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Arturo camina entre nosotros......

En Ninhue nació el niño Arturo, en la Escuela de la Campana estudió y el 28 de agosto de 1858 ingresó a la “Escuela Naval del Estado”, futura Escuela Naval, ubicada en el edificio que hoy alberga al Museo Marítimo Nacional.

Veinte y seis muchachos provenientes de familias de la clase media baja chilena, en busca de una educación gratuita y de buena calidad. Uno como varios….

Fue hijo agradecido, jamás olvidando apoyar a sus padres en la medida de sus posibilidades, un esposo amoroso, un padre ejemplar, un mariano devoto de la Virgen del Carmen, honorable abogado, incluso dejando en la portería de la Corte Suprema de Justicia, su espada, símbolo de honor y mando de todo oficial de marina, de tal suerte de dar su examen de grado desprovisto de cualquier atisbo o simbolismo de superioridad.

Profesor de marinos y niños de escasos recursos, oficial involucrado en labores de inteligencia y eficiente secretario del ministro de guerra y marina en campaña, don Rafael Sotomayor.

Arturo no se hizo héroe el 21 de mayo de 1879 a las 12:10. No!! Arturo hizo de su vida, un tránsito a la gloria.

Al igual que muchos compatriotas, esos profesores que caminan bajo la lluvia para llegar a una escuela rural a impartir clases, a los trabajadores de Teletón cuyas manos y perseverancia dan esperanza, al pescador que se hace a la mar a tempranas horas del día desafiando olas y vientos, el empresario que arriesgando todos los días su patrimonio personal y familiar, brinda oportunidades de trabajo digno a decenas, cientos y a veces a miles de compatriotas. Al deportista que persevera entrenando para levantar una copa o colgarse una medalla al cuello, en representación de todo Chile y al farero que en un aislado peñón, custodia un fanal que guía a los navegantes.

Iquique no debe entenderse solo como un relato congelado en 1879. Es mucho más que un marino al mando de una corbeta. Es un chileno, uno como nosotros, liderando y llamando a “sus muchachos” (edad promedio 23 años) a morir por la patria!! Por usted, por nosotros.

Es mucho más que ese último cañonazo disparado por un joven de 27 años (guardiamarina Riquelme), cuyo despedazo cadáver se tragaran las olas, ni la muda y destrozada corneta del niño Gaspar Cabrales (15 años) que hoy custodian los ángeles en el Museo Marítimo Nacional, allá en Playa Ancha.

Iquique habla de valores, de fe y trascendencia. Es interpelación, un llamado constante al alma nacional, y especialmente, a la conciencia de cada generación.

“...no necesitamos recurrir a Grecia ni a Roma, si Prat fue toda Esparta”, escribió Gabriela.

Habitantes de Zapallar, no temáis. Arturo camina entre ustedes.....

Hugo Barra S.