Columna de Opinión:
Una Irresponsable actitud
Por Hugo Barra Salcedo. Director de Comunicaciones de Liga Marítima de Chile
Don Gumercindo Barrientos, nacido y criado en Chiloé obtuvo su licencia de patrón regional en 2015. Se levanta al alba para embarcarse e ir a “cosechar” salmones desde alguno de los muchos pontones de la empresa, con la cual tiene contrato como trabajador de planta. Un contrato, que incluye leyes sociales, seguro de vida, de salud, tres tenidas de trabajo anuales, bonos de producción, de vacaciones, de natalidad, vacaciones pagadas, etc., etc. y además pertenece al sindicato de la empresa, para hacer presente formalmente sus derechos laborales, si los viera transgredidos.
Su señora, Carmen, también “chilota” trabaja en una planta faenadora de salmones, también con contrato, y todos los beneficios mencionados.
Son los primeros de su familia en tener un trabajo formal. Sus antepasados, todos chilotes, siempre recurrieron al mar como fuente de alimentos y opciones de trabajo, no obstante, en condiciones muy precarias e informales. Era lo que había. Se iniciaron en la pesca artesanal, la recolección de cholgas y algas.
Los hijos de Gumercindo y Carmen han emigrado “al norte”. Serán los primeros universitarios de la familia. El hijo cursa el 8º semestre de ingeniería en construcción naval en la Universidad Austral en Valdivia y la hija va en el 3er semestre de la carrera de técnico en enfermería de nivel superior – TENS, en la Universidad de la Frontera. Solo les quedan, a Gumercindo y Carmen, un año de pago de universidades.
Mientras, en Washington, “compatriotas” representantes de las ONG Libera y ONG Ecocéanos, se solazan. “Lograron” que la Oficina del United States Trade Representative – USTR, aplicara una sobretasa arancelaria de 12,5% a las exportaciones chilenas, de salmón y frutas, entre otras.
Aducen, “la presencia de trabajo forzoso en bienes producidos en Chile (…) el grado en que esa falta ha afectado negativamente al comercio estadounidense, global y chileno”. El documento incluye explícitamente: “Medidas recomendadas: Aranceles y restricciones a la importación de productos chilenos”
La injustificada e ideologizada acción de estos “compatriotas” crea incertidumbre en una actividad que genera cerca de 85.000 puestos de trabajo directos e indirectos en toda la cadena de valor, en las regiones de Los Ríos, Los Lagos, Aysén y Magallanes y Antártica Chilena.
La industria de la salmonicultura y mitilicultura conforma el segundo lugar de las exportaciones de Chile después de la minería del cobre; es el motor del desarrollo socio económico que las referidas regiones de Chile han experimentado a partir de la década de los 80.
Agencias de naves, astilleros, maestranzas, laboratorios, terminales marítimos, bodegas de alimentos para salmones, sistemas y equipos de apoyo a las cientos de naves que surcan los canales australes, todos participando de la cadena de valor que esa industria provee.
Aporta en su conjunto un dinamismo financiero que no se conocía en la región y ha reducido la pobreza rural en comunas apartadas del sur austral chileno. Cada puesto directo en centros de cultivo o plantas de proceso, activa una red de pequeñas y medianas empresas proveedoras de logística, ferretería, laboratorios y alimentación. Opciones laborales cuya remuneración promedio supera la media nacional, y motiva de paso, la superación personal de quienes participan de la cadena de valor.
Son los propios inversionista y sus trabajadores, quienes se constituyen en guardianes del medio ambiente en donde se desarrollan los peces y bivalvos. La materia prima de su actividad.
Las eventuales consecuencias de la irresponsable gestión de las ONG´s mencionadas, así como los perjuicios sociales que ya provoca la Ley Lafkenche, son especialmente preocupantes para Liga Marítima de Chile. Una corporación nacida como respuesta a la crisis laboral de origen marítimo, del año 1914.
La historia de Gumercindo y Carmen, es una ficción, pero dibuja una realidad que existe en el Chile sureño austral. En donde todas las familias agradecen y “viven” los beneficios de progreso y bienestar que la acuicultura, salmonicultura y mitilicultura ha traído.
Lo que sí será una realidad innegable, serán los perjuicios económicos y laborales que afectarán a los chilenos en general y a los sureños en particular, producida por acciones de “compatriotas” que, talvez visitan la zona en verano.
Valparaíso, 31 julio de 2026