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El Bombardeo de Valparaíso

Sebastiano Milesi Sebástian
Socio Liga Marítima de Chile
Colaborador Revista de Marina

Introducción

Este episodio de la historia naval de Chile se remonta al año 1865, cuando Chile entró en complicaciones con el reino de España, al salir en defensa del Perú que, a la sazón tenía serias desavenencias con el gobierno del reino peninsular debido a situaciones que se retrotraían a la época de la Independencia, España, en 1865, aún no reconocía la total liberación de su antiguo virreinato limeño, a consecuencia de lo cual la metrópoli hispana envió su poderosa escuadra a los mares del Sur, la que terminó tomando las islas Chinchas, productoras de guano, fuente de la principal riqueza peruana en aquellos tiempos. En toda América del Sur, pero especialmente en Chile, hubo una fuerte explosión de hermandad latinoamericana por este hecho y se sucedieron variados acontecimientos poco amistosos hacia España, dándose lugar al bloqueo de los principales puertos de Chile, por parte de la escuadra española, al bombardeo de Valparaíso, el Sábado Santo del 31 de Marzo de 1866.

Inicio del conflicto bélico

En aquellos años se consideraba que cualquier intromisión de la corona española, era un ataque a la independencia de las naciones americanas, por lo que, cuando la escuadra naval de España ocupa las islas Chinchas en el Perú, se inicia una crisis de consecuencias inesperadas para todos los estados participantes. El gobierno de Chile al ver que Perú es atacado en su tierra por una nación europea, solidariza con ella, para así alejar la amenaza de sentir nuevamente el yugo de la corona española. Esta situación, que en sus inicios comenzó como algo netamente diplomático, con el transcurso del tiempo fue tomando forma de un conflicto, siendo esto sentido en el gobierno chileno, una vez que la escuadra española arribó a las costas americanas, la que contaba en esos momentos con uno de los mejores buques de guerra del mundo, la fragata blindada “Numancia”, más cuatro fragatas, dos goletas y otra serie de transportes. El arribo sucedió el 5 de Mayo de 1865 al puerto del Callao, en Perú.

bombardeo de valparaíso
"Bombardeo de Valparaíso", acuarela de Juan Eduardo Harris Flores

Después de infructuosas negociaciones entre los estados involucrados, y especialmente entre Chile y España, llega el mes de Septiembre, momento en el cual la escuadra española se encuentra fondeada en el puerto de Valparaíso. El día 17 de ese mes, a bordo de la “Villa Madrid” se redacta y envía al gobierno de Chile un documento en el cual se le solicita, que enmiende su colaboración con el Perú; pero esta solicitud no encontró eco entre los políticos y el gobierno y, el día 21 de Septiembre, se le contesta negativamente a su solicitud. Reunido el Congreso Nacional el día 24 de Septiembre, decide declararle la guerra a España activándose, a contar de ese momento, los recursos para el Ministerio de Guerra y Marina, momento tardío para asignarlos, pues en esa fecha, Chile poseía sólo dos buques, la “Esmeralda” y el “Maipú” y ya no era factible adquirir buques de guerra para detener la escuadra española.

Se inicia el bloqueo a los puertos de Chile por parte de la escuadra española, el que tiene un éxito casi completo a no ser por el accionar en conjunto de las naves chilenas y peruanas, que no dejaron de pelear a pesar de su inferioridad numérica y menor poder de fuego. Llegando así al mes de Noviembre de ese año, mes en el cual se produce la captura de la “Covadonga” por parte de la corbeta Esmeralda, lo que ocasiona un severo daño moral a los españoles, provocando el suicidio del almirante Pareja. Asume como comandante de la escuadra hispana el capitán de navío Casto Méndez Núñez.

