liga (Figura Nº 3). Recordemos que la calle Serrano de hoy es parte de la calle larga colonial original a orillas de mar y al pié del cerro. Entonces, digamos que entre uno y otro punto, hay medio siglo de rellenos.

Antes que eso pasara, trescientos años habían transcurrido sin que el borde costero de este puerto se modificara. Es decir, a que la calle Serrano no tuviese frente a sí, nada más que el mar y eventualmente los buques trigueros peruanos. Nos remitiremos en esta reseña a ese período más remoto, cuando la playa corría bajo la fuente de la actual plaza Echaurren.

Disponemos para ello, de entre otras fuentes muy clarificadoras para explicar ese proceso, una muy precisa. Un plano, aproximadamente de 1822, que muestra parte del entorno de la plaza Echaurren actual (Figura Nº 4), según reza en el mismo plano: “Plaza del Palacio de Gobierno...”. Es de suma importancia e interés para este trabajo, observar en el plano la línea de la costa de entonces (A – B) y como hacia el mar, atrás de la Recoba, sólo existe una playa no muy ancha.

Para comprender la importancia de esta fuente, es también necesario superponer este plano de 1822, sobre la trama del plano actual del sector (Figura Nº 5) y, en el contraste, podemos descubrir como la gran manzana irregular que se ve en este plano de 1822, aún existe en la actualidad, como la manzana número 87.

figura 4
Figura Nº 4 Es notable, como parte del trazado y las vías delineadas en el plano de 1822, presentan en la actualidad una conformación similar, y su desarrollo posterior sigue dichas líneas, siendo esto, sin duda, el resultado de la posterior tendencia urbanizadora de prolongar sobre el relleno los ejes viales y las construcciones hacia el mar.

En especial, debe ponerse atención en la línea de costa de 1822, que hoy corre por una línea imaginaria paralela a las actuales calle Serrano y Bustamante, casi por la mitad de la manzana existente entre las actuales calles Serrano y Cochrane (véase la superposición). También obsérvese el estrecho callejón que separa la manzana número 87 de la manzana 88 conformando la angosta callejuela que hoy, al igual que en 1822, desemboca prácticamente al frente de la plazoleta de la iglesia.

figura 5 Esta superposición de los planos, gráficamente nos permite de inmediato constatar las grandes diferencias existentes entre el borde costero del Valparaíso colonial, que nos describiera María Graham y otros en 1822 y el de siglo y medio después.

Por supuesto, también pueden apreciarse las semejanzas en el trazado que persiste. Podemos ver las dos ciudades superpuestas, la ciudad antigua y la nueva, que ocupa varias veces el espacio plano de la anterior, sobre lo que era antes fondo marino.

Veamos, casi para terminar, el mismo dibujo que ya habíamos revisado de la ciudad actual, pero en donde además del edificio de la Liga, encerrado en su círculo, hemos remarcado en gris el trazado y los espacios coloniales de la ciudad, con una línea punteada gruesa el borde costero colonial, y con una flecha el punto de vista del dibujo a través del callejón Muñoz Hurtado (Figura Nº 6).

figura 6
Figura Nº 6

Por último, veamos este dibujo que muestra el mismo pedazo de ciudad, pero semejante a como pudo lucir al final del siglo XVIII. ¡Cuántas diferencias y cuántas cosas en común! En todo caso, donde hoy se encuentra el edificio de la Liga, hemos colocado un par de buquecitos de mediano calado (Figura Nº 7).

figura 7
Figura Nº 7

Nota: 1 Está basado en una copia de no muy buena calidad, de curioso trabajo realizado en 1979, según fotografías aéreas y plano catastral de la ciudad, por un grupo de dibujantes dirigidos por Jorge Gómez Ramos. Gentileza de Veronique Arancet.

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