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Descripción Geográfica del Oceano Pacífico

Eri Solís Oyarzún
Contraalmirante

Los espacios marítimos mezclan sus aguas sumándolas para formar el Océano Mundial, reminiscencia del arcaico Pantalasia. Por tanto, las delimitaciones que los dividen están conformadas por puntos terrestres específicos y líneas geográficas arbitrarias. El vasto Pacífico representa el cuerpo acuátil circunscrito por Asia, Australia, América, océano Austral y el meridiano del Cabo de Hornos. El océano Austral lo creó la Organización Hidrográfica Internacional recién el año 2000 y es la masa acuática, junto con los hielos flotantes que circunda la Antártica desde el paralelo 60°S, restándole esa superficie al Gran Océano.

Océano Pacífico

El Pacífico representa la mayor unidad geográfica del planeta. Sus 155.557 Km2 corresponden al 28% de la superficie mundial, sobrepasa con holgura toda el área de los continentes y tiene una profundidad media de 4.282 mts. La línea de costa alcanza a unos 136.000 Kms. En el eje Norte Sur, abarca desde el estrecho de Bering hasta latitud 60°S, unas 7.500 millas. En el eje Este Oeste su menor extensión se encuentra en el estrecho de Bering de 55 millas; mientras la máxima, se ubica entre los litorales de Colombia y península de Malaya separadas por 11.500 millas (cubre más de un hemisferio).

El Pacífico cuenta con espaciosas uniones con los océanos Austral e Índico y parecen fundirse en un solo cuerpo. Mientras que con los otros dos sus enlaces se estrangulan. Con el Ártico, se comunica por el reducido estrecho de Bering; con el Atlántico lo hace a través del artificial y angosto canal de Panamá, el estrecho de Magallanes y el inclemente paso Drake de unas 420 millas de ancho.

Asia y Australia desprenden grandes archipiélagos e islas en dirección al levante, entre ellos Taiwán, Japón, Filipinas, Indonesia, Nueva Guinea y Nueva Zelandia. Las cadenas insulares se desmenuzan a medida que progresan hacia el centro de la cuenca, todo el conglomerado integra la dispersa e inmensurable Oceanía. El extremo occidental de este continente marítimo lo configura la apartada Isla de Pascua engalanada con monumentales y enigmáticos moais. En tanto, la vertiente americana despide escasas proyecciones insulares al interior del Pacífico, entre las extensiones más importantes destacan las Aleucianas, Galápagos, Desventuradas y Juan Fernández.

Cinturón de Fuego del Oceáno Pacífico

Un inmenso rosario de volcanes rodea la cuenca del Pacífico, se le conoce con la siniestra denominación Cinturón de Fuego del Pacífico: “El Gran Océano está circundado por una enorme geoclasa, o zona de rotura de las capas superficiales de la Tierra. Como consecuencia, según la ley de Suess respecto a la tectónica terrestre, se sitúan las zonas volcánicas cerca de las roturas; por eso el océano mayor del planeta se ve rodeado por una alineación pavorosa de bocas volcánicas. De antiguo conocido el hecho, aunque no totalmente explicado, se ha dicho con acertada hipérbole que el Pacífico se ve rodeado por un cinturón de fuego”. En síntesis, los cráteres se ubican en las proximidades de las regiones donde se produce la subducción de las placas tectónicas. Las colosales tensiones generadas por el fenómeno telúrico se descargan súbitamente causando sismos, algunos con desmedido poder destructor. Lo anterior, se añade a los considerables perjuicios provocados por la actividad volcánica con sus violentas y eventuales erupciones como las de Chaitén. Un desastre de carácter semejante ocasionó uno de los mayores cataclismos recordado por la historia reciente. El volcán Krakatoa, ubicado en un islote de 45 Km2 entre Java y Sumatra, se activó en mayo de 1883. El 27 de agosto, el drama culminó con una cadena de estampidos coronada por una explosión apocalíptica haciendo desaparecer todo vestigio de la isla en la superficie del mar. Las sordas reverberaciones del estruendo se escucharon en Madagascar y Australia a 4.800 kilómetros de distancia. Una densa columna de polvo y cenizas se elevó hasta 80 Kms. de altura y perduró por años en la atmósfera. Un tsunami, con olas de 30 mts. barrió las costas vecinas y se percibió en Sudáfrica. La catástrofe costó la vida a más de 36 mil personas además de cuantiosos daños materiales.

