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Columna de Opinión:

El “objetivo” del Seabed Warfare, las LLCCMM - Submarinas

Por Hugo Barra Salcedo. Director de Comunicaciones de Liga Marítima de Chile

Columna de Opinión:

El “objetivo” del Seabed Warfare, las LLCCMM - Submarinas

Por Hugo Barra Salcedo. Director de Comunicaciones de Liga Marítima de Chile

Veinte días después de que Argentina declarase la emergencia, el 5 de diciembre del año 2017, el buque científico AGS CABO de HORNOS de la Armada de Chile, informaba a todas las naves que participaban en la búsqueda del submarino ARA SAN JUAN que, a 900 metros de profundidad había detectado un objeto compatible con lo que podrían ser los restos del submarino.

Sin embargo, a diferencia del AGS CABO de HORNOS, que fuese concebido desde sus orígenes como un buque de investigación oceanográfica, hidrográfica y pesquera, ambos navíos, el SEABED CONSTRUCTOR y el YANTAR, tienen capacidades avanzadas para realizar operaciones de Seabed Warfare (SBW): Operaciones de Guerra en el Lecho Marino.

El YANTAR, está clasificado por la OTAN, como un buque espía. Pertenece a la Flota Rusa GUGI - Glavnoye Upravleniye Glubokovodnykh Isseledovaniy o “Dirección Principal de Investigación de Aguas Profundas” del Ministerio de Defensa ruso. Una rama independiente de la Armada Rusa, secreta y especializada en operaciones de Seabed Warfare – SBW.

¿Qué es el Seabed Warfare?

El SBW es un ámbito de la guerra en el mar, para la cual todas las potencias mundiales se han preparado con toda la tecnología naval posible, y cuyo propósito son:

  • Realizar operaciones encubiertas de recolección de inteligencia (información útil)
  • Determinar con precisión la topografía del fondo marino (batimetría), para el despliegue de submarinos.
  • Identificar y ubicar infraestructura submarina como tuberías de combustible, cables de energía y/o cables de fibra óptica, eventuales objetivos de sabotaje.
  • Recuperar equipos sensibles hundidos (propios y adversarios).

Las operaciones de Seabed Warfare – SBW, no son algo novedoso. En 1898 durante la guerra Hispano Americana, los norteamericanos cortaron los cables submarinos que unían Cuba y Filipinas. En 1972, en plena guerra fría, los EEUU lograron interceptar comunicaciones submarinas soviéticas, (operación «Ivy Bells»).  El submarino USS HALIBUT de la marina americana, logró encontrar a más de 120 mts de profundidad, el cable submarino que comunicaba la base de submarinos soviética de Petropavlovsk, (Kamchatka), con el cuartel general de la Flota del Pacífico en Vladivostok, e instalar un dispositivo para interceptar las comunicaciones.

El 2013, Edward Snowden reveló a la opinión pública, que los servicios de inteligencia estadounidenses y británicos realizaban operaciones de interceptación de data submarina.

Entre los años 2021 y 2022, se evidenciaron misteriosas desapariciones y cortes en cables submarinos de fibra óptica que conectan el estratégico archipiélago de Svalbard con Noruega, afectando sistemas de vigilancia y transmisión de data, mostrando la vulnerabilidad de esta infraestructura vital. En el Ártico, se reportaron incidentes con cables submarinos, donde el carguero chino YI PENG 3 y el petrolero ruso EAGLE S, fueron señalados como sospechosos de causar daños, cuyo origen e intención no fue posible atribuir a un accidente o sabotaje.

El 24 de febrero de 2022, Rusia invadió Ucrania. La Unión Europea y la OTAN reaccionan, vetando a Rusia como proveedor de gas natural a Europa, convirtiendo a Noruega en el principal proveedor de gas a Europa. En septiembre del mismo año, explosaron dos gasoductos noruegos y se perdió un tramo de la sofisticada red de hidrófonos del sistema de sensores con que se detectaba el tránsito submarino ruso, acto que la OTAN y la Unión Europea calificaron de sabotaje en el marco de operaciones de Seabed Warfare - SBW, como concluir también que la vulnerabilidad de la infraestructura submarina, era evidente. En 2023 la OTAN anunció la creación de un Centro de Protección de Infraestructuras Submarinas Críticas (CUICC).

El caso Chile: la Fosa de Atacama

En los próximos días, en el marco de la expedición chileno – china JCATE (Joint China-Chile Atacama Trench Expedition), recala a Valparaíso, el buque de investigación chino, “TAN SUO YI HAO”. De acuerdo a información de prensa, la expedición integrada por científicos de la  Universidad de Concepción, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la U. de Valparaíso y Sernageomin busca...explorar ecosistemas hadales en la Fosa de Atacama, con estaciones oceanográficas en la Zona Económica Exclusiva chilena.

El buque, al igual que todas las naves que navegan aguas de soberanía y/o responsabilidad nacional, será controlado por la Armada de Chile, hasta que salga de nuestra ZEE la primera semana de marzo, rumbo a su base en Hainan, China.

El “Tan Suo Yi Hao”, junto a otras dos naves gemelas, son además de buques científicos, buques madres de sumergibles tripulados y/o no tripulados, que dependen del Instituto de Ciencias e Ingeniería del Mar Profundo (IDSSE) de la Academia China de Ciencias. Su rol es el de realizar sondeos de alta precisión, a profundidades superiores a los 10.000 metros. Y adicionalmente al igual que todas las naves que exhiben estas capacidades, puede también recolectar “información útil” o inteligencia, respecto de infraestructura submarina, (cables de fibra óptica, energía y/o tuberías) con el propósito de realizar operaciones de sabotaje submarino (SBW), de batimetría (topografía del fondo marino) información de carácter crucial para el desplazamiento y despliegue de submarinos, como también posicionar sensores en el fondo marino cuyo fin vaya más allá de la sola curiosidad científica.

La curiosidad por el “desarrollo urbanístico” del fondo marino está desatada. El fundamento del propósito de esa curiosidad puede ser “blanco” o “turbio”. En ambos casos resulta materialmente imposible privar a quienes disponen de la tecnología, de conocerla, más aun siendo el mar un medio de comunicación, que invita al tránsito de naves de cualquier bandera.

Por su parte Chile tiene el deber y la necesidad de trabajar y “sentarse a la mesa” con quienes son nuestros principales socios comerciales. Relaciones comerciales que se traducen en miles (sino millones) de oportunidades de trabajo para nuestros compatriotas.

La infraestructura submarina es hoy parte integral de los Intereses Marítimos vitales de las naciones. Para países con configuración geográfica esencialmente marítima como Chile, estas lineas de comunicación submarinas constituyen verdaderas arterias de soberanía, desarrollo y seguridad nacional. 

Por ellas circulan personas, energía e información: los tres insumos estructurales de la civilización moderna. Más del 95% del tráfico global de datos, la mayor parte del comercio energético y miles de millones de desplazamientos humanos dependen de estas infraestructuras invisibles. 

Su vulnerabilidad es real. Y su protección ya no es un tema técnico, sino un imperativo estratégico.

Valparaíso, 13 de enero de 2026