Columna de Opinión:
Un Estado organizado ante una amenaza organizada
Por Hugo Barra Salcedo. Director de Liga Marítima de Chile.
La causa aparente del fracaso de la Operación “Eagle Claw” para rescatar a los rehenes de la embajada americana en Teherán en abril de 1980, fue la combinación de fallas mecánicas de los helicópteros y tormentas de arena imprevistas, que culminaron con la tragedia adicional que provocó el choque de un helo con un C-130 cargado de combustible.
Más, la causa real fue la gestión fragmentada y esfuerzos individuales de las distintas ramas de las FFAA de los EEUU, evidenciando una fatal ausencia de doctrinas y coordinación conjuntas. Una tragedia que gatilló la reestructuración de la defensa de los EEUU en base a Comandos Conjuntos (US Commands) de responsabilidad territorial y otros de carácter funcional. Hoy son siete los Comando Conjuntos de responsabilidad territorial, que cubren toda la superficie del planeta y la masa de aire que rodea el globo, y cuatro funcionales, a saber, Operaciones Especiales, Armas Estratégicas, Transporte y Cyber Defensa.
Veinte años después del fracaso en el desierto iraní, la ausencia de coordinación, colaboración inter agencial y un mando conjunto civil y militar, investido de real autoridad, provocó que los variados servicios y agencias de inteligencia de los EEUU, no relacionaran las evidentes señales y actividades de la planificación de las huestes de Osama Bin Laden en territorio americano, que culminaran con el derribo las torres gemelas en Nueva York.
Un hecho que no solo provocó la respuesta militar de los EEUU sino además la creación del US Northen Command. Un mando conjunto de responsabilidad territorial, pero de carácter civil/militar e inter agencial, responsable de la defensa del espacio terrestre, marítimo y aéreo del “homeland” de los EEUU.
La propuesta de Liga Marítima de Chile, expuesta recientemente en el Seminario “La cadena Logística y la Amenaza del Crimen Organizado”, recoge sin dudas los fundamentos de las experiencias descritas precedentemente.
La eficacia, eficiencia y seguridad de la cadena logística chilena que en un futuro mediano debiese atravesar la cordillera y transformarse en una cadena logística transandina, es de carácter vital para el desarrollo y bienestar de los habitantes de la Sudamérica austral. Una cadena que requiere ser modernizada desde el punto de vista territorial y administrativo.
Una organización territorial basada en Macro Zonas Logísticas que reúnan áreas marítimas y terrestres, infraestructura de transferencia de carga, terrestre multimodal y portuaria, conectadas por corredores bioceánicos, redes viales, ferroviarias y digitales que sirvan a centros de producción y consumo nacionales, y transandinos.
Y desde un punto de vista administrativo, un sistema de gobernanza macro zonal investido de autoridad interagencial, que coordine el desarrollo y la gestión de los variados servicios que hoy operan, a veces desarticuladamente, para facilitar la distribución de la carga y la información.
“Nuestro desarrollo económico, nuestra inserción internacional y buena parte de nuestra prosperidad dependen de la fortaleza de nuestras cadenas logísticas portuarias, cadenas que serán tan fuertes como el más débil de sus eslabones” expresó el presidente de LIGAMAR, Almirante ( R ) Edmundo González Robles.
El crimen organizado constituye hoy no solo una amenaza para los Intereses Nacionales de Chile, intereses de innegable tinte marítimo, sino además a la soberanía institucional que por deber ejerce el Estado, así como también a la soberanía individual a la cual tienen derecho las personas, sobre sus actividades diarias.
Ante tamaña amenaza, LIGAMAR sugiere un estado que adopte una actitud y organización administrativamente colaborativa. Un estado que acelere procesos burocráticos para generar instrumentos legales oportunos, que respalden el accionar articulado y coordinado de las FFAA y los servicios asociados al funcionamiento de la cadena logística marítima portuaria.
Valparaíso, 20 junio de 2026