Las profundidades oceánicas merecen ser catalogadas como “las grandes ignoradas” por el mundo científico. Hoy, se conocen con mucho más detalle las remotas superficies de la luna y planetas vecinos que el cercano fondo marítimo. La paradoja radica en la impermeabilidad del agua a las inquisitivas ondas electromagnéticas incluyendo la luz. El único sensor disponible por milenios, consistió en el útil pero limitado escandallo, en verdad, un bastón para no videntes. El primer sondaje profundo lo ejecutó el Capitán John Ross en 1840, utilizó una cuerda de manila para medir 2.425 brazas (4.435 mts.); la faena se demoró horas. Pasado el tiempo, el cáñamo se reemplazó por un delgado y flexible cable de acero, haciendo la operación de sondaje profundo más expedita. Aún así, las sondas superiores a 2.000 mts. alcanzaban sólo a 7 mil a fines del siglo XIX. La desmedrada situación comenzó a cambiar con la invención del ecosonda durante la Primera Gran Guerra. En el transcurso de la breve tregua entre guerras mundiales, la investigación oceanográfica se reanudó con timidez, las potencias marítimas estaban más preocupadas del rearme naval. El norteamericano William Beebe diseñó y construyó un ingenio submarino, llamado Batisfera y se sumergió a 906 mts. el 11 de Agosto de 1934.

Sistema de sonar multihaz a bordo del patrullero Cabrales

Patrullero Cabrales

Concluida la Segunda Guerra Mundial le sucedió la Guerra Fría, tortuosa pugna por el dominio universal. La sorda confrontación impulsó la investigación de los océanos, había explícitos intereses estratégicos y económicos que la justificaban. El mar sería el campo de batalla resolutivo en la eventual lucha intercontinental gracias al tráfico militar y la presencia de submarinos lanzadores de aniquiladores misiles nucleares. Asimismo, en las honduras de las cuencas probablemente existirían inapreciables recursos vivos y no vivos.

En ese tiempo ya se contaba con la tecnología y los instrumentos adecuados para el levamiento de las entrañas acuáticas. Buques oceanográficos, batíscafos y diversos ingenios submarinos –cada día más complejos y especializados- zarparon con múltiples tareas de exploraciones y labores de inteligencia. La mayoría de los buques provistos con batitermógrafos y equipos complementarios se dedicó a establecer las condiciones de propagación del sonido, dato primordial para las operaciones antisubmarinas. Otros, buscaron depósitos de hidrocarburos con novedosos métodos sísmicos. Algunos, se ocuparon en la determinación de la biomasa de las aguas en demanda de nuevos caladeros. Los menos, prospectaron los fondos abisales escudriñando la existencia de minerales los fondos marinos, aunque con extensos vacíos. El suelo oceánico se caracteriza por lo sorprendentemente accidentado de su confi guración física y dinamismo, en sus abisales tinieblas se genera nueva corteza terrestre y sus inmensas placas se hallan en constante, aún cuando imperceptible, movimiento cambiando la fisonomía del planeta en el largo plazo.

