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¡¡¡¡El Morro, pa´l Cuarto!!!!

¡¡¡¡El Morro, pa´l Cuarto!!!!

A las 05:00 del 7 de junio de 1880, formó el 4º de Línea. La camanchaca calaba los huesos. En el campamento ubicado en el valle de Azapa, la tropa escuchaba atentamente las últimas instrucciones de su comandante, el Teniente Coronel Juan José San Martín.

Desde el mar las dotaciones del Blindado “Cochrane”, la Cañonera “Magallanes”, la Goleta Cañonera “Covadonga” y el Transporte “Loa”, esquivaban las baterías de costa, mientras seguían expectantes las maniobras de sus camaradas del Ejército.

Ochocientos ochenta y seis valientes conformaban los dos batallones del regimiento. Una mezcla de “veteranos” de la guerra de Arauco, “pijes” voluntarios y campesinos de la zona central de Chile, todos con la experiencia de combate en el desierto, después de la Campaña de Tarapacá y el trascendental triunfo en la Batalla de Tacna.

El general Manuel Baquedano había identificado correctamente a Arica como una plaza vital para el posterior avance de las tropas hacía, San Juan, Chorrillos, Miraflores y finalmente Lima. Arica, un poblado de origen pre incaico, era un verdadero nodo logístico que articulaba el comercio que generaban los centros mineros andinos. Un poblado rodeado por dos valles que rompían la monotonía desértica circundante; el Valle de Lluta y el Valle de Azapa, vergeles que producían suficientes cultivos para alimentar a sus habitantes.

La planificación del General Baquedano, y la estrategia diseñada por el Coronel Pedro Lagos, comandante en jefe de las fuerzas de asalto, fue tomarse el morro por la parte sur – oriente. Designando al 4º de Línea para capturar el Fuerte del Este, al Buin como regimiento de reserva, al 3º de Línea para tomarse el Fuerte Ciudadela, y al Regimiento Lautaro como regimiento de apoyo, desde la playa.

La estrategia concebida, dictaba a los del 4º de Línea, del Buin y del 3º de Línea, reunirse en la ladera antes del ataque final, sin embargo, el hecho de que el comandante del 4º de Línea, el Teniente Coronel San Martín, fuera herido de muerte durante el avance,  motivó la ira y el avancé fulminante de los muchachos del 4º de Línea, quienes al grito de ¡el Morro, pa´l Cuarto!, conquistaron la cima. A las 07:45 del 7 de junio de 1880, el Sargento 2º Daniel Rebolledo izó el pabellón nacional en lo alto del morro, un hecho que marcó el fin de la batalla de Arica.

EL triunfo de la Batalla de Arica, cuyo hito cúlmine fue la toma del morro, marcó un reconocimiento mundial a un Chile militarmente poderoso, borrando las dudas que existían sobre quien sería el vencedor, y una clarinada de atención para el continente americano.

Con justa razón, el Ejército de Chile, ha dispuesto que el recuerdo imborrable de esta hazaña de la infantería chilena, reconocida mundialmente, marque el aniversario de la gloriosa infantería chilena y conmemore esta fecha como un hito relevante en la historia militar nacional.

Liga Marítima de Chile se une al reconocimiento de la gesta de los bravos del 4º de Línea, y expresa su profundo reconocimiento al Ejército de Chile, y a los compatriotas que nos han legado el Chile del que hoy disfrutamos.

Hugo Barra
Director
Ligamar