El área del globo terráqueo que ocupa Chile, está ubicada en el borde occidental de la Placa Sudamericana, en la convergencia de las Placas de Nazca y Antártica. Placa Sudamericana que soporta los deslizamientos horizontales de la Placa Scotia, interacciones tectónicas regionales, movimientos verticales del fondo marino y liberaciones de energía en general que producen los terremotos y tsunamis, que de cuando en cuando sufre nuestro territorio.
En consecuencia, ante la evidencia de que los terremotos y tsunamis son consustanciales a la existencia de Chile, a través del tiempo y la experiencia habida, se ha desarrollado una normativa y una institucionalidad para advertir los riesgos y mitigar los daños que, a la seguridad de las personas y/o a la de la infraestructura, puedan provocar estos fenómenos naturales.
Al otro lado del Océano Pacífico, el superávit comercial de China se viene incrementando desde 2019 a un promedio de 20,18% anual, acumulando 5,47 billones de dólares en los últimos siete años. Durante el ejercicio 2025 alcanzó un récord de 1,2 billones de dólares. Un superávit comercial, que jamás un país había logrado en la historia de la humanidad.
Una enorme cantidad de liquidez que China no puede permitir que incremente su masa monetaria circulante y genere una descontrolada inflación interna.
Y no obstante las autoridades chinas están incentivando el consumo interno, para armonizar la demanda con la oferta, las alternativas para invertir en el extranjero son, comprar bonos extranjeros y financiar proyectos. Lo que convierte a China en un acreedor global e inversionista en lo que hoy se denomina “la nueva Ruta de la Seda” y los proyectos subsidiarios hacia los cuales ha evolucionado, a saber la Ruta de la Seda de la Salud, Ruta de la Seda Digital, Ruta Polar de la Seda, Ruta de la Seda del Espacio, Ruta de la Seda Marítima e incluso una Ruta de la Seda Verde.
China es hoy, el mayor acreedor bilateral del mundo, con una cartera de 30.000 proyectos en 217 países con préstamos que ya superan los $2,1 billones de dólares. Un verdadero tsunami de dólares que le otorga poder financiero sobre un abanico de naciones que van desde aquellas en desarrollo hasta grandes potencias, entre ellos los EEUU, Rusia, Australia, Venezuela y Pakistán.
Un inevitable tsunami amarillo, mezcla de oportunidades y amenazas, administrado políticamente por una dictadura comunista que supervigila férreamente un desarrollo económico basado en las reglas del capitalismo. En donde la propiedad privada, libertades individuales, libre disponibilidad de la información, son conceptos poco conocidos por su pueblo y en consecuencia poco valorados, salvo por el partido. Donde todas las empresas públicas y privadas, deben “aceptar el liderazgo del Comité Central del Partido Comunista Chino”
La gestión financiera china en el extranjero ya sea como acreedor o inversionista, se traduce para China, en la reducción de riesgos financieros, mantener bajo el valor del yuan, la competitividad de sus exportaciones, y las consecuentes oportunidades de trabajo para sus ciudadanos. Y por sobre todo incrementar su influencia global e intereses nacionales de ultramar.
China tiene bases navales en Yibuti y en Camboya, y exhibe diferentes niveles de participación, administración y propiedad en 129 puertos extranjeros. En Latinoamérica, los puertos de Paranaguá y Santos en Brasil, Chancay en Perú, y Balboa y Cristóbal en Panamá. Aunque por presiones de los EEUU, Panamá está rescindiendo los contratos de administración china, en ambos puertos.
Latinoamérica juega también, un importante rol en la estrategia china de control espacial. Once estaciones satelitales de rastreo y monitoreo están instaladas en diferentes países de Sudamérica, las que sirven a la red de 900 satélites que China mantiene en órbita.
Todos intereses nacionales cada día más vitales para China, y que deben ir necesariamente acompañado de un poder militar que disuada eventuales amenazas.
