Columna de Opinión:
Cuidemos el Poncho….
Por Hugo Barra Salcedo. Director de Comunicaciones de Liga Marítima de Chile
La regla de los tres eventos explica cómo un hecho aislado pasa de ser un suceso fortuito a una señal clara de que algo se repite intencionalmente.
Dicho de otra forma, el primero se trataría de un fallo u error aislado, una excepción sin premeditación, o bien “me mal interpretó la prensa”.
La segunda, se puede deber a un doble azar, una casualidad, o solo una “coincidencia”.
Pero la tercera, deja de ser un error, una casualidad o coincidencia, y ya adquiere ribetes de tendencia, de un patrón que responde a un plan.
El 28 de abril de 2024 Argentina inauguraba lo que la prensa transandina denominó “Puesto de Vigilancia y Control de Tráfico Marítimo en Hito 1, con el objetivo de fortalecer la defensa de soberanía en el Atlántico Sur”. Con la “casualidad” de que las bases de los paneles solares se habían construido en territorio chileno.
A fines del 2024, ninguno de los presidentes de Chile y Argentina atendieron el llamado que hiciera el Papa Francisco para concurrir a la ceremonia conjunta de conmemoración de los 40 años del Tratado de Paz y Amistad (TPA), en el Vaticano
Argentina acusaba a Chile de violar la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) y el TPA, atendida la proyección de la plataforma continental chilena entre la Península Antártica y las islas del Cabo de Hornos,
En abril de 2026, el Contraalmirante Hernán Montero, jefe del Servicio de Hidrografía Naval de Argentina, aseguró que el Estrecho de Magallanes es chileno "excepto la boca" y que "la boca de Magallanes es argentina", refiriéndose al área oriental entre Cabo Vírgenes y Punta Dúngenes.
En julio de 2026 sectores políticos y legislativos de Argentina “reclamaron y rechazaron” (sic) la recalada de carácter logístico del patrullero británico HMS MEDWAY a Punta Arenas y la materialización de una ruta comercial proyectada por la empresa chilena Easter Island Naviera (EIL) hacia las Islas Falklands, al considerarla “un soporte logístico clave para la ocupación británica y los proyectos de extracción petrolera en el Atlántico Sur”
En días pasados, el Brigadier general Gustavo Javier Valverde, jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, Afirmó que “Magallanes, el sur, el (Pasaje de) Drake, todo eso es soberanía, hay que mantener ahí, hay que hacer presencia porque eso es una llave bioceánica, Atlántico-Pacífico”, incluyendo a Magallanes dentro de los espacios de dominio de su país.
La soberanía de Chile sobre el Estrecho de Magallanes y el Mar Austral es total e indiscutible. Se encuentra firmemente respaldada por el Tratado de Límites de 1881 “la totalidad del Estrecho de Magallanes pertenece a Chile y garantiza la libre navegación internacional a los buques de todas las banderas” y el Tratado de Paz y Amistad de 1984 “reafirma los límites anteriores y ratifica los derechos soberanos exclusivos de Chile en los espacios marítimos australes”.
El Estrecho de Magallanes, los mares australes y la proyección de Chile hacia el continente antártico, representan una posición geoestratégica vital como puente bioceánico y potencia polar, asegurando soberanía territorial, control logístico global y liderazgo científico.
Constituyen Intereses Nacional y Marítimos de carácter prioritario a los cuales Chile ha valorado desde su nacimiento como nación independiente y marítima. Intereses Marítimos consustanciales adicionalmente, a la misión de Liga Marítima de Chile.
El dicho popular "no me arrastre el poncho", parte central de la indumentaria de los hombres del campo, se origina en las antiguas tradiciones de los duelos criollos rurales. Quien buscaba pelea se quitaba o dejaba caer el poncho, y lo arrastraba por el suelo, frente a su oponente. Una provocación directa para iniciar una pelea a cuchillo o facón. Si el rival, pisaba el poncho, se interpretaba como la aceptación formal de un duelo a cuchillo.
En nuestros días, la provocación "Arrastrar el poncho" quedó como sinónimo de andar buscando pleito o molestar a propósito. Decir "no me arrastre el poncho" funciona como una advertencia para pedirle a la otra persona que detenga sus provocaciones y evite un conflicto.
Cuidemos el poncho…..
Valparaíso, 25 agosto de 2026