Durante los meses de verano no hubo mayores acontecimientos, aparte de algunos encuentros sin consecuencia entre las naves chilenas y españolas en la isla de Abtao y en el apostadero Huito, pero Méndez Núñez había recibido en el puerto de Valparaíso instrucciones desde Madrid, las cuales contenían en parte lo siguiente:

“El Gobierno de S.M. estima que un mes de bloqueo debe bastar a que el Gobierno de Chile consienta al fin en dar la justa satisfacción que se le pide. Pero si no fuera así y si las circunstancias exigieran otra medida de coerción, V.E. puede llevar más lejos las hostilidades operando ya sea contra las minas y depósitos de carbón de Lota, ya contra el puerto de Valparaíso”.

La situación de la escuadra española se tornó casi insostenible, pues carecían de carbón, víveres y hasta el cebo para las máquinas. Además, el bloqueo comercial que la escuadra hispana había impuesto a Chile, no surtió el efecto esperado, dada la extensión del litoral chileno, por los numerosos puertos del territorio y el escaso número de naves que España destinó para ello.

Mientras la población del puerto de Valparaíso, sentía en carne propia los efectos de tan devastador bloqueo, pues ya no recalaban las naves a cargar y descargar, cambiar tripulación, abastecerse de víveres, etc., todo aquello que le permitía un constante movimiento comercial al puerto. Esto preocupaba a la población, pues la situación económica estaba causando serios estragos y, a su vez, la posibilidad de un bombardeo en la cosmopolita ciudad era algo inimaginable. Hombres, mujeres y familias de los más diversos lugares del mundo habían tomado este puerto como su nuevo hogar y, en él, habían depositado todo su esfuerzo y recursos que tenían.

El puerto de Valparaíso antes del bombardeo

El día 27 de Marzo, Méndez Núñez notificó al gobernador de Valparaíso, Comandante Segundo Escala, que cuatro días más tarde bombardearía la ciudad, pidiéndole que se izara banderas blancas en los hospitales, iglesias y establecimientos de beneficencia. La población de 80 mil habitantes, debió abandonar la ciudad.

En esos momentos se encontraban en la bahía de Valparaíso la escuadra inglesa y la norteamericana. La inglesa compuesta por las fragatas “Suttley” y “Leander” y el vapor “Desvatation” al mando del contraalmirante Lord Denman; la norteamericana compuesta por el monitor “Monadnock” y los vapores “Vanderbilt”, “Touskaroa”, “Powhatan” y “Mohango”, al mando del comodoro John Rodgers. Ambos jefes extranjeros habían acordado previamente, atacar la flota española apenas comenzara el bombardeo. El “Monadnock” se encargaría de atacar y hundir el buque insignia español, fragata acorazada “Numancia”. Frente a esta situación, el almirante Blanco Encalada solicitó que, de producirse dicho combate, éste se desarrollara a diez millas marinas del puerto de Valparaíso. El encargado de negocios de Inglaterra no autorizó la intervención de sus naves en este conflicto, pues lo contrario significaría una declaración de guerra entre España y el Reino Unido.

Al conocer el pronunciamiento de los ingleses, los norteamericanos no se atrevieron a intervenir. Entonces el cuerpo consular, en pleno, le señaló a Casto Méndez la inutilidad de su acción y la reprobación mundial que España sufriría, pero no fueron escuchados por el jefe español.

Un día aciago para Valparaíso

Ese día sábado 31 de Marzo de 1866 los tres barrios de Valparaíso: El Puerto, San Juan de Dios y El Almendral amanecieron empavesados de banderas chilenas. Los hoteles Colón, Aubry, Unión, Dimener, Cochrane, Lafayette, Estrella y Exchange estaban sin pasajeros; los cafés Guinalda, Americano y Bolsa permanecían vacíos; los carros urbanos tirados por caballos que corrían sobre rieles y cuyo terminal estaba situado al final de la Alameda de las Delicias (actual avenida Argentina) junto a la estación ferroviaria del Barón habían dejado de circular; el servicio de ferrocarril había sido suspendido; el diario “El Mercurio” no publicó edición ese día; los bomberos del puerto junto a los de Santiago estaban acuartelados en las bodegas Budge y otros apostados en la quebrada Elías detrás del cementerio y los habitantes, que no abandonaron la ciudad, se colocaron en puestos de observación en las planicies altas de los cerros protegidos por sacos de arena.

