Columna de Opinión:
Conciencia marítima: pensar Chile desde el mar
Por Fernando Cabrera Salazar. Almirante. Comandante en Jefe de la Armada
Navegamos hacia el futuro sobre pilares inseparables de una misma tarea: asegurar que la Armada de Chile continúe siendo una institución moderna, confiable y preparada para proteger los intereses marítimos del país; fortalecer nuestras tripulaciones, profundizar la cooperación con otros actores del Estado y la comunidad internacional; incorporar con visión estratégica nuevas tecnologías y consolidar la conciencia marítima nacional.
Pensar Chile desde el mar es una necesidad imperiosa. Nuestra geografía abierta al Pacífico genera múltiples oportunidades. Para que el mar se convierta en un motor de desarrollo, debe existir una conciencia marítima arraigada en la sociedad, capaz de orientar decisiones públicas y privadas.
La conciencia marítima supone comprender al océano como componente estructural del poder nacional. En él convergen el comercio exterior, la seguridad, la soberanía, la protección ambiental, la investigación científica y la proyección internacional. El comercio de nuestro país transita mayoritariamente por vía marítima; sus recursos pesqueros, energéticos y logísticos dependen directamente del mar; y su conectividad con el mundo se sostiene en rutas oceánicas.
Cuando la conciencia marítima se consolida, el mar se transforma en un eje articulador que orienta inversiones, impulsa la innovación, fortalece la seguridad y proyecta al país hacia el entorno internacional.
En una economía globalizada, el océano no separa: conecta. Es una plataforma de circulación, intercambio e influencia, donde se juegan intereses estratégicos de largo plazo. Contar con infraestructura marítima moderna es vital. Esto implica anticipar riesgos, aprovechar oportunidades y ejercer una presencia sostenida y responsable.
Consolidar la conciencia marítima requiere reconocer que la seguridad en el mar es una condición habilitante del desarrollo. La protección de las rutas comerciales, el resguardo de infraestructuras críticas, la prevención de actividades ilícitas y la preservación del medio ambiente marino generan confianza y previsibilidad. La seguridad marítima es un requisito indispensable para el bienestar económico y social del país.
La construcción de una verdadera conciencia marítima es un desafío nacional. Involucra al sistema educativo, al sector productivo, a la comunidad científica y a la ciudadanía en su conjunto. Supone formar generaciones que comprendan el valor del océano, reconozcan su fragilidad y asuman la responsabilidad de su cuidado.
Cuando el país logra integrar el mar en su pensamiento estratégico, fortalece su capacidad de crecer, de proteger sus intereses y de proyectarse con credibilidad en el sistema internacional. Para Chile, más que una opción, es una necesidad: ya es tiempo de asumirnos plenamente como una nación marítima, conscientes de que en el océano se encuentra una dimensión esencial de nuestro futuro.
Valparaíso, 03 de mayo de 2026