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Historia de la Corbeta "Tornado"

Germán Bravo Valdivieso

Un buque que nació para pelear en una guerra civil, participó en dos conflictos internacionales que involucraron a Chile, España, Inglaterra y Estados Unidos y fue hundido en otra guerra civil.

En 1863, durante la guerra de Chile contra España, ante la indefensión en que se encontraba nuestra Armada, el Congreso Nacional autorizó a gastar hasta $500.000 para afrontar las necesidades más urgentes, por lo que el gobierno comisionó a nuestro ministro plenipotenciario en Bélgica, Manuel Carvallo, para que buscara uno o dos buques cuyo precio no sobrepasara el monto autorizado. Se vivían los días de la Guerra de Secesión en Norteamérica y los Estados Confederados del Sur se esforzaban por obtener buques con los cuales pudieran batir a sus enemigos del Norte que bloqueaban sus costas y ríos navegables y, lo que era primordial, poder atacar su comercio con naves corsarias.

El diplomático chileno tuvo conocimiento que, en la desembocadura del río Clyde, en los puertos de Glasgow y Greenock, en Escocia, existían dos buques recientemente construidos por los astilleros de Denny Brothers, encargados secretamente por los Estados Confederados y que habían sido embargados por el gobierno británico con motivo de la guerra civil norteamericana. Se trataba del casco de 1600 toneladas, construido como “Texas” el que fue rebautizado como “Cyclone” y el otro de 1200 toneladas, el “Tornado”.

El almirante Roberto Simpson viajó a Liverpool, oficialmente para apresurar la construcción de las corbetas “O’Higgins” y “Chacabuco”, donde formalizó la adquisición de los dos buques incautados, en condiciones absolutamente secretas. El Cónsul español en Glasgow, José S, Bazán, sospechando de la transacción involucró a su cancillería para reclamar ante el gobierno británico, pero el “Cyclone” figuraba como propiedad de un comerciante de esa ciudad y el “Tornado” carecía de matrícula y se desconocía su propietario, lo cual impedía ejercer acción legal alguna. El almirante Simpson reunió a ambos buques en Glasgow y, con la ayuda del constructor de ambos, Mr. Denny, logró desvirtuar las acusaciones españolas y obtener el zarpe de ambos a Hamburgo el 21 de Febrero de 1866 para reclutar las tripulaciones.

El cónsul español en el puerto hanseático informó el 11 de Julio, a su gobierno, que ambos buques estaban bajo pabellón inglés y se preparaban para zarpar con una dotación de 54 tripulantes, en su mayoría alemanes y un gran cargamento de fusiles.

El “Tornado”, cuyo propietario parecía ser Mr. Saúl Issac y su hijo, comerciantes de equipos militares en Londres, se dirigió a Quaresand, en las islas Faroe, donde se juntó con los vapores “Emperor” y “Ivanhoe” que viajaban desde Londres con carbón, pertrechos, armas y municiones, consignados oficialmente a Gibraltar.

Con el fin de confundir a los agentes españoles, ambos buques fueron bautizados como “Pampero”, aunque también al “Tornado” se le dio el nombre en clave de “Cantón”.

El primer “Pampero” debía viajar a Chile, para incorporarse a la escuadra, pero los agentes españoles no cesaban en sus esfuerzos para impedir que estos buques se incorporaran a la marina chilena y junto con recibir la noticia que el “Cyclone” había zarpado al Sur, presumiblemente hacia Río de Janeiro, calculando que recalaría en algún puerto inglés para reaprovisionarse, alertó a todos sus cónsules. Efectivamente la nave tocó en 8 Yarmouth el 1 de Agosto de 1866 y el representante español logró infiltrar dos agentes en su dotación, con lo que pudo saber que transportaba cañones de 10 pulgadas y otros pertrechos de guerra escondidos bajo unas 300 toneladas de carbón y que su objetivo era reunirse con otro buque sospechoso, llamado “Graetham Hall”.

A pesar de las gestiones para obtener su incautación, ellas fueron infructuosas, pues navegaba con pabellón inglés, por lo que zarpó a Falmouth sin alcanzar a desembarcar a los espías, los que habían sido descubiertos y finalmente liberados y desembarcados en Folkestone.

Finalmente, en Noviembre de 1866, el ex “Cyclone” o “Pampero”, llegó a Chile y fue incorporado a la escuadra con el nombre de “Abtao” en homenaje al combate naval que se había librado recientemente contra los españoles en dicho lugar y se nombró como su comandante al capitán de fragata Enrique Simpson Baeza.