oceanografía geológica

La oceanografía geológica distingue siete zonas o provincias, clasificándolas de acuerdo a la distancia de costa, características fisiográficas y profundidad. La Franja Litoral encarna la comunión de la tierra firme con agua líquida y corresponde a las playas comprendidas por la plea y bajamar. La Plataforma Continental comienza desde la línea de bajamar, se interna en el agua con suave gradiente de unos 3° descendiendo entre 50 a 500 mts. en una extensión próxima a los 200 Kms. La Convención del Mar define la Plataforma como sigue: “La Plataforma Continental de un Estado ribereño comprende el lecho y el subsuelo de las áreas submarinas que se extiende más allá de su mar territorial y a todo lo largo de la plataforma natural de su territorio hasta el borde exterior del margen continental o bien, hasta una distancia de 200 millas marinas contadas desde las líneas de base a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial, en los casos que el borde exterior del margen continental no llegue a esa distancia”.

El Talud Continental se caracteriza por el brusco cambio de pendiente en la Plataforma, el cual puede alcanzar la vertical, aunque la media es de 25°; se sumerge, en ocasiones, hasta más allá de los 2.500 mts. en un espacio fluctuante de 15 a 30 Kms. La Terraza Continental descansa a los pies del Talud y consiste en una llanura cubierta por una gruesa capa de sedimentos, su amplitud varía entre 100 y 1.000 Kms. con profundidades cercanas a 3.000 mts.; la tersa superficie de la planicie la interrumpen aislados conos volcánicos y hondos cañones submarinos. La Dorsal Oceánica es un sistema montañoso submarino de enormes dimensiones, su anchura oscila desde 100 a 5.000 Kms. En el Pacífico la cadena se prolonga por 15.000 Kms. y constituye la zona de separación de las placas tectónicas y rompimiento de la corteza terrestre. A través de estrechas aberturas expulsa permanentemente minerales polimetálicos en flujos hidrotermales a temperaturas de 350°C y a su alrededor proliferan millares de extraordinarios seres vivos. Las trincheras oceánicas están compuestas por acantilados quebrados de 800 a 6.000 Kms. de longitud, 40 a 120 Kms. de ancho y 4.500 a 10.921 mts. de profundidad se forman en el área de subducción del fondo marino bajo la placa continental subyacente y se asocian a las cadenas volcánicas.

plataforma continental

Las corrientes marinas constituyen aspectos físicos de los océanos de singular interés por su influencia en el medio ambiente global. Estos poderosos fenómenos evidencian la gigantesca energía atesorada en el seno de los mares. Las aguas adquieren movimiento y dirección debido a la rotación del planeta, diferencias de temperatura, salinidad, densidad, viento y accidentes hidrográficos. Se comportan como monumentales ríos intercambiadores de calor que transitan desde el cálido Ecuador a los gélidos polos; en los contornos de la latitud 0° reinan unos 30°C, mientras que en las altas latitudes bordean los 0°C y lo mismo ocurre en las profundidades abisales. Hay una extraordinaria similitud entre la circulación general de los vientos y las corrientes, en el hemisferio Norte giran en sentido de los punteros del reloj y en el Sur de modo inverso.

corrientes marinas

Conviene recordar que el Océano Mundial representa el mayor acumulador del calor solar del planeta por causa de su superficie -2/3 del globo- y su capacidad de absorción en relación a la tierra firme. La hidrósfera controla y dosifica la entrega de energía almacenada mediante la evaporación, variación de temperatura, evolución de la biomasa, absorción de CO2 y emisión de O2, congelamiento y derretimiento de los casquetes polares y las corrientes marinas. En resumen, el Océano Mundial regula la evolución del clima de la Tierra en el mediano y largo plazo; su principal instrumento para llevarlo a cabo son las activas corrientes oceánicas. En el Pacífico, los flujos de agua superficiales están relativamente bien estudiados y definidos. Las corrientes abisales corresponden a una gran incógnita, únicamente existen presunciones sobre sus cursos y se ignoran sus reales magnitudes. Sin despejar esta incertidumbre con aceptable exactitud, los modelos científicos sobre el calentamiento global representan suposiciones sin sustento racional. Corrientes Marinas

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