A las 07:50 horas las escuadras inglesa y norteamericana y demás buques mercantes salieron de la bahía quedando la flota española al centro de la rada, a excepción de la “Berenguela” que fondeó un poco más al Norte frente al litoral de lo que es hoy Viña del Mar. A las 08:00 hrs. el “Numancia” disparó dos tiros de salva y cuarenta y cinco minutos después se tocó zafarrancho de combate y los cinco navíos comenzaron a evolucionar.

El telégrafo a las 09:20 horas anunciaba: “los godos, a esta hora (08:45), están tocando a zafarrancho y echando vivas a su execrable reina. Esperamos por momentos el primer bombazo”.

A las 09:15 hrs. comenzó el bombardeo.

La “Blanca” disparó contra el edificio de la Aduana; la “Vencedora” contra la Bolsa de Comercio y la Intendencia (la Bolsa estaba ubicada frente al muelle de pasajeros donde actualmente se alza el monumento a los Héroes de Iquique); la “Resolución” contra las El puerto de Valparaíso antes del bombardeo Revista Mar 2008 64 vías de ferrocarril. La “Blanca” se trasladó cerca de la “Vencedora” para apoyar su cañoneo contra la Intendencia y uno de sus tiros se incrustó en la esfera del reloj del frontis, entre el IIII y el V. El mecanismo no sufrió con el golpe y siguió funcionando hasta que el minutero se encontró con el tiro y quedó marcando las 09:20 horas, evidencia que se conserva en el pasillo Nororiente del segundo nivel del patio principal del Museo Histórico Nacional. La “Vencedora” apuntó contra el edificio de la Bolsa de Comercio cuyos tiros lo atravesaron estallando en un almacén posterior. El capellán de la “Resolución” padre José López Andrade se ocupó de disparar personalmente contra las iglesias jesuitas en represalia de una anterior discusión que tuvo con un sacerdote chileno de esa orden religiosa, el padre Onofre Jarpa por diferencias de carácter canónicos (el jesuita Jarpa era partidario de independizar el clero chileno de la metrópoli proponiendo crear un papado iberoamericano). La “Numancia” se colocó a retaguardia, a la altura del cerro Barón, sin tomar parte del bombardeo y previendo un ataque sorpresa de las escuadras inglesa y norteamericana.

Nocturno en azul y oro, pintado en víspera del bombardeo por James Abbott Mc Nead Whistler, artista norteamericano que apoyó la causa chilena A las 10:00 hrs. estallaron los primeros incendios. Los muelles de madera ardieron con facilidad. Los movimientos de la “Resolución” le permitieron bombardear la estación de ferrocarril, el cuartel de Artilleros, los barrios de El Almendral y del Barón. Muchos tiros de este navío alcanzaron iglesias, hospitales, refugios y las quebradas de los cerros cercanos. La “Berenguela” abandonó su fondeadero frente a Viña del Mar y se unió al resto de la escuadra española con sus tiros de cañón. A las 11:00 hrs. eran seis los navíos que cañoneaban al unísono al desprotegido puerto de Valparaíso. Estalló un enorme incendio en la calle La Planchada (actual Ignacio Serrano), en las propiedades de la familia Gallo (cinco casas y dos almacenes) a los pies del cerro Cordillera, las casas y edificios de don Gregorio Ossa y Cerda y el hotel Unión, extendiéndose por las calles Cochrane, Clave y Blanco Encalada. En este sector salió dañada la estructura de la iglesia de La Matriz y la mayor botica (farmacia) de la ciudad era un foco de llamas. La casa de las familia Ferreira y Aguiar fue atravesada por una bomba que se incrustó en un espejo del salón y que fue conservado con una leyenda que leía: “Recuerdo del 31 de Marzo de 1866”

Una bandera chilena izada en un peñón del cerro Artillería fue blanco de los tiros de la “Villa de Madrid”, dejando su asta inclinada, más la bandera siguió flameando entre fuego, humo y metralla. Esta bandera se ubicó en el terreno que actualmente ocupa la casa del director de la ex Escuela Naval “Arturo Prat” en una explanada superior al actual paseo 21 de Mayo.