El diseño de estos buques eran ideales para la guerra de corso debido a su velocidad y armamento y ese había sido el objetivo con que los Estados Confederados habían encargado su construcción, lo cual, justificaba la idea del gobierno chileno de destinar al otro “Pampero” o “Tornado” a entorpecer el tráfico marítimo español en el océano Atlántico.

Los agentes españoles no cesaban en sus esfuerzos para impedir que estos buques se incorporaran a la marina chilena y junto con recibir la noticia que el “Cyclone” había zarpado, el armador del “Tornado”, Mr. Issac, sufrió la fractura de una pierna, por lo que la nave debió recalar a Leith, en Edimburgo, para desembarcarlo el 28 de Julio.

Mientras el buque permanecía en este puerto, aprovechó de hacer un cambio de su tripulación, recibiendo a bordo al personal de maquinistas, fogoneros y paleros contratados por el tercer piloto John Mac Pherson, inglés al servicio de Chile. Fue nombrado Capitán Mr. Eduardo Collier, oficial retirado de la marina británica.

Con fecha 7 de Agosto el “Tornado” se hizo a la mar con un destino declarado de Río de Janeiro, pero dirigiéndose a Fuchal en la isla de Madeira, donde arribó el día 21. Entretanto por estas latitudes, el Perú se había unido a Chile en la guerra contra España y ambas escuadras se encontraban reunidas en los archipiélagos australes en espera de la llegada de los dos colosos que construían nuestros aliados en Inglaterra: la fragata blindada “Independencia” y el acorazado “Huáscar”.

La inquietud empezó a apoderarse de las autoridades hispanas, pues se afirmaba que ambos poderosos buques se dirigían hacia Cádiz para bombardearlo y cobrar venganza a lo que había hecho el almirante Méndez Núñez en Valparaíso y El Callao. En igual forma temían las hostilidades contra sus buques de comercio en aguas internacionales, por lo que mandó al Atlántico a la fragata “Gerona”, topándose el 22 de Agosto de 1866, en la isla Madeira con el “Tornado”, que continuaba navegando con bandera inglesa y sin artillería de ningún tipo.

A diferencia de la actitud que había tenido el gobierno británico ante los reclamos españoles, que en alguna forma favorecieron a nuestro país, los portugueses en Madeira se entregaron totalmente a las exigencias hispanas. Al sospechar el capitán Collier, que el buque de guerra que había recalado podía ser español, decidió arrancarse del puerto sin informar a las autoridades locales. El “Gerona” zarpó inmediatamente en su persecución y, después de muchas horas logró detenerlo con su artillería debido a que el “Tornado” no tenía armamento y una falla que reparaba antes de zarpar le había reducido su andar y procedió a capturarlo.

Entretanto, los nuevos blindados peruanos interceptaban y capturaban tres transportes españoles cerca de las costas del Brasil y Chile enviaba al “Maipú” al estrecho de Magallanes para interceptar los transportes españoles “Odessa” y “Vascongadas”.

El “Tornado” debía haber tenido un rendez vous en altamar con el vapor inglés “Greathem Hall”, donde viajaba un grupo de marinos extranjeros contratados por el almirante Simpson y a cargo del capitán de navío retirado de la marina inglesa Mc Killop, para completar su tripulación, pero el gobierno británico supo de la operación y despachó al acorazado “HMS Caledonia” que lo capturó, llevándolo a Portland.

El buque fue despachado a Cádiz y el “Gerona” se dedicó a buscar al “Cyclone”, cruzando infructuosamente sucesivas veces las aguas que rodeaban la isla de Madeira, debiendo regresar a Cádiz donde se impuso que ya se encontraba incorporado a la escuadra chilena.

Actor en el conflicto hispano norteamericano

El “Tornado” conservó su nombre y quedó amarrado en el puerto de Cádiz a la espera que las autoridades decidieran acerca de su destino.

El 18 de Septiembre de 1868, el general Topete dio un golpe de Estado en España usando los buques de guerra “Zaragoza” y “Tornado”. Para llevar a cabo su acción, hecho que, una vez triunfante, llevó a proclamar, en la Real Orden del 7 de Septiembre de 1869, al último como unidad de la marina de guerra española.

