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El Submarino Fantasma del Golfo de México

Richard Miller, ciudadano norteamericano avencidado en la ciudad de Quilpué
Colaboración del socio, Contraalmirante AB, Francisco Sanz Soto

Ocurrió durante mi estadía en Miami. Me encontraba manejando por una de las vías principales de la ciudad, acompañado de buena música y un entorno natural estimulante, cuando de repente el locutor interrumpió transmisiones para anunciar que el Submarino Fantasma del Golfo de México había sido avistado nuevamente en la costa. Rápidamente retrocedí, giré el volante y retomé el camino hacia la estación radial. Necesitaba ubicar a quien había entregado el mensaje y confirmar todo lo que había oído: “Un submarino que habría naufragado en 1942, había sido avistado aflorando en las aguas de Florida por 12 personas, en diferentes ocasiones”.

La historia del submarino relata que meses antes del comienzo de la II Guerra Mundial, varios submarinos alemanes se ubicaron en la costa de Texas, Lousiana y Florida, atacando y hundiendo naves americanas.

A las 4:30 de la tarde del 30 de Julio de 1942, el submarino alemán U-166, bajo el mando del comandante Hans Gunter Kuhlman, se encontraba a 136 kilómetros de New Orleans, esperando incorporar a más buques enemigos en su lista de “buques abatidos”, y precisamente en esos momentos la Robert E Lee - nave de pasajeros- y su escolta se encontraban en maniobras de salida en aquel puerto, por lo que fueron blanco fácil para ser impactados por un costado, hundiéndose rápidamente.

Dos días más tarde, un aeroplano de la guardia costera de Estados Unidos, durante un patrullaje de rigor, divisó en la superficie del mar al U-166. De inmediato disminuyó altura y se mantuvo sobrevolando cerca de la nave germana por unos minutos, verificando al enemigo, hasta que éste se sumergió.

Ante la poderosa amenaza que representaba el submarino en aguas americanas, no dudaron en arremeter descargando bombas de alta profundidad. El ataque fue de una precisión asombrosa, y el U-166 se hundió con toda su tripulación a bordo.

Como el submarino no había perdido el aire de sus estanques, permaneció por mucho tiempo flotando debajo de las aguas del Atlántico, siendo atrapado por las corrientes del golfo, que corren lentamente desde la costa de Key West, Florida, por la rivera Norte hacia Pensacola, costa Sur de Alabama, curvándose para luego retornar al Norte.

En los 20 años siguientes, 12 personas declararon haber visto al U-166, y después de 1973 sólo existían especulaciones respecto a su destino. Algunos argumentaban su hundimiento total, producto de los caracoles y otras especies adosadas al casco, que lo habrían sumergido en altas profundidades donde la presión habría empujado el lastre y reducido el aire a pequeños volúmenes. Otras versiones aseguraban que nunca tocó fondo.

En este marco de incertidumbre, los guardacostas norteamericanos emitieron una orden a todos los pescadores del sector: si alguno veía atrapado entre sus redes parte del submarino, de inmediato debían fondear una boya sobre el barco, y notificar a la autoridad. La gran atención por ubicar a esta nave se debe a las 200 toneladas de mercurio que porta, las que se utilizaban para lastre, por la facilidad que este elemento tiene para ser bombeado a cualquier lugar del submarino y así nivelarlo.

submarino ss 166 El mercurio no se deteriora, ni se oxida, e incluso puede ser vendido a US $ 40 por kilo, pero a la vez es un poderoso contaminante, que en cualquier momento podría filtrarse por el casco oxidado del submarino luego de más de 60 años en las profundidades del océano, contaminando sin contemplaciones todo a su paso.

En enero del 2001, nuevas versiones afirmaban que se habría dado con el paradero del submarino. En enero de ese año las compañías petroleras BP y Shell formaron un joint venture y contrataron a la compañía C. & C. Tecnologys para la supervisión de la instalación en el Golfo de México de una tubería de 160 kilómetros de largo para lo cual utilizaron un Scan Sonar de alta precisión, con un alcance de hasta 3000 metros. Durante estas faenas, que comprendieron el Suroeste de Pensacola, el sonar captó un eco a 150 metros desde el fondo del mar. El operador de inmediato envió una señal para acercar la visión del objeto detectado, y ante la sorpresa de todos los allí presentes, fue posible reproducir una figura con claros indicios del ser el U-166.

Pese al histórico hallazgo, aún no se dispone de la tecnología para poder reflotar desde esas profundidades al que probablemente sea el sumergible alemán.

Por todo ello, el U-166 recibe bien el apelativo de “fantasma”, pues es un verdadero espectro de metal, que cada cierto tiempo aflora en el mar y en las historias de aquellos que aseguran haberlo divisado, divagando por las profundidades, con la amenaza latente de transformarse en una catástrofe ambiental en el golfo de México.

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