Liga Marítima de Chile cumple 112 años impulsando al país a mirar hacia el mar
Desde la Casa del Marino y el apoyo a la investigación científica hasta la formación de estudiantes y el debate sobre puertos y conectividad, la institución conmemora su aniversario con una misión que mantiene plena vigencia: fortalecer la conciencia marítima de Chile.
En los puertos se conectan las exportaciones, el abastecimiento y buena parte de las oportunidades de desarrollo de Chile. En el sur austral, el mar es también una vía de comunicación entre comunidades y un vínculo con la Antártica. Comprender esa relación y darle un lugar en las decisiones del país ha sido, durante 112 años, la tarea de la Liga Marítima de Chile.
Este miércoles 14 de octubre, la institución conmemora un nuevo aniversario con una trayectoria que atraviesa la vida portuaria, la educación, la ciencia y la cultura. Su historia permite reconocer un trabajo persistente desde la sociedad civil para transformar la condición marítima de Chile en conocimiento, iniciativas y conversación pública.
“Cumplir 112 años nos invita a reconocer a quienes construyeron esta institución, pero también a preguntarnos qué necesita Chile de nosotros hoy. Nuestra responsabilidad es seguir acercando el mar a las personas y contribuir a que su importancia se refleje en las decisiones sobre el desarrollo del país”, plantea su presidente, el almirante (R) Edmundo González Robles.
Una historia que comenzó en Valparaíso
La primera sesión solemne de la Liga se realizó el 21 de mayo de 1914 en el Teatro Victoria de Valparaíso, con una concurrencia que, según el libro institucional del centenario, superó los 1.500 socios. El 14 de octubre de ese año obtuvo su personalidad jurídica, fecha que quedó establecida como su aniversario.
Desde sus inicios reunió a personas vinculadas a la navegación, el comercio, el servicio público y la Armada. Esa diversidad respondía a una preocupación compartida: el futuro de Chile estaba estrechamente ligado a su capacidad para comprender y desarrollar sus intereses marítimos.
Una expresión concreta de ese compromiso fue la Casa del Marino. En una época en que las tripulaciones necesitaban alojamiento y apoyo durante sus estadías en puerto, la Liga impulsó una respuesta que integraba alimentación, hospedaje y atención a la gente de mar. Tras años de gestiones, la Casa del Marino y las oficinas de la institución comenzaron a funcionar el 31 de agosto de 1938 en su actual edificio de Avenida Errázuriz 471, en Valparaíso.
A esa preocupación por las condiciones de vida de los marinos se sumó el respaldo al voluntariado de los botes salvavidas. La seguridad de quienes trabajaban en la bahía, expuestos a temporales y a las dificultades del traslado entre tierra y las naves, formó parte de una agenda que vinculaba el desarrollo marítimo con el bienestar de las personas.
Conocimiento para pensar el país
La Liga también abrió espacios para discutir asuntos que requerían una mirada nacional. En octubre de 1940 patrocinó y acogió en su sede el Primer Congreso Marítimo Nacional, que reunió trabajos sobre navegación, cabotaje, formación y otras materias vinculadas al desarrollo del sector.
Su relación con la ciencia se expresó en el apoyo a la iniciativa de la Estación de Biología Marina de Montemar y en el impulso al Instituto Oceanográfico de Valparaíso. El estudio del océano, sus recursos y sus posibilidades fue incorporándose así a una labor que buscaba conectar conocimiento y desarrollo.
También participó en el fomento de los deportes náuticos y en iniciativas culturales que acercaron el mar a públicos más amplios. La revista Mar, los concursos y las actividades de difusión han contribuido a mantener un espacio donde conviven historia, investigación, creación y reflexión sobre el país.
“Una de las fortalezas de la Liga ha sido reunir a personas de distintos ámbitos en torno a una preocupación común. Muchas ideas necesitan primero un espacio donde puedan discutirse, madurar y encontrar apoyos. Queremos seguir cumpliendo ese papel, poniendo nuestro conocimiento y nuestra capacidad de convocatoria al servicio de Chile”, sostiene González Robles.
La conciencia marítima se aprende
Esa vocación tiene una expresión especial en el trabajo con las nuevas generaciones. El programa de Acercamiento al Mar, ACERMAR, permite a estudiantes conocer actividades y posibilidades de formación vinculadas al ámbito marítimo. En 2026 desarrolla su versión número 52.
Los concursos escolares de pintura, dibujo y fotografía ofrecen otra forma de construir ese vínculo: observar el mar, interpretarlo y expresarse a través de la creación. A ellos se suma el concurso literario “Cuentos Inspirados en el Mar de Chile”, que amplía la participación hacia otras edades y experiencias.
Estas iniciativas muestran que la conciencia marítima también se construye mediante experiencias cercanas. Conocer un puerto, conversar con quienes trabajan en el mar o descubrir su patrimonio puede abrir preguntas y despertar intereses que acompañen a una persona durante su vida.
Una conversación desde las regiones
En 2026, la Liga ha llevado esa mirada al debate en regiones. Junto a la Asociación Nacional de Agentes de Naves de Chile, ASONAVE, realizó en -mayo pasado- en Concepción un coloquio sobre los puertos del Biobío y las oportunidades del corredor bioceánico vinculado a Río Negro, Neuquén y Vaca Muerta.
En septiembre, Punta Arenas fue sede del segundo encuentro, “Magallanes… Magallanes”, organizado además con la Asociación de Salmonicultores de Magallanes. La jornada reunió perspectivas sobre infraestructura portuaria, conectividad, actividades productivas, turismo antártico y proyección estratégica austral.
Ambos encuentros reflejan una convicción: las decisiones marítimas necesitan incorporar la experiencia y las prioridades de las regiones. La infraestructura, los servicios y la coordinación entre instituciones adquieren un sentido concreto cuando se observan desde las comunidades y actividades que dependen de ellos.
“El desafío es que más chilenos comprendan cómo el mar influye en su vida cotidiana y en las oportunidades de sus regiones. Por eso queremos escuchar lo que se habla en regiones, acercarnos a los niños, niñas y jóvenes y promover conversaciones que ayuden a tomar mejores decisiones. La conciencia marítima se fortalece cuando las personas se sienten parte de ella”, afirma el presidente de la Liga.
Al cumplir 112 años, la Liga Marítima de Chile vuelve sobre la idea que ha acompañado su trayectoria: “El porvenir de Chile está en el mar”. Su aniversario invita a leer esa frase desde el presente y a preguntarse cómo convertirla en educación, conocimiento y decisiones capaces de proyectar al país hacia las próximas décadas.
Valparaíso, 14 de octubre de 2026