El 27 de Octubre del año siguiente, el “Tornado” fue destinado a La Habana como buque base de la colonia de Cuba donde los independentistas ya buscaban la forma de cortar los lazos coloniales que unían a la isla con España. En estas circunstancias le correspondió vivir otro conflicto internacional con el vapor “Virginius”. Se trataba de otro buque construido por el mismo astillero escocés del río Clyde según un encargo de los Estados Confederados del Sur, cuyo nombre original había sido “Virgin” y su objeto era romper los bloqueos establecidos por los estados del Norte durante la guerra civil. Era un vapor de ruedas de 491 toneladas con poderosas máquinas que le permitían alcanzar una considerable velocidad, con lo cual pudo atravesar repetidamente el bloqueo cargado de algodón, principal producto de exportación de los estados sureños. Una vez concluida la guerra civil, el gobierno norteamericano se deshizo de él, adquiriéndolo, en 1870, John Patterson, que era un agente de la Junta Cubana de Nueva York para atender a los insurrectos de la isla y rebautizándolo como “Virginius” dedicándolo a transportar armas y hombres para ayudar a las revoluciones contra España, en Cuba y Venezuela. El buque navegaba bajo el pabellón de los Estados Unidos y consiguió desembarcar gran cantidad de pertrechos y armas en la isla para ayudar a los rebeldes, pero los españoles conocían perfectamente su identidad y sus actividades por lo que intentaron capturarlo en aguas colombianas, frente a la actual ciudad de Colón en Panamá, pero fue protegido por el crucero norteamericano “Kansas”.

El 23 de Octubre de 1873, el “Virginius” zarpó de Nueva York a Jamaica para embarcar más de un centenar de hombres que buscaban la emancipación, quinientos fusiles y gran cantidad de revólveres y municiones con destino a Cuba, pero antes de alcanzar su destino fue interceptado por el “Tornado” y después de una persecución de ocho horas, en que todo el armamento y equipaje debió ser arrojado al mar para aligerar el buque, debió rendirse cuando se encontraba en las aguas territoriales británicas de Jamaica.

En el “Virginius” se arrió el pabellón norteamericano y se izó el español, siendo después remolcado por el “Tornado” a Santiago de Cuba, donde entró el 1 de Noviembre, siendo detenidas 165 personas entre tripulantes y “pasajeros”. Los Estados Unidos reclamaron por el apresamiento, pero el gobernador militar de Santiago de Cuba ordenó constituir un Consejo de Guerra para los tripulantes y el ejército otro para los pasajeros, pero al ver la insistencia norteamericana por los hechos, procedieron a fusilar a los inculpados antes que se dictara la sentencia.

Ante las protestas y la presión internacional las autoridades hispanas aparecían inmunes, pero fue el comandante del vapor inglés “Niobe”, Lambton Lorraine, que si bien no alcanzó a evitar la ejecución de dieciséis súbditos británicos que viajaban en el “Virginius”, amenazó con hundir al buque español si éstas continuaban, a pesar que su inferioridad de fuerza era manifiesta, pues se encontraban, además del “Tornado”, en el puerto los buques de guerra “Isabel la Católica”, “Juan de Austria” y cuatro cañoneras.

Después de la amenaza, los españoles se avinieron a un acuerdo diplomático con los Estados Unidos y el “Virginius” fue remolcado por el “Tornado” y el “Isabel la Católica” fuera del puerto y entregado al buque de guerra norteamericano USS “Despatch”, naufragando cerca del cabo Hatteras cuando era llevado por este último.

De regreso a España

El “Tornado” continuó en el Caribe hasta Agosto de 1877 en que regresó a Europa, debiendo cumplir varias funciones de paz. En 1883 dejó de navegar y se le destinó a pontón asignado a la Escueta de Torpedistas, permaneciendo allí hasta su baja definitiva el 25 de Octubre de 1888, quedando arrumbado en el puerto.

En 1890, viajó a Europa la corbeta chilena “Abtao” al mando del capitán de fragata Alberto Silva Palma y en el puerto de Cádiz se encontró con el “Tornado”, buque que debía haber acompañado a su nave a Chile, un cuarto de siglo antes.

El “Pampero”, “Cantón” o “Tornado” que había nacido para combatir en la Guerra de Secesión, que fue apresado en la guerra de Chile y Perú contra España, que actuó en la guerra de emancipación de Cuba y luego fue destinado a ser sede del Asilo Naval Español, que albergaba a hijos de tripulantes que habían muerto en el mar, donde aprendían los oficios marineros.

Pero aún no se quedaría tranquilo después de 75 años de vicisitudes, pues se encontraba en el puerto de Barcelona, el 28 de Noviembre de 1938, durante la Guerra Civil española, cuando aviones italianos, basados en Mallorca y al servicio del bando nacional, bombardearon el sector industrial de la ciudad donde se encontraba fondeado, hundiéndolo.

Ante la imposibilidad de rescatarlo sus restos fueron vendidos como chatarra, sobreviviendo solamente la placa de popa con su nombre que está en el Museo Marítimo de la capital catalana.

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