Valparaíso era una verdadera Piriápolis: la Intendencia recibió sesenta y un balazos; la Bolsa de Comercio diecinueve; el café Guinalda cuatro; el Banco Comercial dos; la iglesia de La Merced cuatro; la iglesia La Matriz tres y la iglesia de San Ignacio cinco. De los almacenes de la Aduana se salvaron sus murallas, con grietas y perforaciones. En el Barón una mujer fue partida en dos por una bala. Las bajas fueron cuatro muertos y ocho heridos.

A las 11:45 hrs., la “Numancia” ordenó cesar el ataque y las naves se retiraron a sus fondeaderos después de disparar 2.500 proyectiles. Los bomberos trabajaron todo el día y la noche de ese Sábado 31, hasta las 10:00 hrs. del día Domingo siguiente. La bomba “Ponca” de la Primera Compañía de Santiago fue una heroína en el combate de los incendios. Paralelamente, la gente del pueblo comenzó a recorrer las calles del plan recogiendo las balas para jugar a la pelota con ellas y otros se encargaron de saquear los almacenes de propiedad de españoles.

Epílogo

A raíz de este bombardeo, Chile se dio cuenta de la necesidad de mantener un poder naval consecuente con su condición geográfica esencialmente marítima. Entonces, ese mismo año se inició la construcción y habilitación de fortificaciones, las que quedaron operativas, al año siguiente, en 1867.

Y fue en esa atmósfera que, careciendo Chile prácticamente de escuadra, muchos extranjeros ofrecieron al gobierno de Chile construir toda clase de torpedos, brulotes o minas eléctricas que permitiesen sorprender a los buques hispanos y hundirlos. El presidente José Joaquín Pérez acogió un proyecto del ingeniero y constructor de cañones alemán Karl August Flach, designando al Comandante de los Arsenales don Galvarino Riveros Cárdenas y al Comandante Segundo Escala, Gobernador del puerto de Valparaíso, como jefes del proyecto del ingeniero Flach, quien diseñó un “buque cigarro”, una especie de torpedo submarino tripulado, capaz de acercarse a las naves enemigas por debajo del agua y bombardearlas. El “Flach” era una embarcación construida totalmente en hierro, de 12,5 mts. de largo por 2 mts. de ancho y 2,5 mts. de puntal, y de 100 toneladas de peso. Totalmente cerrada y premunida de escotillas de vidrio, ostentaba un sistema de propulsión en base a dos hélices conectadas a un cigüeñal movido por pedales a tracción humana, y contaba con un primitivo sistema de almacenamiento de aire y dos cañones de retrocarga, uno en la proa y otro en la torreta. En cuanto a su forma de sumergirse y emerger el sistema consistía en un lastre fijo más el peso de los propios tripulantes, el cual se cambiaba de posición dentro de la nave, según si se quería ir hacia abajo o hacia arriba; si los accionadores de las hélices pedaleaban fuerte, el buque iría hacia abajo; y si, por el contrario, el peso se traslada a la popa, entonces toda la fuerza de la propulsión sería hacia arriba. Y al parecer así fue como funcionó porque la teoría indica que el “Flach”, en el momento decisivo, quizás por el desamarre de material de a bordo y el propio peso de los cañones, que estaban ubicados a proa, se fue violentamente de punta hasta quedar con su nariz sumergida en el fango del lecho del mar, a más de 40 metros de profundidad.

