Columna de Opinión:
En defensa de los intereses del país
Por Karin Ebensperger.
Si usted quiere hacer algo importante por el país, revise el mapa austral, conózcalo en detalle, enséñeselo a sus hermanos, hijos, nietos, regálelo para Navidad. Es necesario que los chilenos conozcan mejor nuestro Estrecho de Magallanes, el canal Beagle, el Paso Drake, Tierra del Fuego, isla Hoste, isla Navarino, nuestros canales y archipiélagos. Y ojalá, cuando planifique un viaje, considere esta fría, inhóspita y fascinante región. Porque el mundo cambió. Y esa zona, que antes era considerada finis terrae, hoy es central, codiciada, mirada con interés por potencias y admirada por turistas. Tenemos que desarrollar conciencia de su valor geoestratégico y formar mentalidad geopolítica respecto de ella.
Hay un creciente interés mundial por nuestros mares australes, la proyección antártica, la biodiversidad, y sobre todo el Estrecho de Magallanes. El Canal de Panamá enfrenta restricciones operativas y nuestros pasos australes vuelven a ser esenciales. Chile austral ha pasado de periférico a estratégico.
Esa gran zona que combina península antártica-mar austral-Magallanes es una de las áreas más estratégicas de América. Debemos valorar que somos dueños de esos parajes y relevarlos en nuestras conversaciones y decisiones políticas. Y lo mismo vale para nuestro gran norte, que tiene activos cada vez más apetecidos en el mundo: cielos de valor extraordinario para la astronomía, minerales estratégicos, energía y rutas al Pacífico.
En tiempos convulsos, hay que tener algo muy claro: la defensa de la soberanía no depende solo de los tratados y derechos históricos, si bien son fundamentales: exige además conocer y valorar el territorio, tener presencia, población, protección militar y, sobre todo, voluntad política. Por décadas hemos mirado el extremo austral con distancia, como esas cosas que están al fondo del clóset y se terminan olvidando. Pero el sistema internacional evoluciona, y ahora se valoran los espacios polares y su entorno.
En el nuevo escenario mundial, los conceptos clave son resiliencia y adaptabilidad. Ya no se trata de evitar las crisis, porque las tensiones serán permanentes. La tarea es prepararse. Se ha repetido, con razón, la necesidad de diversificar cadenas de suministro, relaciones económicas y alianzas estratégicas. Pero la seguridad no es solo una acción económica o militar, sino que implica un concepto político, es una actitud mental. La verdadera fortaleza geopolítica consiste en unir la diplomacia, la fuerza militar, la economía y la cohesión social y política en torno a una causa común nacional, en una misma dirección: la defensa de los intereses de Chile, no contra otros, sino en favor de lo propio.
El Mercurio, 13 de octubre de 2026