De ahí el desarrollo exponencial de su poder naval que tiene como principales íconos, la construcción del cuarto portaaviones, de diez planificados, pero ahora con propulsión nuclear. Una flota de 10 portaaviones anfibios, cinco de los cuales ya están en servicio y la acelerada construcción de submarinos balísticos - SSBN (como también de ataque - SSN) todos de propulsión nuclear, seis de los cuales ya están posicionados en algún lugar del globo.
Un inevitable tsunami amarillo que viaja a cientos de terabytes por segundo hacia aquellas áreas del globo que las potencias consideran de valor geopolítico, y que no obstante, produce inversión extranjera y puestos de trabajo, también puede “inundar” instituciones, bolsillos, infraestructura y sistemas críticos de valor estratégico, en especial en aquellas naciones que no están preparadas para administrar esa gigantesca ola de oportunidades y amenazas.
En el cuadrante sur oriental del Océano Pacífico, Chile posee más de cuarenta puertos y terminales marítimos, verdaderas puertas de entrada al continente sudamericano. Casi 4.500 kms de costa y 3,7 millones de km2 de áreas marítimas plenas de recursos pesqueros e hidrobiológicos, sobre las cuales tiene diferentes niveles de soberanía, jurisdicción y responsabilidades. Un territorio que, comprende el único paso natural Atlántico – Pacífico (Estrecho de Magallanes), ribereño del acceso sur-oriental al Océano Pacífico (Paso Drake) y una consecuente e innegable proyección al territorio antártico.
Un territorio que, habida cuenta su natural aislamiento geográfico, goza de un reconocido valor agropecuario y un estatus fitosanitario de excelencia mundial. Desde donde se extraen abundantes recursos minerales (cobre, litio, yodo, molibdeno, hierro, tierras raras, etc.), cruzado por cinco corredores bioceánicos, todos en diferentes etapas de desarrollo, y que atravesarán el continente sudamericano, uniendo las costas de Brasil y Argentina, con las de Chile.
Chile está ubicado en un área del globo, geopolíticamente estratégica, Liga Marítima de Chile lo viene anunciando hace ya más de un siglo,.........y hoy, las potencias mundiales lo saben.
Y no obstante, los países que más invierten en Chile, son Canadá, EEUU, Países Bajos, Reino Unido, España e Italia, en ese orden, la relación comercial con China tiene un impacto significativo en el PIB de Chile. Un 37% de nuestras exportaciones se dirigen a China, y el 33% de nuestras importaciones provienen de ese país. Miles de oportunidades laborales en Chile, dependen de nuestra relación comercial con el gigante asiático.
Por tal razón, así como Chile reconoce que los terremotos y tsunamis naturales son consustanciales a nuestra existencia, y ha desarrollado una normativa y una institucionalidad para advertir los riesgos y mitigar daños, la evidencia de la ocurrencia de los efectos positivos y potencialmente negativos de este inevitable tsunami amarillo y los riesgos que a los valores geopolíticos nacionales pudiese producir, también aconsejan desarrollar una estrategia y una institucionalidad ad hoc.
La generación, transmisión y distribución de energía, la transmisión y distribución de data, la administración de la cadena logística marítimo portuaria, la propiedad del territorio con potencial agropecuario industrial, aeropuertos, infraestructura y programas de defensa, etc., etc. son solo algunos de los activos por sobre los cuales el ejercicio de la soberanía debe jugar un rol principal.
El desarrollo e incremento de los elementos intangibles y expresiones del poder nacional que permitan resguardar nuestros activos estratégicos y/o críticos, para proteger los intereses nacionales propios y eventualmente los de nuestros aliados naturales, se hace imprescindible.
La experiencia reciente, indica que, la reactivación, reforzamiento y/o creación de instituciones formales que provean información útil (inteligencia), para advertir riesgos y mitigar debilidades (¿eventuales vulnerabilidades?), que a la seguridad nacional provoquen inversiones e intereses foráneos, requiere de una gestión oportuna, transparente y realizada por profesionales.
En general, toda medida y acción que permita en forma simultánea, evitar los daños que este inevitable tsunami amarillo pudiese provocar, sin desaprovechar las oportunidades que también acarrea.
Hugo Barra
Director Liga Marítima de Chile