La nave fue trasladada desde Limache a Valparaíso en tren, y durante Abril de 1866 hizo varias pruebas con éxito. Sin embargo, el ingeniero estaba confiado y, el día de la prueba final, al que se había invitado a participar al propio Presidente de la República, llevó con él a su hijo de apenas 15 años de edad, y había pretendido también llevar a sus tres hijas pero la esposa se lo impidió. Tampoco avisó de ello a la Gobernación Marítima de Valparaíso, y estando en el muelle no permitió que se le colgara un cable con una boya de ubicación. A las 9.00 de la mañana de ese 3 de Mayo el “Flach” hizo un par de inmersiones y evoluciones de prueba. Luego, un bote del puerto llevó a 12 hombres a su costado: 5 alemanes, 2 franceses, 1 inglés, 2 chilenos y al ingeniero y su hijo. Uno a uno fueron penetrando en la nave por la escotilla superior, el último en desaparecer de la vista fue el ingeniero quien hizo señas con la mano y se despidió a viva voz. A continuación navegaron por la superficie hasta unos 500 metros de la orilla (podían desplazarse a 2 nudos de velocidad como máximo) y se sumergieron por última vez. Transcurrió la mañana y nadie dijo nada porque se sabía que el “Flach” tenía una autonomía de hasta 8 horas. Al atardecer comenzó la preocupación, la que se acentuó con la llegada de la noche. Pero las acciones de salvamento sólo se pudieron acometer al día siguiente, con el auxilio de buzos de un navío de guerra inglés de visita en la bahía. Después de muchos intentos, lograron ubicar al submarino y atarlo con cadenas, pero éstas se cortaron en dos oportunidades en que se trató de levantarlo del fondo. Sólo el día 12 de Abril, y considerando que a esa fecha era imposible que algunos de los náufragos permaneciesen con vida, se dio por finalizada la búsqueda con el zarpe de la nave inglesa y su equipo de rescate.

Los cañones y buques encargados por Chile a Inglaterra (blindados “Cochrane” y “Blanco”) llegaron después del alejamiento de la escuadra española. No era prudente que Valparaíso, que aún pretendía ser el emporio del Pacífico, siguiera siendo un puerto indefenso, a merced de cualquier buque de guerra que deseara bombardearla impúnemente. Se construyeron en Valparaíso once fuertes bajo tierra con diversas protecciones: el Rancagua, con emplazamiento para once piezas de artillería; el Talcahuano, con siete piezas; el Yerbas Buenas, con cinco; el Valdivia, con siete; el Bueras, con siete; el Barón, con seis; el Andes, con doce; el Pudeto, con diez; el Papudo, con diez y el Callao, con diez. Se proyectó, además, una batería de casamata en la punta Duprat, cuya finalidad era perforar las corazas de los buques que, en sus movimientos de combate, se aproximarían eventualmente a esa punta.

Por iniciativa de los Estados Unidos, el 11 de abril de 1871 se celebró un armisticio entre Chile y España. Lo firmó en representación de Chile don Joaquín Godoy. Tiempo después y gracias a la gestión del Almirante Patricio Lynch Zaldívar se firmó en Lima el Tratado de Paz y Amistad, con fecha 12 de Junio de 1883.

BIBLIOGRAFIA.-

1.- Bunster, Enrique, “El bombardeo de Valparaíso y su época”.
2.- Cerda Catalán, Alfonso, “La guerra entre España y las repúblicas del Pacífico, 1864 - 1866”. “Bombardeo de Valparaíso y combate naval del Callao”.
3.- Edwards Bello, Joaquín, “El bombardeo de Valparaíso”.
4.- Milesi S., Sebastiano, “La otra guerra del Pacífico”.
5.- Sáez Godoy, Leopoldo, “Valparaíso, lugares, nombres y personajes siglos XVI – XXI”.
6.- Shwarzenberg, Jorge, “Valparaíso, lo que fue 1830 – 1930”.
7.- Urbina Burgos, Rodolfo, “Valparaíso: auge y ocaso del viejo Pancho, 1830 - 1930”.
8.- Vicuña Mackenna, Benjamín, “Historia de Valparaíso”.

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